Recuperación de espacios públicos: la puesta en marcha de la acción colectiva

Ante la despreocupación de las autoridades, la acción de los colectivos ciudadanos es crucial para recuperar los espacios que nos pertenecen a todos.

* Por: Miguel A. Palmeros Rodríguez

 

A pocos minutos de la ciudad de La Paz se localiza Balandra; playa de aguas cristalinas de poca profundidad con dunas de arena blanca y sin infraestructura. Sitio de esparcimiento y relajación donde se localiza el “Hongo de Balandra”, ícono de la ciudad. 

La playa de Balandra, así como los cerros y manglares que la rodean, fueron decretados como Área Natural Protegida bajo la categoría de Área de Protección de Flora y Fauna Balandra el 30 de noviembre de 2012 (SEMARNAT, 2012). Este decreto fue posible gracias a la acción colectiva y participativa de la comunidad, así como a organizaciones de la sociedad civil, investigadores y líderes de opinión locales. Después del decreto y con la publicación de su Programa de Manejo en 2015, se esperaría que las acciones de conservación y manejo pudieran ordenar y controlar las actividades productivas de la zona. Pero con el paso del tiempo, este espacio libre y abierto fue literalmente acaparado por prestadores de servicios.

Este ensayo analiza el poder de la acción en redes como modelo de gobernanza ambiental frente al descontento social por la adjudicación de los espacios públicos. Para ello, presento el proceso social que llevó a la creación del área protegida, la problemática generada por la apropiación del espacio público y su recuperación colectiva.

La pérdida del acceso libre y público a las playas de todo el país ha aumentado considerablemente en los últimos años. Balandra, al tener un paisaje no modificado y mostrar la belleza natural de la región, en 2005 fue blanco de los intereses de algunos empresarios que quisieron construir un desarrollo inmobiliario y turístico que no sólo modificaría drásticamente la calidad prístina de lugar, sino que alteraría seriamente ecosistemas de suma fragilidad e importancia como los manglares (NIPARAJÁ, 2016).

Diferentes grupos sociales agrupados en el Colectivo Balandra hicieron frente a los desarrolladores que querían apropiarse de Balandra, siendo un ejemplo de gobernanza ambiental según la propuesta de Cohen (2013), donde se privilegia la acción de múltiples actores políticos y sociales en la construcción de las políticas públicas.

La red integrada por miles de personas y las autoridades de los tres órdenes de gobierno que apoyaron las demandas sociales lograron proteger este espacio con la publicación del decreto de creación del área protegida. La conformación de esta red implicó una nueva forma de organización que facilitó la coordinación de los intereses públicos y privados haciendo más eficiente la política pública.

Balandra es y ha sido una playa ampliamente visitada por locales y visitantes nacionales y extranjeros. Es una zona que carece de infraestructura de apoyo al turismo (únicamente cuenta con 23 palapas públicas instaladas por el gobierno municipal), lo que ha permitido que se mantenga en buenas condiciones. Pero después de ser decretada como área protegida, comenzó a recibir mucha más atención a nivel nacional e internacional.

Esta promoción logró que durante 2016 Balandra fuera seleccionada como una de las 10 playas más populares en México por Trip Advisor y la mejor playa de México por USA Today. Con el aumento de la demanda, la oferta por servicios en el lugar se incrementó considerablemente, lo que ocasionó que dos empresas locales acapararan el lugar con sombrillas para ser rentadas, llegando a instalarse más de 50 sombrillas en la playa. Esto se suma al aumento de vendedores ambulantes y la falta de presencia y control de las autoridades responsables del ANP.

La apropiación de este espacio libre y hasta la renta de palapas públicas por estas empresas, es un claro ejemplo de la tragedia de los comunes (o más bien, de la tragedia de los bienes comunes), como lo menciona Hardin. La tragedia de los bienes comunes  predice que los intereses individuales prevalecen sobre los intereses colectivos, dando como resultado final una condición inferior o menor de cada uno de los individuos. Cada individuo piensa y actúa solo en su beneficio, sin pensar en el beneficio de los demás usuarios de los bienes que son de uso común.

Hardin (1968), propone algunas opciones para evitar o tratar de disminuir los efectos de la sobreexplotación y menor ganancia resultante de la tragedia de los bienes comunes:

a) Los bienes comunes se pueden privatizar (lo que le daría un régimen privado a los bienes y derechos sobre ellos a una pequeña porción de los usuario) y,

b) Mantener los bienes públicos, pero definiendo quién los puede utilizar y cuánto.

La primera de las opciones propuestas por Hardin fue exactamente lo que estaba sucediendo en Balandra con el acaparamiento de este espacio de uso común y que generó un nuevo conflicto y descontento social. La segunda propuesta es justo lo que la ciudadanía solicitó con una nueva acción colectiva.

Como resultado de la imposibilidad de seguir disfrutando de este espacio libre y prístino por los locales y visitantes, el Colectivo Balandra reactivó su red promoviendo la presión a las distintas autoridades y solicitó la remoción de los prestadores de servicios. En esta ocasión el colectivo se vio apoyado por el Consejo Asesor del área protegida, el cual se manifestó a favor de la solicitud.

