La Royal Astronomical Society y el British Film Institute han restaurado y digitalizado el clip fílmico más viejo de un fenómeno astronómico. Se trata de un eclipse solar ocurrido en Estados Unidos en 1900. Este video fue grabado por un peculiar y entusiasta astrónomo amateur, Nevil Maskelyne, cuyo verdadero oficio era la magia.

Pero, ¿acaso hay mucha diferencia entre astronomía y magia?

Lo cierto es que no. La historia detrás de este clip fílmico lo demuestra.

Nevil Maskelyne era un mago estadounidense que utilizó la incipiente tecnología fílmica de su época en sus presentaciones. Esto porque su padre, John Nevil Maskelyne, había sido un pionero de la industria fílmica.

La pasión que Maskelyne hijo heredó por el cine lo llevó eventualmente a explotar las posibilidades del cine en otra de sus pasiones: la astronomía. Este mago se afilió a la Royal Astronomical Society en las postrimerías del siglo XIX, con el fin de demostrar que la tecnología fílmica podía hacer mucho por la astronomía

Fue así que esta institución le financió al mago astrónomo algunos viajes para grabar fenómenos astronómicos, aunque todos esos videos se perdieron por diversas razones, según reportó la revista Smithsonian. Excepto, claro está, el clip del eclipse que Maskelyne grabó en Carolina del Norte, y que hoy podemos ver en versión digitalizada y en 4K.

En palabras de Bryony Dixon, curadora de cine silente del British Film Institute:

Maskelyne quería una novedad para mostrar en la presentación en su teatro mágico. Y qué mejor que el fenómeno natural más impresionante […] El filme, como la magia, combina tanto arte como ciencia. Esta es una historia sobre magia.

Y es verdad: algunos de los mejores astrofotógrafos de la actualidad son astrónomos amateurs: artistas irremediablemente enamorados del cosmos y sus fenómenos, que nos otorgan preciosas imágenes del universo. Un ejemplo está en el alucinante fotógrafo lunar Andrew McCarthy, quien, como Maskelyne, se vale de la creatividad para conocer el cosmos. Sin duda, estas correlaciones despiertan nuestro asombro y nos demuestran que aún queda mucho por descubrir.