Ser joven es ser ecologista: una nueva “ola verde” recorre Europa

La edad promedio de quienes votaron por los partidos verdes de la Unión Europea en las elecciones de 2019 fue de entre 18 y 24 años.

La última ronda de elecciones en varios países de la Unión Europea reveló la tracción y fuerza que están tomando las luchas a favor del medioambiente para ganar votantes en la esfera partidista. Muchos jóvenes votaron por primera vez, y resulta interesante notar que prefieren discursos y figuras públicas más parecidos a activistas que a los políticos de siempre. Pero la credibilidad política en materia de protección al medioambiente es un recurso escaso y muy valioso.

Y es que los medios no han dudado en señalar que una ola verde recorre Europa: segunda fuerza política en Alemania, tercera en Francia, con una representación cada vez más sólida dentro del Parlamento Europeo. La tendencia también ha abarcado a Irlanda, el Reino Unido y Bélgica, sin contar con situaciones similares en Estados Unidos y otros países donde el “discurso verde” va cobrando fuerza.

Las encuestas de salida en Francia y Alemania afirmaron que entre el 22% y el 34% de los ciudadanos de entre 18 y 24 años (votantes primerizos) votaron por los partidos verdes. En Alemania, el Partido Verde ya es la segunda fuerza política, sobrepasando a los socialdemócratas.

Las proyecciones a futuro colocan a la bancada verde como un grupo parlamentario con suficiente empuje como para impulsar políticas medioambientales más directas contra el cambio climático, entre ellas, acelerar la transición de hidrocarburos a energías renovables. Sin embargo, otro grupo parlamentario que ha cobrado fuerza son los de extrema derecha, que se caracterizan por un discurso antiinmigración, nacionalista, y para quienes la política ambiental sigue siendo un encargo menor en la agenda legislativa. En las elecciones de este año, la extrema derecha se hizo con una cuarta parte de los asientos del Parlamento.

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Los escaños verdes alcanzaron un nuevo récord (por desgracia, también los de ultraderecha)

Para Sergey Lagodinsky, miembro verde del Parlamento Europeo por Alemania, esta ola verde “es la confirmación para nosotros de que los temas en los que hemos estado trabajando por años son los temas que le importan a la gente en su día a día, y por el futuro de nuestros niños. Tuvimos momentos en que nos preguntábamos, ¿tenemos una causa demasiado marginal? Ahora sabemos que no. Este es un asunto prioritario“.

Aunque las bancadas de centro-izquierda y centro-derecha han controlado el parlamento históricamente, sus facciones e intereses han perdido protagonismo en favor de otras causas. En el mejor de los casos, los verdes podrían inclinar las balanzas políticas en favor del medioambiente. En el peor, podrían usar su poder para lucrar con causas sensibles para la sociedad, como el resto de los políticos tradicionales.

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El movimiento Fridays for Future ha realizado cientos de eventos en las principales ciudades del mundo para presionar a favor del planeta

 

Niños y adolescentes en paro planetario

Desde principios de 2019, el movimiento #FridaysForFuture ha captado las esperanzas de miles de niños y adolescentes que hacen una huelga de asistencia a sus escuelas para protestar públicamente contra el cambio climático.

Los chicos protestan específicamente contra las autoridades gubernamentales y contra las generaciones anteriores a ellos, convirtiendo a sus interlocutores políticos no en villanos, sino en aliados. Y es que, para Lagodisnky:

La nueva generación se ha repolitizado. Pensábamos en estos jóvenes como gente que no despega la vista de sus pantallas. Pero vaya que sí pueden tomar las calles. Y eso ha tenido impacto en sus padres y abuelos.

Pero la agenda verde también puede ser acaparada por partidos políticos que no sean mayoritariamente ecologistas o proambientales… y esto no es necesariamente malo.

“Lo verde no es la sola propiedad del Partido Verde”, según el político neerlandés Frans Timmermans.

Lo importante no es que la gente de los partidos verdes en el mundo se haga con el poder político, sino que la conciencia medioambiental sea adquirida e impulsada por una ciudadanía joven e informada que logre resonar en políticos de distintas corrientes ideológicas en pro de un beneficio común. Después de todo, el calentamiento global y las cuestiones más urgentes para prevenir el cambio climático son asunto de la humanidad en su conjunto. El mantenimiento de las condiciones de vida en el planeta depende del consenso de todos.