A solo 2 meses de iniciar esta acción colectiva las autoridades municipales, estatales y federales actuaron retirando a todos los vendedores ambulantes del sitio y a los demás prestadores de servicios. De nuevo, el accionar de la red bajo el marco de la gobernanza ambiental donde se dio la colaboración de los actores involucrados en la resolución de un conflicto, logró interconectar a las autoridades con la ciudadanía.

En conclusión y como resultado de los logros alcanzados por las acciones colectivas de las redes locales (decreto de creación y recuperación del espacio público) y el nivel actual de involucramiento de las autoridades responsables de su manejo, se busca proponer un modelo de gobernanza compartida (Borrini-Feyerabend et al., 2014). Un modelo donde la gobernanza esté basada en mecanismos y procesos institucionales en los que varios actores compartan responsabilidades.

Se trata también de un modelo en el que los usuarios participen en la toma de decisiones y en las acciones de autoridad hasta donde las leyes lo permitan. Un ejemplo es la vigilancia comunitaria, donde actualmente participan grupos locales con recursos del Programa de Vigilancia Comunitaria de la CONANP (PROVICOM), y organizaciones de la sociedad manteniendo presencia en el ANP.

Por último y bajo este esquema, es importante recalcar que la gobernanza en las Áreas Naturales Protegidas es el proceso que determina cómo se toman las decisiones, cómo se distribuyen las responsabilidades de gestión y cómo es la participación de todos los actores involucrados.

 

Bibliografía:

Alfie Cohen, M. (2013). Democracia deliberativa y gobernanza ambiental: ¿conceptos transversales de una nueva democracia ecológica? En Sociológica, año 28, número 80, enero-abril de 2013, pp. 73-122.

Borrini-Feyerabend, G. et al. (2014). Gobernanza de áreas protegidas: de la comprensión a la acción. No. 20 de la Serie Directrices para buenas prácticas en áreas protegidas, Gland, Suiza: UICN. xvi + 123 pp.

Hardin, G. (1968). The Tragedy of Commons. En Science, v. 162 (1968), pp. 1243-1248. Traducción de Horacio Bonfil Sánchez. Gaceta Ecológica, núm. 37, Instituto Nacional de Ecología, México, 1995.

http://www.ine.gob.mx/.

Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT). (2012). Decreto por el que se declara Área Natural Protegida, con el carácter de Área de Protección de Flora y Fauna, la región conocida como Balandra, localizada en el municipio de La Paz, en el estado de Baja California Sur. Diario Oficial de la Federación. 30 de noviembre de 2012, segunda sección, Tomo DCCX, no. 24.

Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT). (2015). Acuerdo por el que se da a conocer el resumen del Programa de Manejo del Área Natural Protegida con el carácter de Área de Protección de Flora y Fauna Balandra. Diario Oficial de la Federación. 29 de octubre de 2015, segunda sección.

Sociedad de Historia Natural Niparajá, A.C. (NIPARAJÁ). (2016). Memorias de Balandra. Gobierno del Estado de Baja California Sur, Instituto Sudcaliforniano de Cultura, Secretaría de Cultura y Sociedad de Historia Natural Niparajá, A.C. 79 pp.

 

* Fotografía principal y 3): Colectivo Balandra

México Sostenible
Autor: México Sostenible
Somos una organización de jóvenes comprometidos con la conservación de la riqueza natural y cultural del país. Integramos un equipo interdisciplinario capaz de analizar diferentes temas de la agenda ambiental, con el fin de generar acciones para fortalecer la capacidad de adaptación de las sociedades frente al cambio climático e incentivar su desarrollo sostenible.


Japón quiere prevenir los suicidios en el transporte público con luz ✨

¿Cuál es la premisa de esta extraña prevención luminiscente?

Sabemos que la luz es energía, y hasta un lenguaje. Pero, ¿puede prevenir suicidios?

Una investigación publicada en 2013 en Science Direct probó que sí: las luces azules previenen el suicidio. Y otros estudios han probado que hasta en un sorprendente 84%.

El impacto de los ambientes en el estado de ánimo

Estas investigaciones han comprobabo que la medida de colocar luces azules en el metro de Japón, que comenzó a principios del año 2000, realmente funciona. Las compañías ferroviarias de Japón implementaron esta curiosa medida preventiva debido a los altos índices de suicidio que, según la OMS, colocan a este país asiático en la posición 30 de 182, en una lista que mide las tasas de suicidio por país.

La premisa del gobierno japonés y las compañías ferroviarias partió de la psicología. Desde esta disciplina se manejan técnicas de control de comportamiento que, aunque son aparentemente sutiles, pueden tener un portentoso impacto.

Es el caso del color de los entornos, que pueden provocar
estrés, hambre, tristeza o relajación.

Un estudio realizado en 2017 y publicado en Science Daily también comprobó que la luz azul proveía de una mayor y más rápida relajación a quienes habían experimentado gran estrés previamente. Pero, tomando en cuenta que la luz azul también ha probado ser nociva cuando viene de nuestros gadgets –pues inhibe la producción de melatonina, entre otras cosas–, ¿qué tan buena idea es esta medida preventiva?

