¿Alguna vez has pensado que todo lo que te rodea es una simulación muy compleja? Cuando se trata de discernir el origen de la realidad, tanto filósofos como científicos tienen mucho que decir. Sin embargo, algunas teorías son nuestras favoritas porque se sostienen ante posibilidades extraordinarias.

En un principio el filósofo Nick Bostrom había dado un paso adelante con la teoría de que todos vivimos bajo la simulación de una computadora gigante controlada por seres avanzados. No podemos negar que dicha teoría sobre la realidad que vemos es digna de una película de ficción que, hasta cierto punto, creemos posible.

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No obstante, hay otra hipótesis que despierta nuestra curiosidad un poco más debido a que se construye a partir del pensamiento autónomo y puro del ser humano. El universo tal como lo conocemos es un plano físico que conlleva un ciclo extraño, según apunta la teoría de la autosimulación.

Esta teoría desarrollada por el equipo de Quantum Gravity Research, fundado por el científico Klee Irwin, toma como base la simulación de Bostrom en la cual la realidad es un programa informático bastante progresista. No obstante, en lugar de que el mundo dependa de seres evolucionados es más eficiente proponer que el universo es una autosimulación mental.

En término científicos, la autosimulación se conecta con la idea de la mecánica cuántica en donde el universo es visto como un modelo de gravedad cuántica. Pero, seamos sinceros, esto realmente nos dice muy poco.

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El génesis de la realidad

Ciertamente, la teoría de Bostrom es fascinante por sus tintes futuristas. Sin embargo, los científicos se han preguntado de dónde viene la realidad que generaría esas simulaciones. En este sentido, la hipótesis de la autosimulación libera al universo de un enfoque materialista y expresa que, como tal, el universo “se autoactualiza”.

Esto significa que, basándose en algoritmos y la regla del “principio del lenguaje eficiente”, el universo es una simulación completa de un gran pensamiento. Pero, ¿cómo se originaría este pensamiento por sí mismo?

Los expertos aseguran que la simulación siempre estuvo ahí a través del “emergentismo atemporal”. Es decir, el tiempo no existe en absoluto, sólo el pensamiento que lo abarca todo y que es nuestra realidad.

La regla del lenguaje eficiente sugiere que el ser humano es un subpensamiento emergente que experimenta y encuentra significado a través de otros subpensamientos. El universo se origina como una cadena de pensamientos, una construcción mental masiva. La mecánica cuántica ha dado detalles de que a través de un holograma se puede observar el tiempo y el espacio. En cierto sentido, la construcción mental nos obliga a ubicarnos en espacio y tiempo con el objetivo de comprendernos mejor en el universo.

 

Sueños o simulaciones 

Con el afán de comprender mejor la realidad, los científicos nos ofrecen un ejemplo claro: piensa en tus sueños como tus propias simulaciones personales. Incluso, los sueños lúcidos son precisas creaciones de la mente que son difíciles de distinguir de cualquier otra realidad.

En ocasiones no podemos distinguir si lo que vivimos al dormir fue real o simples fabulaciones de la mente. La resolución detallada de nuestros sueños en ocasiones nos engaña fácilmente, y si eso es posible, entonces la probabilidad de vivir en una simulación mucho más grande puede ser cierta.

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Si bien esta opción es aún complicada de aceptar al 100%, los círculos de científicos consideran que estos aspectos en donde el pensamiento crítico y la filosofía se unen deben ser estudiados, por más incómodos que sean. Esta teoría ha permitido que exploremos las posibilidades de la realidad desde otra visión donde la percepción es una dialéctica construida entre el cerebro y el entorno, tal como apuntaba el filósofo Alva Noë.

Desde esta perspectiva, se podría considerar que la realidad no existe y aunque esta verdad universal es tan frágil como nuestra propia existencia, los hechos apuntan a que experimentamos procesos individuales y colectivos (cuánticos o visibles) que se convierten en un mundo de múltiples simulaciones.

 

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