Cientos de productos con probióticos se anuncian a diario en los medios, los vemos en los estantes de las tiendas y otros lugares. Pero, ¿te has preguntado si de verdad funcionan los probióticos para el equilibrio de tu organismo?

El microbioma es la colonia de decenas de millones de bacterias que están dentro de ti y que pueden relacionarse con todo tipo de enfermedades. En las últimas décadas se han estudiado las bacterias intestinales y su comportamiento con ciertos tratamientos. Los resultados de estas aproximaciones han confirmado que un buen equilibrio del microbioma es una excelente forma de mantenerte saludable. Seguramente te estás preguntando cómo es posible que equilibres a los millones de bacterias que viven en tu organismo.

La respuesta es muy sencilla: probióticos. Varias marcas han desarrollado productos para el cuidado de la flora intestinal que contienen probióticos, es decir, bacterias vivas. El único problema es que se desconoce la efectividad de estas pequeñas píldoras y yogures que vemos en todos lados.

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¿Qué son los probióticos?

La OMS explica que los probióticos son organismos que, administrados en cantidades adecuadas, pueden tener grandes beneficios para la salud. Estas bacterias vivas como las Lactobacillus o las Bifidobacterium se han asociado a una buena salud intestinal, pero hay otro tipo de bacterias que se encargan de mejorar otras áreas de nuestro cuerpo.

Sin embargo, parece que los productos que vemos en los comerciales no son esencialmente probióticos. Muchos de ellos no cuentan con aprobaciones certificadas sobre sus propiedades beneficiosas, lo que termina por poner en duda su efectividad.

Por ejemplo, la Universidad de Georgetown informó que dos de cada tres botellas de probióticos —de un total de 100— no cuentan con la información necesaria en sus etiquetas para determinar si sus propiedades benéficas tienen sustento científico o son simples aseveraciones publicitarias. Lo que sí debes tomar en cuenta es que los beneficios médicos que anuncian estos productos no mantienen los estándares que tendría un medicamento oficial, y por lo tanto, no pueden ser utilizados como medicina.

Pieter Cohen, internista de Cambridge Health Alliance, explica que las bacterias deben tratarse como cualquier medicamento nuevo. Es por esto que Cohen defiende la propuesta de un etiquetado transparente que tenga la leyenda “microorganismos vivos”, porque para él estos productos no están ofreciendo probióticos reales.

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Un salto al pasado de los probióticos

Si tratamos de recabar algunas pruebas, la ciencia tampoco tiene mucho que ofrecer. Se ha dicho que los probióticos son organismos complejos con actividades que pueden llegar a ser contradictorias. Un metanálisis de las tendencias generales de los probióticos publicado en Gut Microbes describe que los efectos benéficos que se han asociado a estas bacterias se han comprobado sólo en el tratamiento de problemas intestinales.

Sin embargo, no hay beneficios comprobados para enfermedades respiratorias, trastornos como la ansiedad u otras afecciones. Incluso se ha demostrado que estas bacterias vivas pueden actuar de distinta forma en cada uno de los organismos, lo cual plantea aún más dudas sobre su eficacia.

Hay microbiomas humanos más susceptibles a los efectos de los probióticos y hay otros que no lo son. Esto se debe a que el ecosistema de nuestro cuerpo es increíblemente variado y complejo. Los expertos ahora consideran que los probióticos sí son buenos, pero deben tomarse considerando ciertas especificidades y las necesidades del consumidor o paciente.

Las posibilidades de equilibrar el microbioma humano son amplias y funcionales, sólo es cuestión de modificar su forma de consumo y cómo se utilizan en diversos tratamientos. Queda mucho por hacer en cuanto a los probióticos se refiere, y lo único que está en tus manos es probar otros alimentos que contengan bacterias vivas de forma más natural.

 

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