No hay lugar en el mundo en el que no se haya escuchado el sitar de Ravi Shankar. A 7 años de su muerte, muchos lo recordamos con los agudos metalizados que describían la genialidad de su creatividad musical.

La esencia del músico provenía del respeto que proclamaba por los instrumentos musicales, esta era su filosofía de vida. El sitar era un ente divino para Shankar, una manera en que los dioses podían otorgarnos un poco de su magia inmortal. La música clásica india no era un género comercial, pero para muchos era la música del alma y de la conciencia. La electricidad de las ondas que Ravi produce a través del sitar pertenecen a otra dimensión, una caída entre la energía y la paz.

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Este himno a la cultura de la India y al mundo entero que brotaba de las cuerdas del sitar es un recordatorio de que lo divino muchas veces está frente a nosotros. Una relación espiritual crece con la música a partir de escuchar cualquiera de sus temas.

No es una simple corriente que nos guía hacia un estilo de vida inspirado en el hinduismo. El alma del estilo hindú está en esa música y es tan palpable como uno quiere que sea. Las fronteras se desvanecieron cuando Shankar consideró que el sitar no tenía límites para Occidente u Oriente.

Después de su muerte, el frenesí de su música pronto sería heredado a una de sus hijas. Anoushka es, según cuentan, una gitana eterna. La hija menor de Ravi Shankar se mimetiza con el sitar tanto como su padre y si hay que comprobarlo, su álbum Anoushka es la prueba de ello.

Norah Jones, por otro lado, es la talentosa hermana mayor de Anoushka. El legado de Ravi Shankar tomó la forma de una increíble voz. Con una mezcla entre blues, soul, country, jazz y otros géneros, Norah es ahora una famosa artista ganadora de varios Grammy. La música de sus hijas y las composiciones de Ravi son el remanente de una apreciación musical que pocos legados familiares han desarrollado. Shankar ha sido hasta ahora el mayor exponente de la música hindustaní.

El despliegue de los ragas de Shankar influenció a grandes músicos, entre ellos a The Beatles. George Harrison, guitarrista de la banda británica, fue un fiel aprendiz de sitar con el que Ravi colaboró algunas veces.

Occidente tuvo la oportunidad de conocer desde otra visión la cultura musical de Ravi, un espíritu intenso que creía en el poder de la música y en la trascendencia de los instrumentos. La fama muchas veces llega con la pasión hacia el arte, y para el músico indio así fue.

No importa cuántos años pasen, Ravi Shankar será siempre recordado como el artista indio que conquistó el mundo entero con su adoración hacia el sitar. Así como las corrientes de pensamiento hinduistas se nutren de calma a través de la plegaria…

El sonido de las cuerdas puede ser aún más hipnotizante que cualquier mantra y las vibraciones del sitar son capaces de producir toda la energía buena que el mundo necesitaba. Tomemos un momento para gozar de las melodías electrizantes de Ravi Shankar y revivir el espíritu de este fascinante compositor.

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