Estos mapas nos dicen qué hay al otro lado del mar (y en cualquier playa donde te encuentres)

¿Alguna vez te has sentado en la playa y preguntado qué hay al otro lado? No siempre es el lugar que podrías pensar.

La cartografía: esa sofisticada invención que nos permite tener una imagen clara del mundo y sus caminos, es decir, abstraer el territorio y dibujarlo en mapas. Desde que tenemos mapas, la imaginación ha podido embarcarse en un viaje de inspiración sin salir de su territorio.

Si quisiéramos saber, por ejemplo, qué hay al otro lado del mar desde cualquier playa, tendríamos que nadar o embarcarnos en un viaje muy largo para descubrirlo. Pero una vez más, la cartografía nos permite saber qué hay al otro lado del horizonte sin tener que realizar grandes expediciones.

Los mapas realizados por el cartógrafo Andy Woodruff son el mejor ejemplo de ello: nos permiten saber a dónde llegaríamos si nadáramos en línea recta por el mar desde cualquier playa.

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Pero el encanto de su obra reside en que Woodruff no sólo hizo un trazo en línea recta, sino que elaboró concienzudas delineaciones que toman en cuenta que la Tierra es redonda y que, por ende, toda línea no será recta, sino tortuosa e irregular. Además, depende a qué punto estemos mirando, pues una costa jamás es recta, sino que está llena de sinuosidades.

Así, calculando los ángulos y tomando en cuenta la redondez de la Tierra en mapas planos –planisferios, donde las distancias y tamaños no corresponden a la realidad–, Woodruff pudo hacer la cartografía más cercana para responde a la pregunta sobre qué hay más allá del horizonte.

Aquí puedes ver los mapas interactivos, con el nombre del país de partida y el nombre del país de llegada.

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Esto lleva a que sus mapas tengan trazos que, desde el punto de salida, marcan curvas imprevistas. Podemos observar que nadando desde las costas del sureste en México, llegaríamos a las costas del sur de Chile y no a la Antártida, como podríamos pensar si trazáramos una línea recta sin las consideraciones de estos mapas.

Ya lo sabes: puedes consultar esta cartografía la próxima vez que vayas a la playa y quieras saber qué hay más allá de lo que alcanzan a ver tus ojos.



Intuiciones: ¿por qué podemos saber cuando alguien nos mira?

Seguro has sentido una mirada, ya sea a tu espalda… o a la pantalla de tu celular.

La intuición es una de esas habilidades que todos tenemos, pero en la cual no todo mundo cree. Y es que se trata de un tipo de percepción sensible, más que racional. No obstante, y aunque parezca increíble, la intuición no es un instinto neuronal o un simple rezago de nuestra animalidad, sino de una habilidad clave para conducirnos por el mundo.

De hecho, la intuición es un mecanismo refinado.
Gracias a él podemos saber cuando alguien nos mira.

¿Alguna vez te habías preguntado por qué podemos sentir una mirada, aunque estemos de espaldas? Sucede por un mecanismo neuronal ligado a la intuición. El psicólogo Edward Titchener le llamó “escopaestesia,” habilidad que permite detectar si alguien nos está mirando de forma extrasensorial.

Lo curioso es que, aunque todos lo hemos sentido, los experimentos tanto de Titchner como los del biólogo Rupert Sheldrake –realizados un siglo después, en el año 2000– han negado la existencia de esta habilidad extrasensorial. Sheldrake realizó un experimento en el cual sólo la mitad de las personas estudiadas parecían saber cuando se les estaba mirando, lo que concluyó insuficiente. Y no obstante, este biólogo ha planteado que en la naturaleza existe un principio de memoria llamado la “resonancia mórfica”: un campo de información que tiene influencia sobre todas las formas de vida y sobre cada generación.

Si para Sheldrake todos estamos conectados más allá del espacio-tiempo gracias a los “campos mórficos”, ¿sería alocado pensar que ese mismo tipo de conexiones nos hacen poder presentir al otro de manera extrasensorial?

La neurociencia ha comprobado que la escopaestesia sí existe

A través de diversos estudios neurológicos, como uno publicado en NHBI, investigadores han encontrado que ese presentimiento de que “alguien nos mira” pone en funcionamiento una compleja red neuronal, y que las células del cerebro que se activan mediante esta intuición son muy precisas. Basta con que alguien deje de mirarnos y mire a unos centímetros de distancia para que la sensación desaparezca.

No obstante, aún no se sabe mucho de esta habilidad extrasensorial. ¿Cuáles son exactamente el grupo de neuronas relacionadas? Sucede como con las neuronas encargadas de procesar la música en el cerebro: apenas se ha descubierto que no pertenecen al mismo circuito encargado de procesar el lenguaje.

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Lo hasta ahora sabemos es que son neuronas conectadas a las regiones encargadas de la vista, incluida la corteza visual. Por otro lado, áreas que se activan cuando nos hallamos en peligro, como la amigdala, deben estar implicadas. Porque la actividad extrasensorial de presentir miradas tiene como función la de prevenir ataques por la espalda. Otra zona implicada podría ser el giro supramarginal, relacionado con la empatía.

Lo curioso ahora es que este fenómeno también ocurre cuando alguien se le queda mirando a la pantalla de nuestro celular. En este caso podría estar más ligada aún a la intuición, ya que ésta es también un producto de nuestras experiencias. Mediante recuerdos es que podemos predecir sucesos, gracias a que nuestro cerebro descarta algunas posibilidades e incluye otras de forma inconsciente. Este proceso reduce el margen de error en la especulación intuitiva.

Por eso, cuando creemos que nos están observando…
es muy probable que lo estén haciendo.

Normalmente asumimos que alguien nos puede estar viendo, y más aún que pueden estar mirando a nuestra pantalla, ya que ésta es tan llamativa. Quizá sea por ello que el presentimiento se siente todavía más fuerte.

Como puedes ver, la intuición es muy real, y así como otras habilidades –por ejemplo, la telepatía o la capacidad de prever el futuro– es parte de ese mecanismo orgánico que es nuestro cerebro.

Imágenes: Chris Marker