Desde la creciente era del progreso, el arte y la ciencia parecen ir en contracorriente. Mientras que una vela por la experiencia estética, la otra indaga los saberes a través del concepto conocido por los griegos como techné; al arte del saber hacer. Sin embargo, hubo una época en donde ambos conceptos se tocaron en una línea difusa, Leonardo da Vinci es el claro ejemplo de esto y si te has preguntado por qué se le considera un genio, la respuesta yace en medio de la estética y la episteme.

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La obra de da Vinci ha sido ampliamente estudiada y existen varias razones para ello. Leonardo abordó el arte desde ángulos misteriosos y de gran innovación, su imaginación alcanzó rincones tremendamente revolucionarios, pero sobre todo, fusionó magistralmente el arte con la ciencia. Pintor, arquitecto, anatomista, paleontólogo, escritor, escultor, inventor, ingeniero, la lista seguiría si se analiza detenidamente todas las áreas en las que se involucró.

Walter Issacson ha dedicado parte de su vida para estudiar la vida y obra del científico y artista italiano. A través de las páginas de la biografía dedicada a da Vinci, nos abre un panorama de comprensión ante una de las mentes más brillantes que han pisado el planeta. La biografía nos ayuda a comprender por qué Leonardo da Vinci es considerado un genio.

El genio detrás de Leonardo da Vinci 

La sonrisa más famosa

La Mona Lisa
Leonardo da Vinci – Musée du Louvre, Paris.

La Mona Lisa por mucho es la obra de arte más conocida alrededor del mundo y cómo no serlo si a diferencia de obras de arte contemporáneas, no se trata de una obra plana. Guarda en ella múltiples secretos que se descifran sólo con gran detenimiento. Leonardo conservó la pintura desde 1503, cuando comenzó a pintarla, hasta su lecho de muerte en 1519. Capa tras capa, da Vinci le dio vida a la sonrisa más famosa del mundo.

Pero la sonrisa no es aleatoria, Leonardo invirtió decenas de páginas escritas por el mismo en su cuaderno para diseccionar el rostro humano. A través de sus investigaciones de anatomía indagó cada músculo y nervio que tocan los labios, para comprender las expresiones del rostro. Además, durante este periodo, diseccionó el ojo humano en cadáveres y así fue como descubrió que el centro de la retina capta los detalles. Mientras que los bordes ven mejor las formas y las sombras.

Si te detienes a observar la sonrisa de la Mona Lisa, podrás descubrir que las comisuras de los labios se inclinan ligeramente hacia abajo. El juego de luces y sombras, son en realidad lo que genera la sensación de que las comisuras están girando hacia arriba. A medida que recorres el rostro con la mirada, la sonrisa parece parpadear.

La narrativa detrás de “La Última Cena”

La última cena Leonardo da Vinci
Leonardo da Vinci – Musée du Louvre, Paris.

Hasta el momento en que el duque de Milán pidió a Leonardo pintar La Última Cena, ya existían cientos de representaciones de la escena bíblica. Así que esta obra pudo haberse perdido en el montón, sin embargo, la genialidad de da Vinci le dio un giro inesperado, como en toda su obra.

El mismo Issacson nombra a esta pintura “la pintura narrativa más fascinante de la historia”. Gracias a que el pintor italiano no sólo captó un momento, sino que plasmó la dinámica de una escena narrativa, esta pintura sigue siendo sorprendente incluso a nuestros días.

La magia de la escena comienza cuando se observa la mano de Cristo, luego sigues la línea del brazo y miras el rostro. Según Issacson, el protagonista de la escena está diciendo: “Uno de ustedes me traicionará”. El contexto es suficiente para casi escuchar el murmullo ondulante mientras se recorre la pintura con la mirada. Los apóstoles reaccionan ante la aseveración de Cristo.

Los más cercanos a él comienzan a cuestionarse: “¿Seré yo, señor?”. Mientras que los más lejanos apenas han alcanzado a escuchar. Pero además, se puede observar la onda expansiva de la narrativa, a medida que se contempla partiendo del centro hacia los costados, es casi posible palpar cómo el drama se extiende.

Subversivo en toda la extensión de la palabra

Leonardo da Vinci genio

Leonardo da Vinci no sólo innovó en los saberes de la ciencia y el arte, el esplendor de su mente lo llevó a cuestionarse la heteronormatividad. En gran medida se convirtió en un filósofo y pensador que sorteó elegantemente las normas rígidas de su época.

Era vegetariano y abiertamente gay, desafiaba los códigos hegemónicos de la sociedad. Leonardo vestía trajes cortos, morados y rosas que sorprendían a cualquiera, sin embargo, su gran carisma y conocimientos lo colocaron como un hombre muy popular y querido. Se sabe que tenía un grupo diverso de amigos que incluía matemáticos, arquitectos, dramaturgos, ingenieros y poetas, que ayudaron a formarlo en medio de una gran diversidad de conocimientos.

Finalmente, era un tipo bastante guapo. Según Issacson, “El Hombre de Vitrubio” nos muestra en gran parte un autorretrato de Leonardo, con sus rizos sueltos y su cuerpo bien proporcionado.

Luego de 500 años, Leonardo da Vinci sigue hechizando a todo aquel que se aventure a mirar más allá de lo evidente. Su obra sigue siendo transcendental y vigente, pese a que han pasado ya cinco siglos desde que este genio piso la Tierra.

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