Sin campo los seres humanos no somos nada. No sólo porque son sus cultivos los que satisfacen todas nuestras necesidades, sino porque el campo es el que nos mantiene conectados a la naturaleza.

No obstante, rara vez pensamos en este entorno vital. Y es que, lamentablemente, un cúmulo de condiciones a lo largo de los años han propiciado su abandono y olvido, diluyéndose con él las tradiciones y perdiéndose así mucha biodiversidad. Pero no todo está perdido. Aún podemos rescatar el campo y convertirlo en un entorno moderno y sostenible: en un ideal de vida, no sólo para las millones de personas que ya viven en zonas rurales, sino para los jóvenes y las generaciones por venir.

Este es un objetivo que en todo el mundo debe perseguirse, ya que de nuestro paulatino regreso al campo depende en gran medida nuestro futuro. Sólo así podremos ser más sustentables, y sólo así podremos asegurar la salud global a través de la alimentación. Y por supuesto: sólo así podremos reconectarnos con la naturaleza.

 

Sembrando Vida: un buen comienzo

Esa es la oportunidad que abre el programa Sembrando Vida, que fue presentado en febrero y que ya se encuentra en marcha. El objetivo de este programa es regenerar las zonas rurales y, según se puede leer en el portal oficial del gobierno, lo que pretende es incentivar:

[…] a los sujetos agrarios a establecer sistemas productivos agroforestales, el cual combina la producción de los cultivos tradicionales en conjunto con árboles frutícolas y maderables, y el sistema de Milpa Intercalada entre Árboles Frutales.

El programa Sembrando Vida proporcionará apoyos económicos de 5,000 pesos, así como apoyos en especie para la producción agroforestal, a habitantes de las zonas rurales que posean 2.5 hectáreas. Se impulsará esta iniciativa en 19 estados del país.

De esta forma se luchará contra la deforestación, ya que se sembrará 1 millón de hectáreas con árboles frutales y maderables que proporcionarán materias primas y alimentos como cacao, hule, caoba, cedro y canela.

Pero quizá lo más importante será que esto promoverá una mayor justicia social en el campo y permitirá una paulatina erradicación de la pobreza, lo que a su vez se traducirá en una ampliación de los derechos de los indígenas y campesinos, muchos de los cuales son los guardianes del territorio y sus recursos naturales. Además, evitará que todavía más personas migren y dejen atrás sus tierras y sus orígenes.

Si bien los programas gubernamentales no siempre arrojan resultados positivos para lo que se supone que deberían lograr, lo cierto es que nosotros como sociedad podemos hacer de ellos algo más. Podemos aprovecharlos y hacer que de ahí surjan nuevas posibilidades. Ese puede ser el caso de este programa, ¿no crees?

Si quieres saber más, puedes consultar el folleto de Sembrando Vida, que viene tanto en español como en náhuatl –otra iniciativa que celebramos–.