Una niña migrante llora desconsolada en la frontera (y es la fotografía ganadora del World Press Photo)

Una muestra visual (y contundente) de las consecuencias que tienen las políticas de “tolerancia cero”.

¿Cuál es el futuro de un mundo donde no nos cuestionamos la existencia de muros y fronteras? Más aún: ¿qué nos espera si no nos conmueven las lágrimas de los niños que son separados de sus padres en la borderline? Es difícil imaginarse un mundo más frío que aquel habitado por seres incapaces de ser empáticos ante el drama que día a día viven miles de migrantes en el mundo.

Por eso, el fotógrafo ganador del World Press Photo de este año, John Moore, decidió dedicarse durante 1 década a cubrir los dramas cotidianos que miles de personas viven en la frontera México-Estados Unidos.

Su labor se ha visto recompensada, pues ahora una de sus tantas imágenes le dará la vuelta al mundo. Se trata de una fotografía tomada el 12 de junio de 2018 en Río Grande, al sur de Texas, una de las zonas fronterizas más mortíferas entre los más de 3,000 kilómetros de frontera que dividen a México y Estados Unidos.

Ahí, una niña centroamericana llora desconsolada ante el arresto de su madre.

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Fotografías como la de John Moore están destinadas a cambiar situaciones concretas. Esperamos que este sea el caso y las políticas de separación de familias dejen de ser toleradas, porque es algo que sólo abona a nuestra deshumanización.

¿La imagen demostrará una vez más su poder?



Amor, vulnerabilidad y masculinidades alternas: entrevista con el poeta Jericho Brown

“Creo que especialmente para los hombres es difícil salir al mundo a decirles a todos ‘Estoy buscando intimidad. Estoy buscando ser vulnerable.'”

Jericho Brown, nacido en Louisiana en 1973, es uno de los poetas más interesantes de la escena literaria estadounidense actual. Con Please, The New Testament y The Tradition, tres breves pero contundentes libros, Brown ha cimentado una sensibilidad muy particular, donde se unen la rabia y el dolor de la violencia policial que sufren las comunidades afroamericanas, con los propios episodios de la vida del autor lidiando con temas como el racismo, la homosexualidad, la autoimagen corporal y lo que significa ser una persona sensible en un mundo que parece castigar la sensibilidad.

Portada de “The New Testament”

En una entrevista reciente, Brown comparó la creación artística con el enamoramiento. Según él, se trata de actos en donde nos ponemos en situación vulnerable, y que eso es precisamente lo que nos atrae del arte.

“Es como cuando estás enamorado. No te puedes enamorar sin ser vulnerable (…) Todo en nuestra cultura nos entrena para no ser vulnerables, para evitar la intimidad. Y la poesía nos pide que seamos de una forma en la que normalmente no estamos entrenados para ser. La poesía puede entrenarnos para ser así. No estamos entrenados para hacerlo. Creo que es difícil admitirlo para la gente. Creo que especialmente para los hombres es difícil salir al mundo a decirles a todos ‘Estoy buscando intimidad. Estoy buscando ser vulnerable.’”

Y es que, para Brown, los poetas siempre se escudan en ocupaciones secundarias cuando se les pregunta a qué se dedican: responden que dan clases o editan libros, pero no se nombran a sí mismos “poetas”, es decir, seres vulnerables.

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Jericho Brown (Imagen: AJC.com)

¿Pero qué significa exactamente ser vulnerable, y por qué eso debería ser importante?

Para Brown, se trata de que la poesía nos permita observar dentro de nuestros propios abismos sin sucumbir al vértigo. En sus propias palabras,

“Cuando empiezas a observarte a ti mismo encuentras un montón de mierda fea. ¿Sabes a qué me refiero? Así que, cuando hablo de ser vulnerables, me refiero a la habilidad para observar esa mierda fea. Transformar la mierda fea en lenguaje que va a convertirse en algo que esperamos que sea hermoso (…), pero no significa que creas que es hermoso. Puedes ver lo feo que es.”