 

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La intuición como señal de mayor inteligencia

¿Cómo resuelves los retos que te presenta la vida? Si lo haces con más intuición, quizá seas más inteligente.

Para algunos científicos, la intuición podría ser la forma más elevada de inteligencia. Por supuesto, la inteligencia no es algo que pueda determinarse fácilmente, pues está compuesta de diversos elementos. Para muchos, no obstante, lo más importante es la capacidad de razonar. Pero usar la intuición, aunque ésta sea una forma preconsciente de entender las cosas, puede ser mucho más poderoso que usar la razón. 

Pero antes, ¿qué es la intuición?

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Esta habilidad es regulada por la red neuronal preconsciente y es, básicamente, lo que nos permite sobrevivir. Gracias a la intuición podemos hacer las cosas más mundanas sin tener que razonarlas hasta sus ultimas consecuencias, como lo puede ser caminar o abrir una puerta.

Pero además, este instinto regula nuestro entendimiento de la realidad, actuando como un filtro entre la información y nuestro cerebro. Es así que la intuición nos ayuda a distinguir entre lo verdadero y lo falso, y como puede darnos pistas sobre lo que es mejor para nosotros en un momento dado.

El director del Max Planck Institute for Human Development, Gerd Gigerenzer, quien además es autor del libro Gut Feelings: The Intelligence of the Unconscious, piensa que son estas características las que hacen de la intuición la forma más elevada de inteligencia. Según contó para Forbes, él mismo es al mismo tiempo racional e intuitivo.

En mi trabajo científico, tengo corazonadas. No puedo siempre explicar por qué creo que un camino es el camino correcto, pero tengo que confiar en ello y seguir adelante. También tengo la habilidad de corroborar estas corazonadas y averiguar de qué se tratan. Esa es la parte científica.

Como la intuición es lo que ha llevado a este psicólogo a realizar sus mayores aportes al mundo de la ciencia, no duda en catalogarla como una forma de inteligencia. Y más aún, como la más elevada. Y es que, según Gigerenzer, la intuición promueve un mayor aprovechamiento de la curiosidad, la que, apoyada en esta habilidad intelectual, puede abonar mucho a nuestra búsqueda de conocimiento.

Déjame ponerlo de manera más simple. Si todo lo que haces consiste en sentarte en una silla y confiar en tu intuición, no estás ejercitando mucho que digamos tu inteligencia. Pero si a partir de ella profundizas en un tema y estudias sus diversas posibilidades, estás ejercitando tu inteligencia.

Así que, si no confías en tu intuición, piensa otra vez. Y ponla más seguido en práctica, como una más de las maravillosas habilidades de tu cerebro. Pero, ¿cómo hacerlo?

Despierta tu intuición

Hacerte más intuitivo es difícil con las dinámicas actuales. Por ejemplo, la productividad que nos exigen en nuestros trabajos suelen mermar a nuestra intuición, porque nos exigen fríos cálculos y nos colocan bajo presión. No obstante, ejercitar al cerebro y a las emociones para ser más intuitivo es posible.

Lo único que tienes que hacer es ponerte en sintonía con tus sentidos. De lo que se trata es de aguzarlos todos para poder utilizarlos de manera inconsciente, para lo cuál tendrás que acostumbrarte a realizar sesiones de meditación cotidianas, y entablar diálogos con tu yo interno más seguido. Pero si quieres saber más de cómo despertar a tu yo intuitivo, puedes ver nuestra guía aquí. Porque somos fans de la intuición. Y creemos que si se convierte en una fuerza colectiva, podremos evolucionar como civilización.

 

*Imágenes: 1) Claude Monet, Water Lilies; 2) Dirk Salm / Public Domain



El Partido Verde y el abucheo al Cacomixtle

Este partido en México paradójicamente pone en peligro las prácticas de conservación de la naturaleza en el país.

Antes de las elecciones fui al cine (pocas veces puedo hacerlo) y salí con una reflexión sobre el Partido Verde. Este grupo político no sólo está destruyendo las instituciones democráticas, también pone en peligro las prácticas de conservación de la naturaleza en el país. Aquí la explicación.

