Tu postura política determina cómo te imaginas la cara de Dios

Un estudio reciente muestra que los individuos liberales se imaginan más amoroso el rostro de Dios, mientras que los conservadores lo perciben poderoso.

¿Cómo es la cara de Dios? ¿Si eres liberal, lo ves amoroso? ¿Si eres conservador, lo ves más poderoso?

Estas preguntas se las plantearon los investigadores de la Universidad de Carolina del Norte en el estudio “The Face of God Across People and Politics”.

Los investigadores concluyeron que la forma en la que algunos estadounidenses imaginan el rostro de Dios es determinada por sus motivaciones y prejuicios cognitivos. Y, principalmente, por su ego.

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PLOS ONE

En este sentido, el estudio concluyó que todos los participantes ven a Dios semejante a ellos en cuanto a edad, raza y atractivo físico.

En general lo describen como joven, caucásico y amoroso, pero las percepciones variaron según la ideología política.

Los datos no sólo revelan cómo las personas ven generalmente el rostro de Dios sino que muestran, de manera importante, cómo las motivaciones y los sesgos cognitivos moldean la comprensión de los creyentes acerca de la mente de Dios.

 

¿Por qué la cara de Dios?

Investigaciones anteriores sobre la percepción facial apoyan la idea de que cuando las personas visualizan rostros, estos rostros reflejan suposiciones sobre las mentes de quienes los tienen.

Por ejemplo, cuando las personas visualizan mentes negativas, los ven con ojos apagados por reflejar su falta de agudeza mental, y cuando las personas visualizan a los ateos (frente a los no ateos) los describen con ojos más pequeños y mentón estrecho, lo cual refleja lo que se percibe como falta de honestidad.

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Sarah Buckley

Por extensión, los creyentes pueden ver la cara de Dios sonriendo, ya que típicamente Dios es visto como amoroso, y también pueden verlo como poderoso, pues asimismo es visto como todopoderoso.

 

La cara de Dios entre conservadores y liberales

Los liberales ven a Dios como relativamente más femenino, más afroamericano y más amoroso que los conservadores, que ven a Dios como más viejo, más inteligente y más poderoso.

Además, se descubrió que hay un amplio alcance de las diferencias religiosas: incluso las personas de la misma nacionalidad y la misma fe parecen pensar de manera diferente acerca de la apariencia de Dios.

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PlosOne

¿Cómo es la relación entre política y la cara de Dios?

Los científicos iniciaron con dos hipótesis: los conservadores deben de creer en un Dios que se ve autoritario; los liberales deben de creer en un Dios que parece amoroso.

Los científicos utilizaron una técnica conocida como “correlación inversa. En la correlación inversa, una cara se superpone repetidamente y al azar con ruido visual para crear muchos pares de caras contrastantes.

Los participantes ven estas caras contrastantes, una al lado de la otra, en la pantalla de una computadora, y seleccionan la cara de cada par que mejor se adapta a su representación de un objetivo o categoría determinados.

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Sarah Buckley

Cada participante vio 300 pares de rostros, derivados de agregar ruido visual a un rostro estadounidense promedio, y combinaron 50 caras que representan la demografía colectiva de la población de EE.UU. en términos de edad, raza y sexo.

De cada pareja, los participantes seleccionaron el rostro que mejor caracterizaba cómo imaginaban que Dios se vería.

Lo fascinante es que, actualmente, el rostro y sus expresiones parecen seguir determinando mucho de cómo percibimos a los demás. Es algo que es perceptible y habla de cómo nos sentimos. La belleza nos rodea. Sólo necesitamos expresarla –y cultivarla– de manera cotidiana, espontánea y sincera.



Guía para reducir el desperdicio de comida paso a paso

Ahorrar alimentos no sólo depende de cómo guardes la comida; requiere también un poco de filosofía (mira por qué).

Al tirar la sobras de nuestra comida, o aquello que se echó a perder en el refrigerador, sentimos que nos hemos quitado una carga. Para nuestra fortuna, no volveremos a ver esa comida que, por una u otra razón, sobró. Pero lo cierto es que ahí no termina todo…

En la cadena del desperdicio de comida, el eslabón donde más alimentos se pierden es en la del consumo. Por supuesto, también se desperdicia comida en el campo, en la manufactura y en los supermercados, mercados y restaurantes. Pero según Misfits Foods, es en nuestro refrigerador donde más comida caduca.

Esto demuestra, por lo demás, que los pequeños cambios no son tan pequeños. Porque si nos decidimos a dejar de desperdiciar comida, no sólo estaremos cuidando nuestra cartera, sino que estaremos protegiendo a la naturaleza y al medio ambiente. Y es que se calcula que un 40% de la comida jamás se consume, lo que representa un gasto de miles de millones de litros de agua, así como de energía, tierras, y otros recursos naturales. Eso sin contar que la comida en descomposición también contribuye al cambio climático…

Pongamos manos a la obra para reducir al máximo
el desperdicio de alimentos.

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Lo primero que debes saber es que no desperdiciar comida requiere de que sigas estos pasos. Pero no te preocupes: no es nada difícil. Al contrario, te facilitará mucho la vida y te hará comer mejor –y más rico–. Si agregamos un poco de filosofía al asunto, todo cobrará más sentido. Esta filosofía es el Shojin ryori: el arte budista de cocinar simple y de mantener una conexión espiritual con todo el proceso que implica el alimentarse.

