Se han hecho diversos estudios sobre el uso de sustancias alucinógenas como el LSD, la psilocibina (“hongos mágicos” ) o el yagé (compuesto de ayahuasca), para reducir los potenciales daños del consumo, así como para medir sus importantes beneficios. Y es que, a diferencia de lo que ocurre con muchas otras sustancias consideradas ilegales en diversas jurisdicciones (como la marihuana, la cocaína o la heroína), un seguimiento terapéutico del uso de estas sustancias alucinógenas puede dirigir sus efectos a mejorar diferentes aspectos de la subjetividad de los usuarios. 

En un metaestudio de Taylor Lyons y Robin Carhart-Harris, publicado en el Journal of Psychopharmacology y financiado por el Consejo de Investigación Médica del Reino Unido, la ingesta controlada de psilocibina en un contexto terapéutico afectó positivamente tres áreas psicosociales: disminuyeron los síntomas de varios tipos de depresión inmunes a tratamientos psiquiátricos; se redujo la identificación con tendencias políticas autoritarias y aumentó la cercanía subjetiva con la naturaleza.

Otros estudios han señalado que el uso de drogas psicodélicas como el LSD y la psilocibina puede provocar una sensación de proximidad con la naturaleza, así como perspectivas políticas libertarias. El contexto histórico también influye en esto: el boom del consumo de este tipo de sustancias ocurrió durante las décadas de los años 60 y 70 del siglo pasado, y su uso estaba asociado a contextos contraculturales (los primeros festivales masivos de música modernos, como Woodstock y Monterey, además de las protestas contra la intervención militar de Estados Unidos en el sureste asiático). 

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La ingesta de alucinógenos y la inclinación política libertaria tienen una historia común (Imagen: Gen Fash)

Los efectos sobre la psique de loshippies de ese entonces no cambiaron con los años, lo que sugiere que los cambios neurológicos ocurridos durante las experiencias con alucinógenos pueden durar un tiempo indefinido luego de que pasan los efectos más visibles de la sustancia.

 

Resultados prometedores contra la depresión

El estudio de Lyons y Carhart-Harris partió de la premisa anterior, y decidieron poner a prueba la hipótesis aplicando dosis controladas de psilocibina a un grupo de voluntarios. El objetivo era evaluar a los sujetos en diferentes pruebas de laboratorio antes, durante y después de la ingesta. A pesar de que el grupo de estudio fue de tan sólo siete individuos, cada uno fue rigurosamente evaluado antes de ser candidato para participar.

Se descartaron aquellos con antecedentes de ataques psicóticos e intentos de suicidio, así como a las participantes que pudieran estar embarazadas al momento del estudio. Entre otros factores importantes, los siete candidatos debían contar con un diagnóstico psiquiátrico de depresión clínica, y no haber encontrado mejoría en dos tratamientos distintos con fármacos durante su último episodio depresivo.

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Los investigadores acondicionaron un lugar con música e iluminación agradable (el famoso set and setting) para poder acompañar a los sujetos durante la toma de psilocibina, a la vez que éstos respondían a los cuestionarios.

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También es importante señalar que a los participantes se les dio una dosis de control para probar posibles efectos adversos, y después de 1 semana se les dio una dosis mayor. El protocolo de seguridad fue estricto, al grado de realizarles pruebas de alcohol en la sangre y de otras drogas, además de revisión de signos vitales cada hora durante las 6 horas posteriores a la aplicación de psilocibina.

Mediante los cuestionarios, se buscaba determinar varios factores: inclinación política (autoritarismo vs libertarismo), sintomatología de depresión y percepción subjetiva de la relación con la naturaleza.

Los efectos observados en los participantes 1 año después confirmaron los resultados de estudios previos: la psicoterapia con psilocibina cambia prácticamente de inmediato la relación subjetiva de las personas con la naturaleza. Uno de los participantes del estudio afirmó:

Antes solamente me gustaba la naturaleza, ahora me siento parte de ella. Antes solía verla como a un objeto, como un programa de TV o una pintura… [Pero ahora veo que] no existe separación o distinción, somos naturaleza.

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Los cambios en la inclinación política, identificación con la naturaleza y síntomas de depresión, se mantuvieron un año después de la ingesta de psilocibina (Imagen: Journal of Pharmacology)

 

Farmacología política

La inclinación a sentirse parte de la naturaleza luego de ingerir psicodélicos puede hacer que la gente se involucre más en el cuidado del medioambiente, en actividades de reciclaje comunitario, e incluso en el activismo político a favor del planeta.

En un estudio distinto, investigadores de la Fundación Nacional China de Ciencias Sociales ubicaron la ingesta de sustancias como la psilocibina y el LSD dentro de los rasgos de personas que se sienten en contacto con la naturaleza; a su vez, esta “conexión” promueve comportamientos en pro del medioambiente, los cuales pueden tomar la forma de proyectos de reciclaje, o bien de activismo a gran escala contra el calentamiento global, por nombrar un par de ejemplos. 

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Considerando el poco tiempo que tenemos para revertir los estragos ambientales de nuestro estilo de vida actual, no sería descabellado recurrir de una manera controlada y responsable a sustancias naturales como la psilocibina para sensibilizar a la gente contra el calentamiento global, además de para hacerlos actuar en consecuencia.

El cambio en las actitudes políticas y a favor del medioambiente es una cosa, pero los cambios en la psique de los participantes fueron probablemente los más asombrosos. Según Lyons y Carhart-Harris:

los pacientes mostraron significativas reducciones en los síntomas depresivos de manera sostenida por entre 7 y 12 meses después del tratamiento con psilocibina, y se mantuvieron sin cambios por un período equivalente de tiempo para los sujetos de control que no recibieron el tratamiento.

En futuras investigaciones se buscará diseñar esquemas de tratamiento de psilocibina con mayor precisión en cuanto a duración y dosis, además de identificar otro tipo de aplicaciones clínicas.

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