La CDMX arde y la calidad del aire seguirá siendo mala: ¿qué debes hacer y no hacer? (infografía)

Aquí te damos algunas recomendaciones y alternativas para sobrellevar la contingencia ambiental en ciernes.

La Ciudad de México se encuentra al borde de una contingencia ambiental desastrosa. Tan sólo el índice de Worldwide Air Quality ha puesto a México el día de hoy entre los primeros lugares de los países con la peor calidad de aire en tiempo real.

Y es que, en el caso de la CDMX, a la mala calidad del aire –que hay casi todo el año– se sumaron más de 20 incendios ocurridos el fin de semana debido, por un lado, a las altas temperaturas –que según el Sistema Meteorológico Nacional subirán hasta los 40 en casi todo el país– y por el otro, a la estabilidad atmosférica, es decir, a la poca cantidad de viento.

2019 ha sido el año con más días calurosos registrados desde hace 4 años,
según el gobierno de la Ciudad de México.

Debido a esto se incrementó el índice de contaminación por partículas finas, que según el Sistema de Monitoreo Atmosférico llegó hasta los 144 puntos en la zona de Nezahualcóyotl. Además se registró gran cantidad de humo, sobre todo en algunas zonas forestales de la capital.

No obstante, la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe) aún no ha activado la alerta fase 1 por contingencia ambiental, misma que se activa al llegar dicho índice –llamado PM2.5– hasta los 151 puntos. Pero dicho organismo ya ha tomado algunas medidas preventivas y ha lanzado recomendaciones a la sociedad civil sobre qué hacer bajo estas tóxicas condiciones atmosféricas.

 

Medidas frente a la mala calidad del aire en Ciudad de México y alrededores 

A continuación te compartimos algunas de las recomendaciones que dio la CAMe, así como hacks extra para sobrellevar la contingencia ambiental de maneras alternativas y, de paso, hacer más sustentable tu rutina.

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Desatan incendios forestales altos índices de contaminación atmosférica en la CDMX

Las autoridades urbanas deben trabajar junto con las autoridades rurales, ya que los problemas de agua y aire no respetan fronteras.

* por: Emily Cassidy

 

Desde la semana pasada, alrededor de 100 incendios se han desatado en el centro y sur de México, causando condiciones atmosféricas peligrosas para los habitantes de las zonas cercanas. La mayoría de los incendios se desataron a lo largo del sureste, aunque el humo de los incendios ha provocado condiciones de aire peligrosas en muchas partes del país. La Ciudad de México, hogar de aproximadamente 21 millones de personas, declaró emergencia ambiental ayer martes y pidió a los ciudadanos que suspendieran sus actividades al aire libre para evitar el contacto directo con el aire lleno de partículas contaminantes.

El humo de los incendios contiene partículas finas (PM 2.5), un contaminante fácilmente inhalable relacionado con problemas cardíacos y pulmonares, así como con el asma. Cualquier nivel de exposición a partículas finas aumenta los riesgos para la salud, pero la exposición a más de 55 microgramos por metro cúbico (μg/m3, 1 microgramo es una millonésima parte de 1 gramo) durante períodos de 24 horas es peligrosa, según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos.

Ayer martes desde muy temprano, los datos de calidad del aire de OpenAQ del Resource Watch mostraron un nivel de partículas finas, PM 2.5, de 103.9 μg/m3 en Nezahualcóyotl, localidad del Estado de México situada al este de la Ciudad de México (para explorar datos más detallados sobre la calidad del aire en la Ciudad de México, puedes visitar el sitio web de la ciudad).

Jorge Macías, director de desarrollo urbano y accesibilidad en WRI México, señala:

Este evento meteorológico extraordinario tomó por sorpresa a las autoridades ambientales y los programas de emergencia ambiental, ya que no existe un protocolo de contingencia ambiental específico para partículas finas (PM 2.5), lo que actualmente es uno de los principales vacíos en la gobernabilidad. Las autoridades urbanas deben trabajar junto con las autoridades rurales, ya que los problemas de agua y aire no respetan fronteras; esto resalta la importancia de la coordinación interestatal y la necesidad de contar con instituciones objetivas e independientes, ya que muchos problemas urbanos dependen de asuntos forestales y rurales, y viceversa.

Mapas de la NASA muestran los datos de ubicación de incendios, que son actualizados dos veces al día, y también los datos de las columnas de humo de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica los Estados Unidos, que son actualizados diariamente.

Javier Warman, director del programa Bosques de WRI México, agrega:

Para enfrentar esta crisis ambiental, lo que podríamos hacer es crear un mecanismo de atención regional específico para el monitoreo forestal, incluidas las alertas de incendios, y para analizar las causas de estos incendios, que están vinculadas, principalmente, a la actividad humana, desde las prácticas agrícolas hasta los cambios en el uso del suelo, y los incendios accidentales provocados por quienes visitan áreas naturales. Esta información nos ayuda a ver los fuertes vínculos entre las áreas rurales (forestales y agrícolas) y las ciudades, y esperamos que esta situación ayude a promover políticas y actividades territoriales más allá de los límites creados por el hombre.

 

* Imagen destacada: Tec.mx 

WRI México
Autor: WRI México
El World Resources Institute es una organización técnica global que convierte las grandes ideas en acciones: establecemos vínculos entre la conservación del medio ambiente, las oportunidades económicas y el bienestar humano.


