En una de sus recurrentes y desafortunadas incursiones en Twitter, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se burló nuevamente del calentamiento global al señalar que en el oeste medio de dicho país las temperaturas han alcanzado un mínimo histórico de -50ºC y comentar con supuesta ironía: “¿Qué demonios pasa con el calentamiento global? ¡Por favor vuelve, te necesitamos!”.

En el hermoso oeste medio, las temperaturas congelantes han alcanzado menos 60 grados [Farenheit], las más frías jamás registradas. En los siguientes días, se esperan incluso más frías. La gente no puede estar afuera ni siquiera unos minutos. ¿Qué demonios pasa con el calentamiento global? ¡Por favor vuelve, te necesitamos!

La comunidad tuitera no tardó en responder, como es su costumbre, explicando la diferencia entre los “pronósticos del clima” para una región en específico (weather) y el clima (climate), entendido como las condiciones climáticas globales que dan lugar a los pronósticos climáticos locales. Para Trump, negar el cambio climático es una ocupación frecuente, pero tratándose del “hombre más poderoso del mundo libre”, lo menos que podemos hacer es intentar entender exactamente dónde está su error.

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Mares calientes = Nevadas más frías

Pero entre las respuestas, destaca la de la cuenta de Twitter de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés). La cuenta respondió con un sencillo dibujo que muestra que el aumento en la temperatura de los océanos crea mayor humedad en la atmósfera, lo que precipita las nevadas invernales y el efecto del vórtice polar que se ha dejado sentir con fuerza en el norte del continente.

Las tormentas de nieve no prueban que el calentamiento global no esté ocurriendo.

La cuenta de la NOAA (una agencia gubernamental que también aporta información para hacer los pronósticos del clima) también publicó un artículo que muestra que las tormentas invernales podrían incrementarse y serán de mayor impacto, a pesar de que otras zonas del mundo, como Australia, estén registrando al mismo tiempo elevadas temperaturas.

La educación sobre el cambio climático se vuelve una cuestión de seguridad internacional cuando los involucrados en cumplir las convenciones globales para frenar sus efectos se dedican a esparcir la ignorancia en sus redes sociales. Trump, así como el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, están entre los tristemente célebres personajes actuales cuya responsabilidad sobre el cambio climático sigue mediada por la ignorancia y la franca estupidez. La única resistencia frente a un futuro incierto debe venir de educarnos y entender los cambios por los que atraviesa nuestro mundo.

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