Mira este relajante video sobre el arte de hacer papel en China

En China, la creación del papel es un rito para aprender a cultivar la paciencia, como lo demuestra el video de la blogger china Li Ziqi.

Los rituales son un acto repetitivo y nos ayudan a cultivar la paciencia. La paciencia es una de las virtudes que sólo se logran trascendiendo las frustraciones o cualquier expectativa. En la meditación, por ejemplo, respirar y traer la mente de regreso al presente es un acto de constancia pero que, sobre todo, nos ayuda a ejercitar la paciencia.

La paciencia existe en el desarrollo de cada proceso artesanal o ritual, como la meditación, la cocina del arroz al vapor, el consumo de té, la filosofía zen, la jardinería y el constante contacto con la naturaleza.

A través de la visibilidad de lo cotidiano y la invisibilidad de lo emotivo, las soledades pueden conectarse y despertar el poder interior que cada ser humano tiene para darle un sentido a la vida. Un ejemplo claro es el arte de aprender y practicar algún oficio, por ejemplo, hacer papel desde cero. 

Estos trabajos de artesanía requieren de mucha dedicación y, por supuesto, paciencia. De ahí que resulte altamente relajante mirar su proceso:

 

Cómo se hace el papel en China

Así lo hace la blogger china Li Ziqi, que filma videos en el sereno campo de China en donde, paso a paso, muestra cómo hacer recetas tradicionales, como miel de duraznos frescos y fideos de Lanzhou.

En uno de sus videos más recientes, Li presenta el largo proceso de fabricación del papel chino tradicional, un proceso que se remonta a los primeros años de la dinastía Han.

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Al hacer papel, como al vivir la vida, hay que tener paciencia; no necesita haber algo especial cada día, la vida cotidiana puede ser totalmente emotiva. Con tomas cerradas y especial atención a los detalles, Li Ziqi resalta el valor de observar detenidamente, mirar la corteza antes de convertirla en otra cosa, apreciar el sonido de la ebullición.

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En el metódico video Ziqi se adhiere estrictamente al proceso antiguo, y utiliza sólo herramientas básicas como fuego y mortero para transformar la corteza cruda.

Después de cortar algunos árboles para el papel, Li corta y machaca los troncos para hacerlos pulpa, y solidifca la consistencia de la solución a través de varias rondas de remojo y secado.

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Lo que importa es el ocaso, las nubes, el susurro del viento o de un árbol que se mece, escuchar los tronidos del fuego mientras seca el papel como una forma de recuperar y regenerar el tiempo perdido.

En el siguiente video puedes ver la demostración de lo anterior (junto con un sorprendente giro al final) y relajarte unos minutos.



Sobre el lado espiritual de las películas de Hayao Miyazaki (Video)

Este video explica el fascinante mensaje espiritual de los filmes del aclamado director.

Los filmes de Hayao Miyazaki poseen un atractivo universal. Desde La princesa Mononoke hasta la dramática Se levanta el viento, Miyazaki ha encontrado la manera de imbuir cierto encanto etéreo en sus historias. ¿En qué consiste esa esencia que hace tan especial a cualquier cinta del maestro de Studio Ghibli

La respuesta se halla en la naturaleza. Personajes como Nausicaä libran batallas heroicas por protegerla, mientras que el famosísimo Totoro, un espíritu del bosque, proviene directamente de ella. Además de destilar activismo ecologista, sus filmes se adentran simultáneamente en el ámbito espiritual.

El shinto, antigua religión de Japón, vibra en sus tramas con el poderoso postulado de que todos somos uno con la naturaleza. La conexión divina que existe entre todos los seres está detrás del profundo respeto que los personajes de Miyazaki profesan por cada especie, árbol y lugar del planeta. 

En honor al 30º aniversario de Mi vecino Totoro, te dejamos un video que explica con más detalle la influencia de la filosofía shintoísta en estas mágicas historias, en las que la vida es una unidad y todo está conectado.



