En este pueblo fantasma de China sólo habita la naturaleza (Fotos)

Este pueblo de la naturaleza, llamado Houtou Wan, fue gradualmente abandonado hace medio siglo, cuando no se podía seguir pescando en ninguna bahía, tras haber consumido casi todos los recursos de la zona.

A las orillas del río Yangtsé, en la costa este de China, hay un pueblo pesquero que parece haber sido olvidado por el tiempo, pero no por la naturaleza. Por todas partes, densas enredaderas de hiedra habitan las calles, las paredes de los edificios y numerosas zonas del pueblo como si el planeta reclamara el espacio que, de manera innata, le pertenece. 

Este pueblo de la naturaleza, llamado Houtou Wan, fue gradualmente abandonado hace medio siglo, cuando no se podía seguir pescando en ninguna bahía, tras haber consumido casi todos los recursos de la zona. Junto con la urbanización y el incremento de las actividades industriales, este asentamiento chino se convirtió en un pueblo fantasma que la naturaleza acogió empoderadamente. 

 

Aquí te mostramos una galería con las mejores fotos de este pueblo fantasma:



Amor por el abandono: fotografías de un pueblo fantasma sumergido en el agua

El gran lago de esta comunidad convirtió a casas, camionetas y graneros en un auténtico paisaje abandonado.

Algo peculiar sucede con los espacios abandonados por los humanos y tomados por la naturaleza; lo que pareciera a simple vista como un pueblo derruido, termina por encantar a nuestra mirada con una sensación irreverente de paz. Y no es para menos, pues la naturaleza, donde quiera que toca, pinta un paisaje hermoso que nos invita a descansar la mente ahí. 

Para los amantes de la arquitectura natural, esa que pacientemente forman las plantas, el moho e inclusive la lluvia, este espacio resultará de entera belleza. 

Ubicada al noroeste del estado de Dakota, en Estados Unidos, se encuentra una comunidad agrícola que fue absorbida por el agua del Devil’s Lake. En 1993, fuertes lluvias aumentaron el nivel del agua de este lago. Debido a la falta de salida del agua, la altura de ésta simplemente nunca disminuyó. Desde entonces, el lago aumentó cerca de 11 metros y convirtió a esta comunidad en un sitio totalmente inhabitable. El agua conquistó 300 hogares y, poco a poco, los climas invernales la sumergieron también en hielo. 

El fotógrafo Paul Johnson realizó este trabajo documental de corte poético, donde retrata a la comunidad sumergida por las aguas de su lago. Para presentarnos esta serie, hizo dos viajes al lugar: uno en verano, donde las altas temperaturas lo sumergen todo, lo cual permite viajar en kayak; y el otro en invierno, cuando puede observarse desde casas, camionetas de campo y pozos cristalizados en el hielo. 

“Son los últimos capítulos de historias desconocidas que nos permiten reflexionar en los detalles”, dice el autor.

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Instalación de arte recoge el agua de lluvia y la convierte en una escultura flotante

Un instante en la vida de una lluvia se convierte en un espectáculo perdurable.

El arte es casi siempre un intento por imitar las sensaciones que la naturaleza y sus exquisitos patrones geométricos nos producen. No todos admiten esta inspiración mimética o la hacen tan evidente como el artista John Grade, cuyas instalaciones remiten inmediatamente a las imágenes más entrañables de la naturaleza. Entre ellas, la poesía visual que genera la lluvia en un bosque.

La última pieza de Grade, titulada Resrvoir, es como un instante en la vida de una lluvia. Se trata de una masiva red que se encuentra en el Parque de Esculturas de Arte Sella, en Borgo Valsugana, Italia. En ella están sujetados 5,000 compartimentos transparentes que recogen el agua que cae. La escultura cambia de forma dependiendo de la cantidad de agua que acumule.

Reservoir puede acumular hasta 360 litros de agua.

Viéndola a la distancia, Reservoir parece ser un momento suspendido en el tiempo: ese momento cuando las gotas caen tras haber sido retenidas por el follaje de los árboles. Pero además de remitir a una imagen particularmente melancólica, Resevoir da una idea de cómo la recolección de agua podría ser un arte. ¿Y si las estructuras para recolectar agua de lluvia fuesen también un homenaje a la naturaleza, como lo es esta escultura? Una pregunta pertinente, pues no está de más pensar en un futuro más estético y menos técnico. Y como siempre, el arte y la naturaleza nos ayudan a ello.

Te recomendamos ver más obras de John Grade, quien parece haber encontrado una simbiosis perfecta entre arte y naturaleza en otras de sus sugerentes instalaciones.

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