Este time-lapse de un frijol germinando podría ser lo más mágico de tu día (Video)

La magia de lo mundano: pocas cosas más literalmente fantásticas que contemplar una semilla germinando.

Hay algo en las cosas más sencillas, sobre todo en aquellas que emanan de la naturaleza, que nos sumerge en las profundidades de la magia y el azoro. Sí: más allá de elaborados discursos misticoides, parafernalia metafísica o intrincado ocultismo, la magia de lo mundano es quizá la vía más genuina para cultivar el asombro y recordarnos la unidad.

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Tal vez por lo anterior es que resulta tan reconfortante, tan honestamente sorprendente, la simple contemplación de este time-lapse que hace desfilar ante nuestros ojos los primeros 25 días de la germinación y crecimiento de una ultraordinaria semilla de frijol. Se trata de un bálsamo visual que apela al sentido originario de la vida y a sus más exquisitas fuerzas: la plenitud, el ritmo y la transformación tiempo-cuerpo-espacio.

Regálate estos 3 minutos de pausa germinal mientras contemplas este video, producido por GPhase y musicalizado con el “Danubio azul” de Johann Strauss; luego, si así lo deseas, puedes continuar con tu vértigo mental. Pero sin importar quién seas, todos nos merecemos poder observar cómo germina una semilla de frijol. 



El vino mágico: impregna tu bebida con buena vibra y tal vez sabrá mejor

Según este experimento, infundir buena vibra en tu bebida hace que ésta sepa mejor.

¿Crees que tu pensamiento puede afectar la materia o alterar, por ejemplo, una sustancia? Recientemente se llevó a cabo un experimento que, en palabras de su autor Stephan A. Schwartz, se diseñó para probar la hipótesis de que una persona puede alterar un vino, para mejorarlo, por medio de la intención.  

Para probarlo, se invitó a un grupo de amigos a una decantación y se les pidió ayudar a definir, entre dos vinos que se iban a servir, cuál era el mejor. En realidad, ambos recipientes contenían el mismo vino, sólo que uno había estado expuesto a una intensa sesión de meditación colectiva. La misma dinámica se realizó 12 veces, en distintos momentos. El resultado: en 11 ocasiones, el vino “permeado” con intención colectiva resultó ganador, mientras que en la restante se registró un empate.

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A partir de esto, Shwartz calcula que las probabilidades de que esto ocurriese son de 0.000049 (muy por arriba del límite de significancia estadística que es del 0.005). Esto apuntaría a que se logró un efecto sobre la sustancia a través de la intención. Tras repasar el informe del experimento, el blog Neuroskeptic, de la revista Discover, concluye que lo más probable es que su autor haya tenido suerte, y que no puede considerarse del todo una prueba científica de la hipótesis de Schwartz. Sin embargo, Neuroskeptic reconoce que el experimento está bien diseñado.     

La posible incidencia directa de la mente sobre la materia ha sido una discusión añeja entre la ciencia y la metafísica. Hay buenas razones para pensar que este fenómeno existe, incluso de forma cotidiana, y quizá pronto la ciencia encuentre una vía de afirmación. En todo caso, de vez en cuando siguen emergiendo experimentos que parecieran probar, o al menos sugerir, cambios físicos inducidos por el poder de la intención –es decir que, en pocas palabras, estamos hablando de un acto mágico–. 

Quizá no esté de más impregnar de intención la próxima botella de vino que bebas, tus alimentos o tu agua del diario –no descartes alguna sorpresa–.

Consulta el informe en inglés: Water, Wine and the Sacred, an Anthropological View of Substances Altered by Intentioned Awareness, Including Objective and Aesthetic Effects.



Las 7 súper semillas que necesitas añadir a tu dieta cotidiana

Sus minerales, fibra y grasas saludables contribuyen a la mejora de la salud intestinal, a prevenir enfermedades crónicas, entre otras.

Las semillas han cobrado gran importancia en la alimentación de gran parte de la población en los últimos años. Gracias a su textura, color, sabor y valor nutricional, las semillas se destacan a la hora de probar un platillo.

La función típica de la semilla es retardar el crecimiento de la planta en caso de que las condiciones no sean favorables, y así darle el tiempo necesario para su dispersión. Cada especie logra su objetivo de maneras diferentes: algunas, producen gran cantidad de semillas a fin de envolverse en capas duras que, con las lluvias y el frío invernal, se van ablandando para germinar.

Por lo que, al integrarlas en nuestra dieta desde ese entonces, es posible gozar de las propiedades nutritivas desde antes de su germinación. Sus minerales, fibra y grasas saludables contribuyen a la mejora de la salud intestinal, a prevenir enfermedades crónicas, entre otras.

En caso que estés buscando las semillas ideales para integrarlas a tu dieta, estas son las básicas que necesitas conocer:

Las semillas de amapola brindan, además de textura, sabor y color, grandes cantidades de calcio, fósforo, hierro, zinc, folato y niacina. Sin embargo, hay que tener cuidado ya que las semillas contienen morfina y codeína.

Las semillas de sésamo (o ajonjolí) son una fuente principal de proteína, vitamina B1, cobre, manganeso, calcio, magnesio, fósforo y hierro. Además, se le conocen como antioxidantes que contienen altos niveles de fitosteroles, los cuales reducen el colesterol. Tienen un sabor similar al almidón, por lo que puede usarse en ensaladas, noodles, tofu, pescado, gallina, entre otros.

Las semillas de chía cuentan con grandes cantidades de hierro, calcio, fósforo y potasio. Sus propiedades nutricionales incluyen niveles altos de antioxidantes, grasas poliinsaturadas, ácidos grasos omega 3, entre otros.

Las semillas de girasol tienen grandes cantidades de proteínas, fibras, vitamina E, cobre, vitamina B1, magnesio y selenio. Son ideales para comerse solas, como snack, ensaladas, granola, cereal, arroz y barras energéticas. Pruébalas con mantequilla de maní en un sándwich.

Las semillas de cáñamo y la marihuana provienen de la misma especie; sin embargo, el primero no contiene tetrahidrocannabinol (THC), la sustancia psicoactiva de la marihuana. Están compuestas por proteínas, ácidos aminoesenciales, vitamina E, fósforo, potasio, sodio, magnesio, azufre, calcio, hierro y zinc.

La planta de lino tiene una abundante cantidad de ácidos grasos omega 3, folato, entre otro. Brinda un sabor único al yogurt, smoothies, cereal, ensalada, pasta, sopa, galletas, crackers, etcétera.