#1 Planeación

Todo dependerá de esto. Debes planear tus compras y cómo cocinarás según estos puntos –y en ese orden–:

  • Necesidades nutricionales
  • Lo que te guste cocinar
  • Lo que te guste comer
  • Tiempo disponible

¿Por qué el “tiempo disponible” hasta el final? Porque no es sólo una cuestión de que “tengas” el tiempo, sino de que lo hagas de ser necesario. La recompensa de ello no será sólo que dejarás de desperdiciar comida, sino que la comida se convertirá en un ritual de autocuidado que te proveerá de beneficios físicos y hasta emocionales. Darle su justo espacio al comer –con todo lo que implica– es importante. Por eso todo empieza con planear tus comidas.

Si realmente creer que es imposible hacerte un tiempo para comer bien, piensa qué puedes dejar de hacer para disponer de dicho tiempo.

Recorta

Quizá navegar menos por las redes sociales, o sacrificar un día a la semana alguna de tus rutinas, ya sea si haces ejercicio, lees o aprendes un idioma.

Agiliza

Puede que planees tus compras y comidas para que te basten para dos semanas. Si eso conviene más a tus tiempos, hazlo. Esto representará unas 5 horas cada 2 semanas para comer bien sin desperdiciar.

Recupera

El tiempo que hayas “perdido” lo puedes recuperar evitando salidas a comer o a la tienda de autoservicio. ¿Lo habías pensado?

#2 Comprar

Bien: a tus planes debes agregar cómo vas a comprar. Para ello es importante que pienses en los puntos que enumeramos arriba. Primero, en las necesidades nutricionales. Divide tus compras imaginando cómo las cocinarás y qué incluirá cada comida. No todos tus platillos tienen que llevar proteína, ni fruta, pero todos pueden llevar verdura –y con eso contribuyes a cuidar el planeta–.

Para tener algunas ideas puedes revisar qué ingredientes llevan las dietas de cada cultura, o las listas de superalimentos que tenemos. También puedes optar por comprar proteínas vegetales, que son más versátiles que las proteínas de origen animal y almacenables por más tiempo.

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Lo más importante:

Checa fechas de caducidad y señales de descomposición o poca frescura

  • En el queso checa que no tenga hongos
  • En las manzanas y otras fruta checa los cambios en la textura
  • En verduras como el aguacate checa que no estén oxidados
  • En la carne, checa que no tenga olor

Familiarízate con la duración de cada cosa

La mayoría de las frutas y verduras duran máximo 2 semanas, dependiendo su maduración. Las hortalizas duran 1 semana frescas. Los lácteos 2 semanas. Pero todo esto puede variar, por eso es importante que aprendas a asegurarte de si algo está descompuesto o no. En esta guía puedes ver algunos hacks para ello.

No compres nada de más

Resiste la tentación de comprar algo que no esté en tu lista y que pueda provocar que tengas demasiada comida y no logres acabártela.

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#3 Cocinar

¿Cuánto tiempo pudiste regalarte para procurar tu alimentación? ¿Cuánto de ésta incluye el tiempo para cocinar? Si esto te parece problemático, aquí tenemos algunas ideas.

Reduce

Reduce tiempos cocinando para varios días. Asegúrate, eso sí, de hacer las porciones correctas. Quizá los primeros intentos no sean infalibles, pero esto es de práctica. Recuerda que el tipo de alimentos que puedes tener listos para incluir en tus comidas –y que puedes almacenar por 3 días en el refrigerador– son:

  • Arroz
  • Frijoles
  • Quinoa
  • Garbanzos
  • Verduras hervidas
  • Verduras crudas ya cortadas
  • Aderezos

Divide

No hagas siempre recetas complicadas. Relaja tu existencia haciendo recetas más sencillas algunos días, complementándolas con lo que hayas cocinado previamente. Puedes consultar nuestra guía sobre cómo hacerte de cenar fácil y rápido, que puede ser de ayuda para pensar en cómo preparar otras comidas, o estas 5 recetas súper simples.

Transforma

Para darle un toque de variedad a tu rutina de alimentación y aprovechar toda tu comida puedes optar por hacer algunas recetas que quizá se salgan de la rutina, pero que te aportarán muchos nutrientes –y que son deliciosos–. Por ejemplo, el súper smoothie de superalimentos, o la famosa sopa de sobras, sobre la cual tenemos una breve guía, recetas que transformarán tu alimentación.

#4 Comer

Acá sólo tienes que cuidar tus raciones, lo cual implica que todos los pasos anteriores sean hechos a conciencia. Recuerda que es este el momento donde disfrutarás con el paladar todo los esfuerzos anteriores, así que procura comer con calma, apartando un momento para ello, y no desperdicies un solo chícharo.

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#5 Guardar

Almacenar es la parte que suena aterradora, pero en realidad es muy sencillo. Y si lo haces sin plástico, es todavía más fácil. Puedes almacenar en:

  • Papel de cera de abeja
  • Hojas de plátano
  • Celofán
  • Bolsas de silicón
  • Frascos de vidrio
  • Tela

Organiza tu refrigerador y divídelo entre verduras, vegetales, lácteos, leches y los guisos que te prepararás para cada comida. Coloca todo conforme lo irás utilizando y según la fecha de caducidad, para que nada se quede en el fondo olvidado.