Una niña migrante llora desconsolada en la frontera (y es la fotografía ganadora del World Press Photo)

Una muestra visual (y contundente) de las consecuencias que tienen las políticas de “tolerancia cero”.

¿Cuál es el futuro de un mundo donde no nos cuestionamos la existencia de muros y fronteras? Más aún: ¿qué nos espera si no nos conmueven las lágrimas de los niños que son separados de sus padres en la borderline? Es difícil imaginarse un mundo más frío que aquel habitado por seres incapaces de ser empáticos ante el drama que día a día viven miles de migrantes en el mundo.

Por eso, el fotógrafo ganador del World Press Photo de este año, John Moore, decidió dedicarse durante 1 década a cubrir los dramas cotidianos que miles de personas viven en la frontera México-Estados Unidos.

Su labor se ha visto recompensada, pues ahora una de sus tantas imágenes le dará la vuelta al mundo. Se trata de una fotografía tomada el 12 de junio de 2018 en Río Grande, al sur de Texas, una de las zonas fronterizas más mortíferas entre los más de 3,000 kilómetros de frontera que dividen a México y Estados Unidos.

Ahí, una niña centroamericana llora desconsolada ante el arresto de su madre.

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Fotografías como la de John Moore están destinadas a cambiar situaciones concretas. Esperamos que este sea el caso y las políticas de separación de familias dejen de ser toleradas, porque es algo que sólo abona a nuestra deshumanización.

¿La imagen demostrará una vez más su poder?



Un universo espejo podría estar influenciando nuestra realidad

¿Se trata acaso del País de las Maravillas?

Algunos experimentos científicos buscan saber si, una vez más, la ciencia ficción nos ha proveído de las pistas para los próximos hallazgos científicos. Y es que sabemos que en no pocas narrativas –y los cómics son quizá el ejemplo por excelencia–, los personajes terminan viéndoselas con ellos mismos en universos alternos o paralelos.

Sin embargo, ahora la comunidad científica sospecha que, además de los multiversos, también podría existir un “universo espejo”. Algo más parecido a ese espacio alterno que visita Alicia cuando pasa a través del espejo. Y es que el hipotético universo espejo no sería independiente del nuestro, sino que incluso podría influenciar nuestra realidad. O nosotros la suya…

El universo espejo: ¿El País de las Maravillas?

La física Leah Broussard y su equipo en el Oak Ridge National Laboratory, en Tennessee, encontraron una vía para intentar comprobar si existe el universo espejo. El experimento, publicado en Scientific American, podría ayudar a saber cuánta influencia tiene el universo espejo sobre nuestra realidad.

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Para comprobarlo, el equipo de Broussard disparó un haz de neutrones a una pared con campos magnéticos variables en ambos lados. Las partículas subatómicas, aunque son realmente pequeñas, no pueden penetrar en la pared. O, por lo menos, no pueden hacerlo en teoría. Aún así, los científicos colocaron un dispositivo detrás de la pared, capaz de escanear el área en busca de los neutrones para así ver si es cierto que éstos no atravesaron la pared o si, de lo contrario, oscilaron en un universo espejo. Algo así como lo que hace Alicia cuando viaja al País de las Maravillas. 

Durante las observaciones realizadas sobre los neutrones fuera del núcleo de los átomos –conocidos como “neutrones libres” y que, contrario a los neutrones en el núcleo, tienen un tiempo de vida fijo–, se encontraron discrepancias que podrían señalar que los neutrones estuvieron de visita en un universo espejo.

Los neutrones desfasan el tiempo

El tiempo de vida de los llamados “neutrones libres” es fijo –de aproximadamente 15 minutos–. Pero los científicos demostraron que cuando son liberados en un haz de luz, como en el experimento, tienen mayor tiempo de vida –o como se le conoce, menor “decadencia”– que aquellos que se observan aislados. Según el experimento, esto podría deberse a que los neutrones primero oscilan y luego regresan, para ser así detectados en nuestro universo, de manera que estarían “desfasando” su tiempo con el nuestro. Sólo así se explicaría la discrepancia.

Otros experimentos con base en neutrones y campos magnéticos están siendo realizados actualmente. No obstante, aún no podemos sino seguir fantaseando con que un universo espejo existe. Pese a todo, y de llegar a nuevos hallazgos, podría comprobarse no sólo si el universo espejo existe, sino también si éste tiene influencia sobre las partículas de nuestra realidad, ya que hasta ahora parece que sí modifica el tiempo de vida de los llamados “neutrones libres”.

Además, si comprobáramos que hay un universo espejo estaríamos más cerca de resolver los grandes misterios del universo. Por ejemplo, qué es realmente la materia negra, o cómo funcionan fenómenos cuánticos como la no-localidad. Simplemente fascinante.

*Imágenes: 1) Yayoi Kusama, Collection of Phoenix Art Museum; 2) Delphi



Nos quejamos del muro, pero ahora #SomosElMuro

Una ingeniosa sátira que nos hace ver una cruda realidad (que hay que cambiar).

Las fronteras no solían ser sino una ilusión, sólo real en los mapas. Pero ahora han adoptado la forma de altas vallas que se erigen, petulantes, ante los problemas sociales. Pronto serán más que vallas, para transformarse en el muro fronterizo propuesto por Donald Trump durante su campaña. Un símbolo de desprecio, racismo y xenofobia hacia lo diferente.

Pero nos preguntamos: ¿es un muro fronterizo sólo de concreto?

Algunas personas, con sus actitudes de odio hacia lo diferente, ¿no son una suerte de muro simbólico?

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Con esta metáfora insospechada juega la iniciativa #SomosElMuro.

Se trata de una red ficticia de personas y organizaciones que trabajan para mantener a raya la invasión migratoria a Estados Unidos, a través de acciones cotidianas y de una nula solidaridad hacia la comunidad migrante. Los participantes de #SomosElMuro llevan como consigna la certeza de que podemos no pagar el muro de Trump… porque nosotros podemos ser el muro.

Con un video de sátira –que da miedo porque podría ser real– un grupo de artistas y activistas mexicanos busca hacernos ver una cruda realidad. Porque antes nos quejamos de que Trump quisiera imponernos el muro fronterizo y hacernos pagar por él. Pero ante problemas migratorios “ajenos”, relucen actitudes hostiles y discriminatorias por parte de los mexicanos. Al igual que hacen muchos estadounidenses con los migrantes mexicanos, nosotros nos comportamos con los centroamericanos como seres superiores.

Los mexicanos se metamorfosean en un muro simbólico en este performance realizado en 2017, el cual se ha vuelto muy vigente ante la actual coyuntura de la caravana migrante de Honduras. Porque las reacciones que la caravana ha destapado tan sólo en las redes sociales demuestran cuánto se está irradiando la cultura hater, la cual es síntoma de una sociedad decadente.

Los artistas detrás de la iniciativa ficticia de #SomosElMuro usaron la sátira para visibilizar las contradicciones sobre las que fabricamos nuestra realidad, y que sin duda caen por su propio peso. Su lúcida crítica es una manera de despertar la conciencia contemporánea sobre el grave problema de la migración. Y es también un urgente llamado para que nos veamos al espejo: para que transformemos nuestras nociones de patria, nación y pertenencia, de manera que no promuevan la discriminación ni ninguna forma de violación de los derechos humanos.