El primer ser humano que pudo admirar los anillos de Saturno fue Galileo en 1610. Pero curiosamente el genial y herético florentino creyó que eran lunas, debido a que su telescopio era de muy baja resolución. Y quizá, también, porque no sabía que el mejor momento para admirar a este planeta es durante la oposición.

La oposición es el momento en el que Saturno está del lado opuesto del sol, en una elongación de 180°.

Se trata de un momento que sólo ocurre una vez al año, y en el que realmente se puede –y se debe– aprovechar para ver este planeta y apreciarlo en toda su majestuosidad, pues se encuentra más cerca de nuestro planeta.

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Además, algunas oposiciones de Saturno son inusualmente extraordinarias, como la del 13 de enero del 2005, cuando el planeta anillado se vio como jamás se había visto, fenómeno que se espera que vuelva a ocurrir pronto, y quizá esta sea la ocasión. Así que si quieres ver a Saturno, junio es el momento, pues además lo podrás admirar incluso a simple vista, aunque te recomendamos aprovechar para observarlo con un telescopio.

La oposición se producirá a las 13:00 UTC el 27 de junio.

Es decir, en el hemisferio norte será de mañana (puedes comprobar la hora exacta en un convertidor digital de tiempo).

Pero esas no son malas noticias, ya que las noches antes y después de la oposición siguen siendo las mejores para observar Saturno, y más aún el 28 de junio, pues será la primera luna llena del verano en el hemisferio norte –llamada luna de fresa por los nativos americanos, por estar relacionada a la cosecha de esta fruta– y Saturno estará a 1.75 grados al sur de nuestro satélite, en la constelación de Sagitario: una danza especial que será visible toda la noche.

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Por si fuera poco, desde el 22 de junio y hasta el 2 de julio será posible observar la primera lluvia de estrellas del verano.

Estas estrellas son conocidas como Boötidas, por provenir de la constelación Bootes. La lluvia de Boötidas podrá observarse en América desde la media noche y en Europa en la madrugada. Se trata de impredecibles meteoros que caen muy lentamente, a 18km/h, lo que hace que sea muy sencillo verlas.

Con suerte podrás admirar, la noche del 28 de junio, todos estos fenómenos recreando una danza cósmica sin igual en el cielo nocturno.