Recientemente se realizó otro estudio, por parte de la Waseda University, el cual analizó la información sobre suicidios que se cometieron en 71 estaciones subterráneas  en Japón de 2009 a 2019. Las fuentes estudiadas por la investigadora Michiko Ueda pertenecían a las compañías ferroviarias, y arrojaban el mismo resultado: una reducción de 84% en la tasa de suicidios.

Pero otro investigador, Masao Ichikawa de la University of Tsukuba, consideró importante que se indague en este efecto, ya que los resultados están basados en datos estadísticos, cuyo margen de error está entre el 14 y el 97%. También Mishiko Ueda sigue siendo escéptica hacia esta medida, y piensa que deberían adoptarse otras formas de prevención.

Lo que es seguro es que es importante el color de los entornos, y por ende de las luces –sobre todo aquellas sobre las que posamos nuestros ojos–, ya que esto tiene un impacto en el estado de ánimo. Y puede ser positivo o negativo. Es algo sobre lo que se debe indagar, pues podría ser una hoja de ruta para planear mejor los ecosistemas urbanos.

Además, es importante repensar otros modelos de bienestar social, pues la gran tasa de suicidios en Japón se debe, en gran parte, al acelerado modo de vida que han adoptado, y también a la nocividad de los ambientes urbanos que perturban la salud de sus habitantes. No es casualidad que los baños de bosque como remedio contra el estrés hayan nacido en este país.

Pero quizá deberíamos empezar por algo mucho más simple: ¿cómo podemos ser más felices, individual y colectivamente?

*Imagen principal: railway technology



5 hongos comestibles que alivian el estrés

Los hongos, además de ser deliciosos, cuidan la salud en momentos de estrés.

La magia de los hongos ha sorprendido a los seres humanos durante siglos. La antigua China reconocía sus propiedades curativas en el extenso arsenal de su medicina tradicional. Los hongos medicinales se utilizaban para tratar condiciones tan variadas como la infertilidad y el estrés pos-traumático. Ahora, hay cada vez más pruebas de que este delicioso alimento puede mantenernos sanos en momentos de estrés.

Algo que todos los hongos comestibles tienen en común, además de su versatilidad en la cocina, es la regulación de los niveles de cortisol. Nuestro cuerpo libera esta hormona cuando sentimos estrés, y aunque es benéfica para el cuerpo en cantidades moderadas, su producción excesiva puede hacernos daño. Por fortuna, los hongos medicinales vienen al rescate. Estas 5 especies de hongos te ayudarán a recobrar energías, sanar tu cuerpo y aliviar los efectos nocivos del estrés. 

1. Reishi

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El hongo reishi tiene el beneficio de aliviar el insomnio, uno de los problemas más comunes provocados por el estrés. Cuando el cerebro trabaja a mil por hora, es difícil conseguir la paz necesaria para que el cuerpo descanse apropiadamente. Al no dormir suficiente, el estrés de la vida diaria aumenta, dando lugar a un ciclo vicioso.

El reishi calma el sistema nervioso y ayuda a conciliar el sueño. Para sacarle jugo a sus propiedades, prepárate una taza de reishi unos minutos antes de dormir. Agrega un poco de miel para mitigar su sabor amargo. 

2. Cordyceps

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El cordyceps ha sido utilizado en la medicina tradicional tibetana y china durante años. Además de reducir los niveles de cortisol, este hongo estimula los procesos cognitivos del cerebro, que suelen padecer ante el estrés. No es raro que nuestra memoria falle en condiciones de alta tensión, o que nos cueste trabajo concentrarnos. El cordyceps alivia estos problemas y nos energiza por su alto contenido de beta-glucano, un tipo de azúcar que se encuentra en las paredes de sus células. 

3. Chaga

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Este hongo reduce la inflamación, otra de las consecuencias que el estrés puede ocasionar en el cuerpo. La inflamación aumenta el riesgo de padecer diabetes, obesidad y enfermedades neurodegenerativas, con alguna incidencia en el cáncer. El chaga es rico en fibra y antioxidantes, además, reduce la inflamación del tracto gastrointestinal. Esto es especialmente útil para las personas que sufren de colitis nerviosa. 

4. Melena de león

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Otro hongo que mejora los procesos cognitivos del cerebro es el llamado melena de león. Trabaja estimulando la producción de un neuropéptido encargado de mantener y regular el crecimiento de las neuronas. Para conseguir sus beneficios, es necesario tomar dosis diarias por un período largo de tiempo. 

5. Cola de pavo

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Este hongo, llamado así por su forma, tiene propiedades antibacteriales y antivirales; es un suplemento en el alivio de los resfriados y las infecciones de las vías respiratorias. Pero eso no es todo: quizá la propiedad más especial de este hongo son sus beneficios para el sistema inmune. La cola de pavo ayuda en la regeneración de las células blancas en la sangre. Por eso, en países como Japón es utilizado como un suplemento para tratar el cáncer, acompañando a la quimioterapia y radioterapia.