La defensa del territorio es vital para México (y esta historia lo demuestra)

Urge una civilización natural; el videorreportaje “Territorio común” es un llamado a dejar de explotar a las comunidades y devastar los recursos naturales en México.

La civilización, como sinónimo del establecimiento de la cultura, fue concebida en colaboración y no en lucha contra la naturaleza. Lo contrario sería un suicidio colectivo. Los romanos, por ejemplo, transformaban los elementos naturales sin destruirlos y sin contaminar el medioambiente. Las sobras de su metalurgia, al basarse en metales naturales o en aleaciones simples, volvían a la naturaleza sin contaminarla.

Sus buques eran movidos por los vientos, que no se ensuciaban por ello, y por remeros que hacían gimnasia, voluntaria o involuntaria pero siempre útil a la comunidad, cosa que contrasta con el sistema actual, que sólo da beneficios individuales.

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Territorio en común/Horizontal

Esa fue una forma de “civilización natural”, como la definía el filósofo argentino Jorge Ángel Livraga Rizzi. No fue perfecta, pero la civilización actual es peor. Nuestros medios de transporte se mueven debido a combustibles irremplazables: el petróleo y el carbón.

Además, contaminan el medioambiente y estamos provocando la esterilización del planeta, tan sólo por querer llegar más rápido a lugares donde luego perderemos el tiempo sin saber qué hacer o recurriendo a vanas distracciones para no aburrirnos.

Nuestra forma civilizatoria produce y consume constantemente y lo más rápido que puede, enclaustrando a todos en una lucha de locura.

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Territorio en común/Horizontal

 

Un territorio en común, o la creación de una civilización natural

 

La sociedad contemporánea se resiste a mirar que en la organización comunitaria y el buen uso de los recursos naturales podemos encontrar soluciones a la pobreza, la alimentación, los desastres naturales y el cambio climático, entre otros.

En ese sentido, la Sierra Norte de Puebla es un ejemplo de organización comunitaria en México.

En esa zona existen montañas, cerros, árboles y ríos que son más que paisaje. Son el motivo por el que maseualmej (nahuas), tutunakus (totonacos) y mestizos tejen en común una historia de resistencia que les ha permitido hacer frente al aparente desarrollo que les quieren imponer con minas, hidroeléctricas y líneas de alta tensión.

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Territorio en común/Horizontal

El documental Territorio en común, de la revista Horizontal, narra la historia de esa resistencia que no ha llegado a su fin y que comenzó desde hace mucho tiempo.

Un caso de éxito es el de Cuetzalan, uno de los municipios de la región, en donde ante la amenaza de estos proyectos destructivos la comunidad detuvo un mega proyecto turístico en el 2009 y obtuvo la aprobación del Ordenamiento Ecológico de Cuetzalan (OE) para la defensa de su territorio.

A partir de ese acuerdo, cualquier proyecto o iniciativa privada, interna o externa, está obligada por ley a proteger los recursos naturales de la zona.

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Territorio en común/Horizontal

Además, la organización Tosepan Titaniske (Unidos Venceremos, en español) reúne actualmente a más de 20,000 familias nahuas y totonacas en ocho cooperativas y dos asociaciones civiles, lo que la convierte un referente de organización comunitaria a nivel nacional e internacional.

Por lo anterior, la periodista Thelma Gómez Durán concluye:

 En los últimos 40 años, la Sierra Norte de Puebla ha visto nacer y florecer proyectos productivos, educativos y sociales; iniciativas que surgieron como un camino alternativo ante el abandono estatal.

 

Asambleas como forma de organización comunitaria

En las comunidades de la Sierra Norte de Puebla, las asambleas son algo serio. Son la herencia de una forma de organización indígena-campesina.

Son el espacio donde se informa, donde se reparten las tareas. Las asambleas han sido una de las principales herramientas de resistencia que se tienen en la región.

El documental explica cómo a través de estas formas de trabajo, las comunidades totonacas dispersas a lo largo de las cuencas de los ríos Ajajalpan y Zempoala comenzaron a hablar de cómo defender la tierra y el agua.

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Territorio en común/Horizontal

 

Camino a una civilización natural en un territorio común

Es indispensable tomar conciencia de nuestra especie, recobrar el sentido de origen y nuestra pertenencia al mundo de la naturaleza.

Restablecer un comportamiento solidario con nuestros semejantes (todos los organismos que forman parte del ecosistema) y edificar una ética de la supervivencia basada en la cooperación, la organización, la comunicación y la comprensión.

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Territorio en común/Horizontal

La defensa del territorio es un recurso decisivo en la conservación de la biodiversidad, del patrimonio cultural, y tiene una conexión directa con la generación de economías locales y sociales.

Las grandes crisis suelen generar ideas profundas (…), es por eso que nos encontramos en un momento en México y el mundo, ideal para imaginar y construir nuevas coordenadas para la acción y la esperanza.

(John Ackerman, 2015)

Es sumamente importante defender los territorios para encarar los retos más importantes que tenemos por delante como especie.

En la medida que seamos capaces de establecer rutas de defensa del territorio, vamos a estar mucho más cerca de las metas que como especie humana tenemos a nivel global.

Nos salvará nuestro propio reencuentro con la naturaleza, con nosotros mismos y con el entorno. Tenemos un territorio en común.



Los volcanes de Bali están conectados (a pesar de las millas de distancia)

A pesar de la astronómica distancia, estos volcanes están conectados y han logrado dinamitar juntos, por ejemplo, con la erupción masiva de 1963.

