Los pulpos son de los animales más inteligentes del planeta. Eso nos ha hecho preguntarnos sobre el límite de su conciencia, porque aunque no tienen cerebro –lo que quiere decir que no tienen corteza cerebral donde “alojarla”– tienen comportamientos y habilidades que ni siquiera hemos acabado de comprender.

Además, sabemos que la inteligencia de muchos animales, como el pulpo, no depende de un cerebro. De hecho, funciona a partir de la misma premisa que nuestra inteligencia, esto es, mediante redes neuronales. Sólo que la red neuronal de los pulpos abarca todo su cuerpo. Y vaya si éste no ha mostrado ser sorprendente, al igual que la piel que lo recubre, misma que funciona como sus ojos. La piel de estos invertebrados es reactiva a la luz gracias a los cromatóforos, células especializadas que están en profunda conexión con su peculiar sistema nervioso.

Son estas células las que originan el cambio de color en los pulpos. Pero no sólo en la vigilia, sino también cuando duermen.

 

¿Significa esto que los pulpos sueñan?

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Al parecer sí, pues se ha filmado a pulpos que cambian de color mientras duermen, como en este video, grabado en 2017 en un museo de invertebrados en Colorado por la científica Rebecca Otey:

Cómo es que los pulpos activan este mecanismo de camuflaje, sigue siendo un misterio. Pero se sabe que tiene que ver con cómo cambian las condiciones alrededor suyo. Sin embargo, ¿por qué lo hacen mientras duermen? ¿Están soñando acaso con una amenaza, o con que se desplazan de un lugar del mar a otro?

O incluso, ¿podrían estar soñando con algo más profundo?

Todo esto es probable, ya que además existe la hipótesis de que algunas especies de pulpo cuentan con un ciclo de sueño similar al nuestro y que incluiría la fase REM en la cual se sueña. Esta hipótesis, aunque aventurada, podría ser muy acertada, y apuntaría a que los pulpos son todavía más conscientes de lo que podríamos pensar.

Y es que los sueños realmente tienen una función evolutiva. En nuestro caso se han vuelto todo un lenguaje que, cuando podemos comprenderlo, es una puerta al inconsciente. Así que el hecho de que los pulpos sueñen –si es que lo hacen–, los haría sujetos incluso del psicoanálisis.

Como sea, esta es una muestra de que no somos más especiales que los animales, aunque a nuestro antropocentrismo le pese admitirlo. Por eso y más, se merecen todo nuestro respeto –aunque sin duda, ya son dueños de nuestro asombro–.

 

* Imágenes: 1) PETA; 2) Psymposia