Poco a poco se empieza a llenar de agua la presa Los Pilares y, con cada litro que cae, se alejan los derechos de la tribu guarijía. El año pasado ganaron un amparo indirecto que volvió nulos todos los actos relacionados con la presa, lo que incluyó la Manifestación de Impacto Ambiental y el permiso de construcción de la obra. A pesar de ello, hace unos días la gente de Mesa Colorada y Mochibampo, Sonora, se dio cuenta de que las compuertas de la presa habían sido cerradas y había iniciado la inundación del embalse.

Lo que resolvió el amparo indirecto es un viejo conflicto latente en la historia de México relacionado con las comunidades originarias. Se trata del derecho colectivo de la tribu guarijía a ser consultada para buscar su consentimiento previo, libre e informado sobre la presa. El amparo se ganó después de 5 años de juicio y 7 años de acompañamiento del grupo de asesores. 

 

Derechos de la tribu guarijía y las omisiones del sistema

Según la Red Kabueruma, se ha hecho caso omiso a las quejas presentadas ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos y la petición de medidas cautelares ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. El problema es que los promotores y ejecutores de las obras han violentado un derecho que contempla la Constitución mexicana: la libre determinación de los pueblos. 

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“El gobierno de Sonora logró la anuencia y la financiación para consumar la obra por parte del gobierno federal, perpetrando así un despojo territorial que amenaza el derecho a la vida de estas comunidades”, explica la Red Kabueruma. Esta red es un grupo de apoyo a las culturas del río Mayo y especialmente al pueblo guarijía de Sonora, en relación con el proyecto de la presa Los Pilares. 

Los impactos de la presa repercuten directamente en la relación biocultural que el pueblo guarijío tiene con su territorio ancestral. La inundación podría afectar el ecosistema ribereño de la tribu, dejarlos incomunicados y sin agua limpia del río. Esto repercutiría de forma directa en sus siembras. 

 

Las demandas de los guarijías  

Frente a un panorama poco alentador y después de años de lucha, el pueblo guarijía busca que este dilema se resuelva a su favor de manera legal. Tienen la ilusión de que lo que dicte la ley se sostenga con el tiempo. Por eso, a través de la Red Kabueruma, la tibu guarijía demanda lo siguiente:

Es imperativo que las autoridades federales intervengan para rectificar este etnocidio. Es imprescindible que se instale una mesa de trabajo con las asambleas comunitarias sin imposición de representantes apócrifos. Por eso, se requiere la participación de observadores independientes no gubernamentales y representantes de otros pueblos indígenas vecinos. Todo con la intención de buscar una estrategia que garantice la vida, la dignidad y la integridad de la gente guarijía.

 

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