El azoro que la cercanía de un volcán puede despertar es sorprendente pero, ¿y si te enteraras que, a pesar de las millas, los volcanes pueden estar conectados bajo tierra? Algo así como un acto poético de la tierra por mantener unido lo que es evidente y debe estar junto…

En Bali, el Agung y el Monte Batur se encuentran a 11 millas (18 km) de distancia, pero su separación es sólo aparente. Unas fotografías de satélite han revelado que debajo de su imponente aspecto yace una compleja estructura que los mantiene unidos. Así es: hay un vínculo entre ambos que trasciende la distancia.

¿Qué une a estos dos gigantes? Al parecer, se trata de un lazo de fuego. Expertos de la Universidad de Bristol teorizan que el magma contenido en ellos no se mueve sólo hacia arriba, sino que viaja también en sentido horizontal. Esta unión interna provoca reacciones vinculadas más allá de la localización. El Agung puede hacer que el Monte Batur “despierte” y viceversa.

Esta unión explicaría por qué el Agung lanzó súbitas humaredas en el 2017 después de años de dormitar. También es la razón detrás de uno de los eventos más trágicos del siglo pasado. En 1963, el Agung explotó en una erupción masiva que arrasó con todo a su paso. Pocos momentos después del incidente, el Monte Batur también entró en erupción. El infortunado incidente sirvió para avivar la curiosidad de los geólogos. Ahora, se piensa que la conexión de estos volcanes puede servir para predecir erupciones futuras.

El motivo detrás de este vínculo que supera la distancia sigue investigándose. Lo que es cierto es que prueba que los vínculos en la naturaleza no necesariamente se rigen por las reglas espaciales que conocemos. Además de las posibilidades de prevención que ofrece este hallazgo, la idea de pensar en un mundo interconectado más allá del espacio-tiempo es fascinante. 



6 indígenas guardianes del territorio siguen presos: la ONU exige su libertad

Hazte parte de la campaña #TlanixcoLibreYa.

Por defender el agua y la tierra –que para las comunidades indígenas tienen más valor que el oro–, seis nahuas de la comunidad de San Pedro Tlanixco fueron condenados a 50 años de cárcel. Uno de ellos es una mujer indígena.

Por supuesto que la sentencia no fue explícitamente por “defender el agua”. A estos indígenas se les imputó el delito de homicidio calificado y privación de la libertad. ¿Por qué?

 

Tlanixco: condenados a la sed

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El rio Texcaltengo ha sido utilizado por la comunidad nahua que habita este territorio durante muchas generaciones. Pero en los años 80, se mudaron al municipio vecino de Villa Guerrero varias empresas florícolas, algunas de ellas transnacionales. A éstas, la Comisión del Agua (Conagua) les entregó el derecho de uso del agua en la zona, anulando simultáneamente la concesión a la comunidad indígena, sentenciándolos así a morir de sed.

Esto provocó que los habitantes de Tlanixco se convirtieran en guardianes del territorio.

Después de este injusto decreto, varios pobladores convocaron a su comunidad para defender el agua, lo que permitió entablar eventualmente un diálogo con la Secretaria General de Gobierno del Estado de México, la Conagua y los empresarios.

El proceso se vio interrumpido por la muerte de Alejandro Isaak Basso, floricultor de Villa Guerrero, que fue con otras 11 personas a Tlanixco el día 1 de abril de 2003 para solucionar un problema técnico. Ese día, según un informe de la ONU, la comunidad se sintió amenazada. Se reunieron para llevar a los 12 forasteros a la delegación, y así resolver el conflicto de acuerdo con los usos y costumbres nahuas.

En el camino se hicieron dos grupos que tomaron distintas rutas. En el que iba Isaak Basso tomó un sendero muy escarpado; fue ahí donde se encontró posteriormente su cadáver, tras lo cual las otras 11 personas –que regresaron ese mismo día a su municipio– presentaron denuncias ante la justicia. Esto provocó que durante los meses posteriores se realizaran operativos policiales irregulares en Tlanixco, y que entre junio y diciembre de 2003 se detuviera a los actuales presos políticos indígenas.

Todos los presos son guardianes del agua.
La ONU mostró preocupación por que sea un caso de criminalización:

En efecto, en México, los defensores y defensoras de los derechos humanos indígenas y de la tierra son los más expuestos a los riesgos y ataques.

Uno de los presos indígenas, Pedro Sánchez Berriozábal, era el principal vocero del Comité de Agua Potable de Tlanixco. Y la indígena Dominga González Martínez, también detenida, fue quien firmó el amparo por el derecho al agua de la comunidad.

 

No se respetó que fueran indígenas: ONU

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La ONU realizó una investigación paralela sobre el caso de los indígenas de Tlanixco. Concluyó que el caso está repleto de irregularidades, que las pruebas no son imparciales y que no se le dio oportunidad a los indígenas para defenderse en un debido proceso legal.

Además, no se respetó que fuesen indígenas: para muestra está el que se les haya sentenciado por “privación de la libertad”, cuando lo que hicieron fue poner en práctica su propio sistema de justicia, basado en usos y costumbres y que está amparado por el artículo 169 de la OIT.

Los habitantes de Tlanixco han caminado un largo sendero en busca de justicia…

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Afortunadamente encontraron apoyo en la Comisión de Derechos Humanos Zeferino Ladrillero, y ahora tienen una inédita resolución de la ONU que exige mayores pruebas al Estado mexicano sobre este caso. De no ser entregadas, liberar a los presos indígenas es una obligación ineludible, o México será expuesto a nivel internacional. Y no sólo eso: la organización Front Line Defenders, reconocida por la ONU, exige la inmediata liberación de estos presos de conciencia.

Difundir este caso ahora es crucial, ya que la comunidad internacional tiene los ojos puestos en Tlanixco.

Ayuda siguiendo estos 6 pasos de la campaña #TlanixcoLibreYa:

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* Imágenes: 1, 2) Valentina Valle; 3) José Luis Santillán