Por nuestro derecho al aire y a la ciudad: habitantes de CDMX llevan ante la justicia mala calidad del aire

Ellos quieren llevar a tribunales los problemas que han sufrido por la contaminación atmosférica. ¿Cómo puedes participar?

La contaminación atmosférica es un sigiloso agente que mata a 17,000 mexicanos al año. Respirar se ha vuelto, paradójicamente, un riesgo para la salud, sobre todo en la Ciudad de México. ¿En qué momento pasó esto? Lo cierto es que tiene que ver con una multiplicidad de factores, y la solución depende de una sinergia entre el gobierno y ciudadanos. La solución será tan difícil como complejo es el problema. 

Pero la lucha por nuestro derecho a respirar aire limpio ya ha empezado.

A raíz de la última contingencia ambiental que se vivió en esta urbe ―el día 30 de marzo―, se inició una campaña ciudadana en las redes sociales que busca purificar el aire de la Ciudad de México. ¿Cómo? Empezando por saber quiénes son los afectados por la contaminación atmosférica y apoyarlos en un proceso que visibilice sus casos en instancias jurídicas.

Para esto, Bernardo Bolaños, profesor de derecho ambiental, publicó en su Twitter una convocatoria peculiar:

Si vives en CDMX y tuviste una enfermedad respiratoria recientemente, quizá pueda representarte legalmente y de manera gratuita en juicio.

En este hilo de Twitter puedes obtener más información sobre cómo participar.

Pronto recibió cientos de solicitudes, de las cuales han sido presentados siete amparos en representación de 12 personas, esto con la ayuda de Gunnar Hellmund, un abogado litigante. La finalidad es enjuiciar los actos del gobierno para que pueda resarcirse el daño y ahondar en los porqués de algunas prácticas administrativas que han empeorado la calidad del aire, entre ellas, algunas medidas de verificación vehicular que han sido modificadas recientemente.

Y es que el automóvil es el mayor culpable de este predicamento ambiental.

Por eso, cabe destacar que el esfuerzo jurídico que se está llevando a cabo debe acompañarse de acciones cotidianas que tengan como contundente fin revertir esta situación. En ese sentido, no todo depende de lo que haga o deje de hacer el gobierno, pues sabemos que su administración puede dejar mucho que desear y, más aún, que hay mucha corrupción detrás de la mala calidad del aire, ya que los Verificentros son conocidos por la facilidad con la que puede pasarse la prueba dando una “mordida”, como comprobó Animal Político.

Es por ello que, si bien tenemos derecho al aire limpio, vale la pena pensar en lo que nosotros podemos hacer para acceder a dicho derecho humano y con ello hacer que todos, colectivamente, accedamos a él.

Necesitamos replantear, más que cualquier otra cosa, nuestros paradigmas de movilidad. Una ciudad motorizada es insostenible, sobre todo si hablamos de que en las últimas décadas se ha masificado el uso del automóvil privado. Pero si bien es necesario que los gobiernos avancen hacia otros paradigmas en el futuro, esta es una cuestión a la que nosotros podemos abonar en el presente y que, de hecho, no puede esperar.

¿Cómo empezar el cambio ahora y ejercer nuestro derecho al aire limpio?

En el caso del automóvil, es necesario que evaluemos otras formas de transporte. Si está en nuestras manos usar el menos contaminante, sin duda debemos hacerlo. Obviamente, caminar y usar bicicleta, patines o scooter es lo mejor para tal caso. Pero si optamos por transporte motorizado, será mejor usar metro, camión o cualquier medio público.

También puedes organizar viajes compartidos con tus vecinos o familiares, para gastar lo menos posible en caso de usar automóvil. ¡Nunca lo utilices sólo para ti!

Estas son otras acciones que puedes tomar desde hoy o tomar siempre en cuenta antes de actuar:

  • Afina y dale mantenimiento a los automóviles.
  • Evita quemar basura y llantas, así como usar cohetes artificiales.
  • Evita comprar artículos desechables y plásticos que no son biodegradables.
  • Recicla la basura.
  • No arrojes basura en la calle, bosques y parques, y envuélvela o tápala bien en la casa.
  • Usa racionalmente los plaguicidas.
  • Evita el consumo de tabaco.
  • Cuida los bosques: no provoques incendios, ni destruyas las zonas verdes de la ciudad.
  • Pospón las tareas de jardinería que requieran el uso de herramientas a gasolina en días de alto nivel de de ozono.
  • Consume alimentos orgánicos, o al menos, aquellos no hayan sido sometidos a un uso tan intensivo de agroquímicos (puedes cultivarlos en tu azotea con composta hecha por ti).
  • Restringe la limpieza en seco.
  • Evita el uso de pinturas, aceites y solventes en días de alta concentración de ozono.
  • Reduce el consumo de electricidad, lo cual contribuirá a disminuir las emanaciones de contaminantes y partículas.
  • Prende el carbón de leña con un encendedor eléctrico, en vez de hacerlo con combustible líquido.
  • Aplica el poder de las tres R: reduce-reutiliza-recicla. Un menor consumo redundará en menos contaminación atmosférica de todo tipo.