El ecocidio por petróleo continúa en México. Ahora son los manglares protegidos los que enfrentan la destrucción ilegal tras la orden del presidente Andrés Manuel López Obrador de construir una refinería de petróleo que le cuesta al país cerca de 8,000 millones de pesos.

Una ansiosa resurrección de la petrolera mexicana Pemex es la motivación que le está costando la vida a los ecosistemas mexicanos. Un bosque entero de manglares, que es atesorado por los activistas ambientales, ha sido destruido.

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Dos Bocas, Tabasco

Numerosas hectáreas de manglares ubicadas en Dos Bocas, Tabasco, fueron eliminadas para abrirle paso al proyecto petrolero del gobierno. Sin embargo, no existía un permiso para remover esos manglares, acción que le costó a la empresa ecocida una multa de 700,000 pesos.

Poco después, Pemex había obtenido un permiso para construir en la zona. La única condición era que no se interfiriera con los manglares protegidos que quedaban. No obstante, se hizo caso omiso a esta indicación y se perdieron más manglares.

En la investigación especial realizada por Quartz, una serie de imágenes aéreas muestran el avance de la destrucción ilegal de los manglares. Aunque según el presidente del Centro Mexicano para el Derecho Ambiental, Gustavo Alanis, no se ha realizado una inspección oficial del sitio, los responsables de esta situación podrían enfrentar hasta 9 años de cárcel.

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Planet

Es poco probable que se tomen acciones legales en contra de los responsables. No obstante, “quedó demostrado que en este gobierno no existe un compromiso verídico con el Estado de derecho”, señaló Alanis.

 

¿Por qué son tan importantes los manglares de México?

Los manglares capturan cinco veces más carbono que otros tipos de flora. Además, protegen el territorio contra tormentas e inundaciones (las cuales también se incrementan por la emergencia climática).

Dos Bocas ya figuraba dentro de los sitios en peligro debido a la crisis climática. Ahora  el riesgo ha aumentado, pero la causa son las actividades económicas del país. Las inundaciones han imposibilitado la construcción de la refinería, pero se sigue negando el daño al ecosistema.

El área de manglares que ahora se destruye ilegalmente es la cuarta más grande del mundo, y los Acuerdos de París señalan que hay un compromiso estipulado que apunta a la conservación y recuperación de estos manglares.

Pero la tala continúa. El proyecto energético que se sostiene en la incertidumbre mata los ecosistemas, mientras el gobierno no deja de hondear una bandera de buenas intensiones, cuando la realidad es que México está en riesgo de perder la mitad de su población de manglares en menos de 50 años.

 

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