La última ronda de elecciones en varios países de la Unión Europea reveló la tracción y fuerza que están tomando las luchas a favor del medioambiente para ganar votantes en la esfera partidista. Muchos jóvenes votaron por primera vez, y resulta interesante notar que prefieren discursos y figuras públicas más parecidos a activistas que a los políticos de siempre. Pero la credibilidad política en materia de protección al medioambiente es un recurso escaso y muy valioso.

Y es que los medios no han dudado en señalar que una ola verde recorre Europa: segunda fuerza política en Alemania, tercera en Francia, con una representación cada vez más sólida dentro del Parlamento Europeo. La tendencia también ha abarcado a Irlanda, el Reino Unido y Bélgica, sin contar con situaciones similares en Estados Unidos y otros países donde el “discurso verde” va cobrando fuerza.

Las encuestas de salida en Francia y Alemania afirmaron que entre el 22% y el 34% de los ciudadanos de entre 18 y 24 años (votantes primerizos) votaron por los partidos verdes. En Alemania, el Partido Verde ya es la segunda fuerza política, sobrepasando a los socialdemócratas.

Las proyecciones a futuro colocan a la bancada verde como un grupo parlamentario con suficiente empuje como para impulsar políticas medioambientales más directas contra el cambio climático, entre ellas, acelerar la transición de hidrocarburos a energías renovables. Sin embargo, otro grupo parlamentario que ha cobrado fuerza son los de extrema derecha, que se caracterizan por un discurso antiinmigración, nacionalista, y para quienes la política ambiental sigue siendo un encargo menor en la agenda legislativa. En las elecciones de este año, la extrema derecha se hizo con una cuarta parte de los asientos del Parlamento.

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Los escaños verdes alcanzaron un nuevo récord (por desgracia, también los de ultraderecha)

Para Sergey Lagodinsky, miembro verde del Parlamento Europeo por Alemania, esta ola verde “es la confirmación para nosotros de que los temas en los que hemos estado trabajando por años son los temas que le importan a la gente en su día a día, y por el futuro de nuestros niños. Tuvimos momentos en que nos preguntábamos, ¿tenemos una causa demasiado marginal? Ahora sabemos que no. Este es un asunto prioritario“.

Aunque las bancadas de centro-izquierda y centro-derecha han controlado el parlamento históricamente, sus facciones e intereses han perdido protagonismo en favor de otras causas. En el mejor de los casos, los verdes podrían inclinar las balanzas políticas en favor del medioambiente. En el peor, podrían usar su poder para lucrar con causas sensibles para la sociedad, como el resto de los políticos tradicionales.

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El movimiento Fridays for Future ha realizado cientos de eventos en las principales ciudades del mundo para presionar a favor del planeta

 

Niños y adolescentes en paro planetario

Desde principios de 2019, el movimiento #FridaysForFuture ha captado las esperanzas de miles de niños y adolescentes que hacen una huelga de asistencia a sus escuelas para protestar públicamente contra el cambio climático.

Los chicos protestan específicamente contra las autoridades gubernamentales y contra las generaciones anteriores a ellos, convirtiendo a sus interlocutores políticos no en villanos, sino en aliados. Y es que, para Lagodisnky:

La nueva generación se ha repolitizado. Pensábamos en estos jóvenes como gente que no despega la vista de sus pantallas. Pero vaya que sí pueden tomar las calles. Y eso ha tenido impacto en sus padres y abuelos.

Pero la agenda verde también puede ser acaparada por partidos políticos que no sean mayoritariamente ecologistas o proambientales… y esto no es necesariamente malo.

“Lo verde no es la sola propiedad del Partido Verde”, según el político neerlandés Frans Timmermans.

Lo importante no es que la gente de los partidos verdes en el mundo se haga con el poder político, sino que la conciencia medioambiental sea adquirida e impulsada por una ciudadanía joven e informada que logre resonar en políticos de distintas corrientes ideológicas en pro de un beneficio común. Después de todo, el calentamiento global y las cuestiones más urgentes para prevenir el cambio climático son asunto de la humanidad en su conjunto. El mantenimiento de las condiciones de vida en el planeta depende del consenso de todos.

 

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