Más allá de una metáfora para hablarle a los niños sobre sexo, las abejas y las flores protagonizan una danza indispensable para la supervivencia de la vida en el planeta. Un estudio inglés estima que una de cada tres porciones de comida se debe a la polinización, la cual representa solamente en Estados Unidos un valor de entre 11 mil y 15 mil millones de dólares

Sin embargo, a pesar de su importancia para los cultivos y los ecosistemas, cuatro especies de abejorros se han extinguido en Europa, muy probablemente a causa de los pesticidas industriales utilizados en el campo.

¿Pero qué tiene que ver la indispensable polinización de las flores y las abejas con la pornografía en línea?

No es necesario contarte de qué va el sitio Pornhub.com (que cuenta con 110 millones de visitas diarias, según su vicepresidente). Pues bien, a través de su fundación Pornhub Cares, el sitio de material explícito para adultos se ha aliado con organizaciones como PETA y hace campañas ambientalistas para salvar a los pandas, las ballenas y en esta ocasión a las abejas a través de “Beesexual”.

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Beesexual by Pornhub es un micrositio donde las estrellas del cine para adultos prestan sus voces para doblar pequeños clips de abejas entrando en flores, así de simple. Con títulos sugestivos del estilo “Cómo hacer que una flor se venga en 3 segundos” o “Madura natural en trío con abejas obreras”, los videos parodian los clichés del porno y muestran imágenes de polinización aptas para ver en el trabajo (SFW).

El gancho está en que por cada video de Beesexual que los visitantes vean, Pornhub Cares hace una donación a las fundaciones Operation Honey Bee y el Center for Honeybee Research

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¿Responsabilidad social o ambientalismo oportunista?

La industria de la pornografía es criticable por muchas razones. Fomenta roles y estereotipos raciales y de género que son reproducidos en la vida cotidiana con resultados devastadores.

La deficiente educación sexual de las y los adolescentes se ve compensada por ideales de desempeño sexual poco realistas; a pesar de que sus defensores argumenten que el porno “es solo fantasía”, un estudio de 2010 (“Agresión y comportamiento sexual en los videos pornográficos más vendidos”) encontró que, de 304 escenas analizadas, el 90% contienen al menos una acción violenta, física, verbal o combinada, contra las mujeres.

Las empresas y corporativos han tratado de “blanquear” sus prácticas abusivas abanderando causas sociales: pensemos en los teletones, en las recaudaciones de fondos, en las donaciones millonarias que representan apenas un porcentaje mínimo de sus ganancias para causas sociales, con lo cual consiguen mejorar un poco su estima en el ojo público, a la vez que siguen lucrando mediante vías poco éticas.

El “reverdecimiento” de este mercado de la filantropía es sólo un episodio reciente en esa mezcla de capitalismo y responsabilidad social, que busca fomentar el consumo “verde” como tendencia, más que hacer conciencia de que nuestras mismas prácticas consumistas son las que están deteriorando el medioambiente. Y eso incluye a las queridas abejas.

¿Crees que las empresas se salen con la suya a través de estas campañas? ¿O bien, que el mercado mágicamente se regula a sí mismo? Nos encantaría conocer tu opinión al respecto en los comentarios.

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