La sustentabilidad: ¿una crisis espiritual?

Es posible que los problemas ecológicos que enfrenta nuestro planeta tengan como raíz una crisis energética y espiritual.

La naturaleza es el símbolo del espíritu.

– Ralph Waldo Emerson

 

Afirmar que nuestro planeta se encuentra en una crisis ecológica resulta razonable –si tomamos en cuenta como verdadero lo que nos dice la ciencia actual. Si el momento es crítico entonces requiere de una atención especial, pero no sólo porque podría tener consecuencias irreversibles también porque presenta inmejorables oportunidades. Numerosas religiones y tradiciones místicas han reconocido la crisis como un momento de oportunidad de transformación: la muerte siempre contiene latente la posibilidad de renacimiento.

La transformación que podría ocurrir en este enfoque de la crisis ecológica como una oportunidad tiene que ver con la posibilidad de encontrar de manera global un sentido de pertenencia –una relación de interdependencia no sólo entre todos los seres humanos sino entre todos los seres vivos. En cierta forma esto podría estar ya sucediendo: la noción del cambio climático ha surgido en conjunto de la popularización de la teoría de Gaia, del biólogo James Lovelock, y de una forma de renacimiento cultural en el que la naturaleza juega un papel primordial como fuente de salud y creatividad. Al entender que nuestro ecosistema está amenazado descubrimos que nosotros también estamos amenazados lo cual obviamente nos revela que vivimos en una matriz de interconexión biológica.

La amenaza del ecosistema, todo indica, es consecuencia de nuestro consumo inarmónico (poco sustentable) de energía. El uso de combustibles fósiles y pesticidas parece haber contaminado el medio ambiente; la tala inmoderada y la extracción rapaz de recursos parece haber lastimado el balance natural de la biosfera. Uno puede ver esto solamente como el síntoma o como la expresión superficial de un problema más profundo: un desequilibrio energético en nuestra misma sociedad, en nuestros mismos cuerpos (individuales y colectivos). Este desequilibrio, entre otras cosas, podría tener que ver con un sentimiento de separación –entre los seres humanos y la naturaleza.

Carline Savery, del movimiento Sust Enable, identifica el problema de la sustentabilidad como un problema espiritual:

“Hoy tenemos problemas materiales sumamente reales, como la acidificación de los océanos y el calentamiento global, pero estos son manifestaciones materiales de lo que es, en raíz, una crisis espiritual ejemplificada por la asunción persistente de que la naturaleza de la realidad es fundamentalmente objetiva y material”.

Savery sugiere que esta crisis espiritual que se precipita con consecuencias desastrosas en gran medida se debe a que el ser humano se asume como un ser superior a la naturaleza –a todos los otros seres vivos– lo cual le otorga la supuesta autoridad para explotar a voluntad los recursos naturales y concebir a la biosfera como su sirviente. Esto es el resultado de una concepción filosófica que concibe a la naturaleza como un ser inerte (“la naturaleza es muda”, escribió Jean Paul Sartre), avalando en cierta forma su destrucción en beneficio del hombre.

Actualmente resulta evidente que la destrucción de la naturaleza (en su explotación desmesurada) no resulta en beneficios para el hombre pero más allá de eso, la noción que Savery busca avanzar es que cualquier daño a la naturaleza es también un daño a la humanidad.

La espiritualidad tiene como fundamento una sensación de integración, de totalidad (en inglés la palabra whole –completo– y la palabra health –salud– tienen la misma raíz.) Esa sensación de totalidad sólo puede alcanzarse a través de una comunión con todos los seres vivos. Es por ello que la espiritualidad moderna, al igual que la ecología, necesariamente requiere de una vinculación profunda entre el hombre y la naturaleza (en su conjunto pero sobre todo en cada uno de sus componentes: entre el individuo y los árboles, plantas y animales con los que convive).