El pan es delicioso y un gran acompañante para cualquier comida. El agua, las sales y los cereales se unen para formar un alimento que ha conservado su esencia nutritiva a través de los años. En algún punto de la historia, una persona pensó en untar mantequilla en su rebanada de pan, y decidió registrarlo en un manuscrito del siglo XV; esta es la versión más antigua de este manjar que tenemos hasta ahora. Esa persona se llamaba Juliana Berners, la instigadora de la combinación que seguimos disfrutando por tradición. 

Ahora, el pan con mantequilla tiene una presencia central en la mesa de cualquier restaurante y también protagoniza millones de desayunos alrededor del mundo. Esta combinación irresistible siempre le dará un extra de sabor y energía a cualquier paladar. No hay manera de negarlo: el pan y la mantequilla hacen una gran pareja.

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