La vulnerabilidad nos permite observarnos a nosotros mismos y a los demás sin voltear el rostro. Cuando hablamos de intimidad en aspectos emocionales, se trata de poder acercarnos a nuestros rasgos menos atractivos sin tratar de estetizarlos, ni hacer como que no están ahí.

El trabajo creativo (aunque, desde cierto punto de vista, cualquier trabajo, así como la vida misma, comportan un ingrediente de creatividad) es especialmente exigente a este respecto: la obra de arte le pide al artista su vulnerabilidad, y a su vez el artista debe estar atento para reconocer que esa vulnerabilidad que lo lastima puede nutrir su relación con el mundo.

“Escribir más allá de las líneas que salieron fácilmente. La gente llega a la línea fácil y creen que ya terminaron. Pero ese es solo el comienzo. Ahí es cuando te dices, ‘¡Mierda, ahora voy a tener que decir la verdad porque acabo de mentir!” (…) Para mí, eso es lo que quiero decir al hablar de ser vulnerables frente a la obra. Me refiero literalmente a sentarte y hacerla y tomar lo que te ofrezca. Y si no te está dando nada, entonces insistir en ella hasta que lo haga.”

Aquí puedes leer y escuchar algunos poemas de Jericho Brown en español.



Nos quejamos del muro, pero ahora #SomosElMuro

Una ingeniosa sátira que nos hace ver una cruda realidad (que hay que cambiar).

Las fronteras no solían ser sino una ilusión, sólo real en los mapas. Pero ahora han adoptado la forma de altas vallas que se erigen, petulantes, ante los problemas sociales. Pronto serán más que vallas, para transformarse en el muro fronterizo propuesto por Donald Trump durante su campaña. Un símbolo de desprecio, racismo y xenofobia hacia lo diferente.

Pero nos preguntamos: ¿es un muro fronterizo sólo de concreto?

Algunas personas, con sus actitudes de odio hacia lo diferente, ¿no son una suerte de muro simbólico?

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Con esta metáfora insospechada juega la iniciativa #SomosElMuro.

Se trata de una red ficticia de personas y organizaciones que trabajan para mantener a raya la invasión migratoria a Estados Unidos, a través de acciones cotidianas y de una nula solidaridad hacia la comunidad migrante. Los participantes de #SomosElMuro llevan como consigna la certeza de que podemos no pagar el muro de Trump… porque nosotros podemos ser el muro.

Con un video de sátira –que da miedo porque podría ser real– un grupo de artistas y activistas mexicanos busca hacernos ver una cruda realidad. Porque antes nos quejamos de que Trump quisiera imponernos el muro fronterizo y hacernos pagar por él. Pero ante problemas migratorios “ajenos”, relucen actitudes hostiles y discriminatorias por parte de los mexicanos. Al igual que hacen muchos estadounidenses con los migrantes mexicanos, nosotros nos comportamos con los centroamericanos como seres superiores.

Los mexicanos se metamorfosean en un muro simbólico en este performance realizado en 2017, el cual se ha vuelto muy vigente ante la actual coyuntura de la caravana migrante de Honduras. Porque las reacciones que la caravana ha destapado tan sólo en las redes sociales demuestran cuánto se está irradiando la cultura hater, la cual es síntoma de una sociedad decadente.

Los artistas detrás de la iniciativa ficticia de #SomosElMuro usaron la sátira para visibilizar las contradicciones sobre las que fabricamos nuestra realidad, y que sin duda caen por su propio peso. Su lúcida crítica es una manera de despertar la conciencia contemporánea sobre el grave problema de la migración. Y es también un urgente llamado para que nos veamos al espejo: para que transformemos nuestras nociones de patria, nación y pertenencia, de manera que no promuevan la discriminación ni ninguna forma de violación de los derechos humanos.