En ocasiones la rutina es abrumadora, las paredes parecen ofrecer el mismo paisaje y al final del día llenan de ansiedad la mente. Al inicio de la pandemia por el nuevo coronavirus, el aislamiento parecía una idea relajante. Sin embargo, cuando nos vimos hundidos en la rutina reconocimos la necesidad de un espacio de escape.

Hasta cierto punto, la sociedad moderna nos hizo creer que el disfrute de la naturaleza y las aventuras eran únicamente para los seres nómadas. Nunca creímos que el aislamiento nos haría despertar a la verdadera esencia de las mujeres y los hombres: somos seres libres.

Dondequiera que vayamos buscamos libertad, conectar, crear vínculos y darle sentido a la existencia. Encerrarnos entre cuatro (o más) paredes fue un castigo duro para nuestra naturaleza. Así comenzamos a despertar de un sueño profundo y a añorar la libertad.

Ahí mismo, en el despertar descubrimos el valor del entorno, de las plantas, del aire y los rayos del sol. Como una idea que surgía en medio del destierro, nació el espacio de escape; ya sea una choza en medio del campo, una azotea llena de plantas, un jardín pequeño, una carretera en medio del bosque o una cueva en la playa…todos buscamos en espacio de escape.

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Lo entrañable de vivir en una ciudad desapareció con el paso de los días. Ahora, la naturaleza es vista como un refugio. Esos paisajes que se volvieron difíciles de encontrar son buscados como un consuelo en extinción. Estos espacios de escape nos permiten tomar el control de nuestras vidas, participar nuevamente en el cuidado de nuestro ser; reencontrarnos con esa parte que se perdió mucho antes del aislamiento.

Lo único que debemos garantizar es que al crear un espacio de escape contemos con las medidas básicas de supervivencia. Despejarnos de la rutina y la civilización no tiene por qué ser una cuestión de vida o muerte, sino de disfrute.

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Medidas básicas para crear un espacio de escape (y libertad)

Energía

Es verdad que sería mejor desconectarte de la tecnología, pero tampoco queremos que entres en abstinencia. Por esta razón, garantizar la energía es el primer paso. Si en tu lugar de escape hay mucho sol considera paneles solares, si es al aire libre aprovecha el viento, y si estás cerca de agua aprovecha la corriente.

Tu refugio entero deberá ser alimentado por energía. Por suerte, ya hay varias opciones de bricolaje para garantizar electricidad en casa.

 

Agua

El agua puede ser difícil de encontrar, pues los sistemas de agua son limitados. Averigua si hay una fuente de agua cercana como un río, cascadas o lagos (tal vez puedas limpiar el líquido). O bien, entérate de si hay un pozo de agua cerca.

 

Baño

No es necesario desconectarse literalmente de todo. El baño es una experiencia que hemos dejado de disfrutar por la rapidez de la vida moderna. Considera incluir en tu espacio de escape un baño que te permita conectar con tu cuerpo, con ese momento de cuidado y disfrute personal.

Es suficiente con invertir en un baño simple y modesto, pero con detalles únicos para construir tu espacio de higiene en otro refugio. Intenta que sea tan autónomo como sea posible y también amigable con el entorno.

 

Organización

Si hablamos de un refugio pequeño, la organización cuenta. Tómate tu tiempo para poner todo en su lugar. Recuerda que lo poco que tengas adquirirá un valor inmenso.

Además, este pequeño espacio de escape te permitirá ser más creativo, organizado e incluso desarrollar sistemas más eficientes para el funcionamiento de tu pequeño refugio.

 

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