Gritos y silbidos, como en la lucha libre pero en el cine, y yo me les uno. Cargando 28 largos y fastidiosos minutos de anuncios antes de la película veo el segundo spot del Partido Verde en pantalla que habla de proteger a los bosques de la tala ilegal. Ahora me veo gritando a una pantalla llena de animales y plantas. Me sorprendo pues son a esos animales y plantas a los que he dedicado mi vida profesional. Pero ahí estoy yo en primer plano abucheando al cacomixtle.

No me sorprende esa aparente contradicción, pues no estoy abucheando la conservación de la flora y la fauna, sino al Partido que se aprovecha de esas imágenes para ganar capital político. Pero me pregunto a cuánta gente que está abucheando a la naturaleza no se le queda en el subconsciente que la conservación de la naturaleza es igual a ilegalidad y corrupción.

La ecología y la conservación de la naturaleza, como conceptos, tienen detractores que cruzan todos los órdenes ideológicos. Por el lado de la ultraderecha, la conservación es una piedra en el zapato para lo que ellos consideran desarrollo, que se traduce en la explotación de los recursos en favor de algún tipo de industria. Así lo prueban las arengas contra el Cambio Climático esgrimidas por el Partido Republicano en Estados Unidos. En México, la Reforma Energética y la Ley General de Aguas de Conagua son otra prueba. Pero los extremos se tocan, y para la ultraizquierda, la conservación es sólo para pueblos primermundistas que tienen suficientes recursos como para compartirle un pedazo a la naturaleza. Cuando el movimiento Zapatista estaba en su auge, se criticaba a las voces que pugnaban por la conservación de la Selva Lacandona, pues lo consideraban un concepto pequeño-burgués. “Los indígenas están pensando en cosas más importantes, como sobrevivir”, decían.

Las personas que piensan así no han notado que somos parte de la naturaleza, que no estamos haciéndole un favor al conservarla, sino asegurando nuestro futuro. La destrucción de la naturaleza reduce los servicios ecosistémicos que son de los elementos más democráticos: son gratis y son para todos. Sin embargo, cuando se pierde un servicio ecosistémico como el agua, una persona marginada sufre por su escasez, mientras que la persona con mayores recursos contrata una pipa, al costo que sea necesario.

El Partido Verde abarata el concepto de conservación al mostrar imágenes de bosques talados y animales sufriendo que sólo mueven a la víscera, pero no al entendimiento del problema. Deliberadamente, su dedo flamígero apunta sólo a los grupos débiles que no se pueden defender: los circos y las pequeñas comunidades que talan bosques para obtener madera o cultivar. Pero nunca apuntan a las poderosas industrias que están causando la mayor devastación ecológica: la minera, la turística y la constructora.

El público en el cine se da cuenta del chantaje y lo suma a las ilegalidades que ha hecho el Partido Verde. Este partido que hace del cinismo una forma de vida, violando la ley y negándolo mientras lo hace. Como ejemplo reciente están los llamados a votar por el Partido Verde del Director Técnico de la Selección Nacional, varios jugadores y artistas de Televisa y TVAzteca en época de veda electoral.

Por ello, la gente en el cine abuchea las imágenes de flora y fauna como una forma de protesta simbólica. Estas protestas hacia el partido pueden convertir a la gente en un detractor más de la conservación al asociarla con un grupo que promueve la corrupción e impunidad. Por ello, este Partido no sólo le ha hecho un daño dramático a la democracia de este país al convertir una institución política en negocio familiar, promoviendo la impunidad como un valor; también le puede estar haciendo un daño irreparable a los conceptos de conservación y ecología al tergiversarlos y asociarlos con sus prácticas corruptas. Ojalá éste no sea el caso, pero por el daño que le están haciendo al país en su democracia y ecología es urgente que se le quite el registro al Partido Verde.

*Este artículo fue publicado previamente en Animal Político

Autores:

* Luis Zambrano (@ZambranoAxolote) es investigador del Instituto de Biología y Secretario Ejecutivo de la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel, UNAM. Fernando Córdova Tapia (@FerCordovaTapia) es Candidato a Doctor en Ciencias por la UNAM y coordinador del Grupo de Análisis de Manifestaciones de Impacto Ambiental de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (GAMIA/UCCS).

Autor: Fernando Córdova Tapia