Entre los humanos y los animales existen historias de empatía y amor extraordinarias. De distintas maneras otras especies nos han hecho ver su habilidad para desarrollar el amor, la amistad y el cuidado. Son este tipo de vínculos fascinantes los que nos permiten descubrir la conexión connatural con otros seres del planeta y generar cambios importantes a través de ella. 

Tal es el caso de los últimos dos rinocerontes blancos del mundo, o mejor dicho, de Fatu y Najin. Ellas son las últimas hembras de rinoceronte blanco del planeta y han creado una relación inigualable con sus guardianes.

cuidadores y rinocerontes blancos
Justin Mott

Después de la muerte de Sudán en 2018, el último macho de la especie, ambas hembras quedaron en una posición de sobrevivencia compleja. Aunque Sudán falleció bajo causas naturales, la especie llegó a la casi extinción por causa de la caza furtiva. Bajo la creencia de que sus cuernos poseen poderes curativos y afrodisiacos, se les ha cazado con crueldad hasta reducir su población a sólo dos ejemplares. 

rinocerontes blancos cuidadores
Justin Mott

Fatu y Najin, los últimos dos rinocerontes blancos del mundo 

Entre lo más ominoso de las acciones humanas, también existen historias de amor, aquellas que devuelven la esperanza en la humanidad. Así lo demuestra el vínculo entre un grupo de militares y las últimas dos integrantes de la especie. Resguardándose muy cerca de la tumba de Sudán, Fatu y Najin (madre e hija) comparten una enorme pero insuficiente libertad con sus guardianes humanos. 

Los integrantes del OI Pejeta y los NPR (policía nacional de la reserva) patrullan y recorren diariamente los 360 kilómetros cuadrados que conforman la reserva. El único objetivo es evitar que los últimos dos rinocerontes blancos del mundo pierdan la vida en manos de cazadores. Sin embargo, en el ir y venir de esta difícil tarea, los cuidadores encuentran un valioso significado: la unión con dos de los seres más extraordinarios. 

soldados keniatas
Justin Mott

Los guardianes pasan más de 20 días en la reserva, lejos de su familia con el fin de proteger a estos seres que algunos llaman salvajes. Con el orgullo y el amor por la naturaleza como impulso, cada uno se dedica enteramente a resguarda la vida de ambas hembras. No obstante, las carencias no parecen tener sentido cuando se convive junto a un animal tan maravilloso. 

El vínculo que inspira el cambio

Esta historia de amor  y amistad  inspiró al fotoperiodista Justin Mott para crear una galería muy especial.  En una serie de fotografías, se muestra cómo los soldados portan con honor la responsabilidad de mantener con vida a Fatu y Najin. Basta admirar la cercanía que se permiten, para comprender que cuando se respeta la vida de la forma más digna, la empatía surge en ambas direcciones.

cuidadores de últimos rinocerontes
Justin Mott

Al día de hoy, Fatu y Najin permanecen bajo el resguardo de sus cuidadores en Kenia, pero sin una garantía sobre el futuro de su especie. Con la esperanza de que algún día estos seres puedan volver a los campos libres de África, hoy hacemos un homenaje al vínculo inquebrantable entre humanos y rinocerontes.

Porque, aunque la tecnología busque resarcir el daño a partir de la inseminación artificial y otras técnicas, sabemos que no hay mejor forma de supervivencia que el respeto entre especies. Garantizar el equilibrio de la cadena y valorar el lugar que todos ocupan en el planeta. 

rinocerontes blancos kenia
Justin Mott

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