Las fechas “más sagradas” podrían ser aquellas conectadas a un fenómeno cíclico de la naturaleza y que ocupan un lugar, el mismo día, dentro de los calendarios de diversas tradiciones. Vale la pena decir que esto ocurre en más de una ocasión, por ejemplo alrededor de la Semana Santa del catolicismo (regida por un calendario lunar) o de la Navidad, ligada a una conjunción astral. Ambas tienen antecedentes paganos, pero también marcan celebraciones en otras culturas, por ejemplo, la judaica o la islámica. 

La noche de San Juan es una festividad originalmente asociada en Europa al solsticio de verano y, por ende, a numerosos rituales. Una vez que la cruz estableció control en esa zona, esta celebración se cristianizo y empalmó con el día de San Juan Bautista (recordemos que el solsticio generalmente ocurre el 21 de junio).

En el caso del México prehispánico, previo a la llegada de los españoles ya se celebraba en estas fechas una fiesta dedicada a Tláloc (dios de la lluvia entre los mexicas) y las deidades complementarias, o aquellas equivalentes entre otras culturas de Mesoamérica (por ejemplo, Chaac entre los mayas).

 

Rituales de la noche de San Juan y el 24 de junio 

Tradición pagana

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Dentro del calendario ritual de los grupos paganos, la noche de San Juan tenía un lugar prioritario. Esta noche se le rendía culto al Sol, quien a partir del día siguiente emprendería su deceso hasta llegar, 6 meses después en el solsticio de invierno, a la noche más larga del año. Por eso se encienden hogueras por todos lados, para así darle fuerza al sol en este proceso. 

También, durante el día de San Juan se acostumbra recolectar hierbas medicinales, pues se atribuye un mayor poder curativo y protector a las hierbas recolectadas el 24 de junio. 

Con diferentes variaciones sobre qué especie poner debajo de tu almohada en esta noche, es asimismo usual guardar ya sean siete flores distintas, un pequeño pedazo de helecho o muérdago, u otras varias versiones.

 

Tradición prehispánica

Hasta la fecha, en México se registran diversas tradiciones durante la noche de San Juan y al día siguiente. Éstas incluyen misas, rezos y bailes, por ejemplo en San Juan Chamula, en Chiapas, pero también ofrendas a la lluvia, para pedir su abundancia y alejar el granizo (originalmente, en los tiempos prehispánicos, se tributaba de muchas formas a Tláloc y otras deidades de la lluvia); esta era una forma de pedir a la naturaleza que fuese generosa en la temporada de siembra. En este contexto, los rituales asociados al agua y la lluvia, que pueden incluir recoger rocío nocturno o simplemente colocar una vela junto a un recipiente con agua, se mantienen hasta nuestros días.

 

Cristianismo   

San Juan Bautista es el único santo al que se celebra el día de su nacimiento (al resto se les conmemora en sus respectivos aniversarios luctuosos). Durante ese día se acostumbra sumergir, a modo de bautizo, a una figura del santo en un río. También se celebran misas especiales, así como congregaciones para rezar y llevar a cabo cantos ceremoniales. Se considera un día especialmente propicio para pedir (o agradecer) asuntos relacionados a la salud, el amor y la abundancia.