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El Webb no encontró atmósfera en el exoplaneta del tamaño de la Tierra

El Telescopio Espacial James Webb no encontró indicio de una atmósfera en el exoplaneta LHS 475 b, que ha llamado la atención de los astrónomos por tener un tamaño similar al de la Tierra, así como condiciones similares a nuestro hogar. La suposición más clara sobre este tipo de planetas es que al estar a una distancia media de su estrella, sean capaces de desarrollar atmósferas similares a la terrestre, no obstante, los resultados del Webb han puesto en duda esta teoría, aunque todavía hay una esperanza del por qué el análisis resultó negativo.

En búsqueda de exoplanetas

Encontrar exoplanetas puede parecer sencillo en primera instancia, pues se trata de hallar objetos similares a nuestra Tierra. Pero si toma en cuenta que para que tengan el título de exoplanetas deben estar fuera del Sistema Solar y que la nube de Oort que marca el final de este, se encuentra a casi un año luz de distancia del Sol, ya no parece tan simple encontrar planetas fuera de este límite.

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Ha sido con la ayuda de los telescopios cada día más complejos como el James Webb, que los astrónomos están logrando detectar presencias de exoplanetas y algunos de ellos son semejantes a la Tierra, es decir, que tienen un tamaño y composición similar a esta, así como la distancia a su estrella anfitriona.

Lo interesante de los exoplanetas similares a la Tierra es que los astrónomos suponen que gracias a la distancia media a la que están de su estrella, son capaces de desarrollar atmósferas similares a la terrestre. Es por esto que están utilizando telescopios como el Transiting Exoplanet Survey Satellite (TESS) para saber más sobre este candidatos a exoplanetas.

El exoplaneta LHS 475 b parece no tener atmósfera

Uno de los candidatos a exoplaneta se conocía como TOI-910.01, lo que significa que el telescopio TESS observó destellos consistentes con este tipo de objeto, aunque no estaba confirmado del todo. Ahí fue cuando el James Webb entró en acción y logró detectar la señal sin ambigüedades, confirmando que se trataba de un planeta similar a la Tierra con un 99% de certeza de que es concordante con el tamaño de nuestro hogar.

atmósfera de exoplaneta.
Curva de luz de tránsito del exoplaneta LHS 475 b.Crédito: Telescopio Espacial James Webb

Una vez confirmada la información, se le llamó LHS 475 b y se descubrió que orbita alrededor de la estrella TOI-910, una enana roja que sería capaz de mantener al planeta lo suficientemente caliente como para desarrollar una atmósfera y no tan lejano como para dejarlo enfriar en demasía.

Pero lo extraño vino cuando el instrumento NIRSpec del Webb analizó a LHS 475 mediante la espectroscopia de tránsito y determinó que no es consistente con ningún tipo de atmósfera. Los análisis indicaron que no es rico en hidrógeno o nitrógeno, e incluso carece de metano, que hubiera sido el peor de los escenarios. Pese a las suposiciones de los astrofísicos de que planetas similares a la Tierra son capaces de desarrollar atmósferas prolíferas para la vida, este primer intento arrojó exactamente lo contrario.

Posibles explicaciones

La buena noticia en todo esto es que la ciencia de la espectroscopia de tránsito apenas está en desarrollo y el exoplaneta LHS 475 b es el primero que se encuentra con un tamaño casi idéntico al de la Tierra. En tal caso, esto podría suponer que el planeta sí tiene una atmósfera y en algún punto del desarrollo de nuevas técnicas, el James Webb será capaz de detectarla.

atmósfera de exoplaneta
Crédito: Telescopio Espacial James Webb

Aunque por otro lado, también puede significar que en efecto, LHS 475 b no posee un recubrimiento atmosférico pese a su cercanía a su estrella. En este segundo caso, los astrofísicos creen que podría deberse a que orbita alrededor de una enana roja, un tipo de estrella distinta a la nuestra y que podría no dar el calor suficiente al exoplaneta. Como quiera que sea, el Telescopio James Webb está brindando nuevos conjuntos de datos que marcarán un antes y después en la ciencia de exploración espacial.

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