¿Por qué escuchamos música triste? (y una playlist melancólica para averiguarlo)

Parece que lo hacemos con afán de curarnos, pero… ¿eso tiene sentido?

La música puede curar. Esto no es una metáfora, sino algo comprobado por la neurociencia y diversas disciplinas de la medicina. Incluso, la música es capaz de disipar las nubes de la depresión de nuestra psique. Y sin embargo, gran parte de la música que escuchamos es muy triste y melancólica, y suele abonar a estados anímicos depresivos. ¿No es esta una paradoja?

Sin duda. Pero una explicación a esta contradicción se encuentra en la historia de la música.

tristeza-beneficios-estar-triste-creatividad
Johhny Keethon

Lo que ha moldeado las definiciones anímicas sobre la música –es decir, si una melodía o ritmo nos pone tristes o felices– es la cultura, y no tanto las reglas que rigen al mundo de la composición musical. Véase –o más bien, escúchese– el klezmer, un género de música tradicional judía que es muy festiva y alegre pese a estar escrita en tonos menores, mismos que normalmente asociamos a la oscuridad, la pérdida, la muerte o el duelo.

Ejemplos como este hay muchos en otras culturas, y también de lo contrario: música en escala mayor que sirve, por ejemplo, para ritos funerarios en lugar de para fiestas. De hecho, en Occidente la mayoría de la música está escrita en escala mayor, asociada a la luminosidad, la vida y la victoria; y no obstante, muchas de esas melodías son tristes. Nos causan sentimientos relacionados a la tristeza debido a su carga cultural, a su simbolismo y su significado.

tristeza
Cianotipo; Public Domain Review

He ahí por qué una melodía que nos parece muy triste puede seguir siendo curativa para nosotros, pues la carga cultural no le resta poder a las bondades curativas de las ondas sonoras en el cerebro. Y quizá ahí se encuentre la razón principal que explique por qué recurrimos a la música triste para curar las heridas. Además la tristeza, cuando es transitoria, también tiene sus beneficios.

De acuerdo con esto, un estudio online realizado en la Universidad de Limerick comprobó que quienes acuden a música triste en momentos tristes lo hacen, en su mayoría, por nostalgia, y por “deseo de reconectar” y sentir un común denominador de humanidad –porque la música nos hace más empáticos–. También porque, según los encuestados, las canciones tristes les han ayudado a expresar sus sentimientos y encontrar alivio.

Si eres de los que escucha música triste en momentos tristes, ya sabes que existen razones emocionales, psicológicas, neuronales y sin duda culturales detrás de dicho comportamiento, así como también hay razones que obedecen a la composición musical. De esta forma cobra sentido lo dicho por Jack Kerouac: lo único cierto es la música.

Aquí te compartimos lo que para el equipo de Ecoosfera es un poco de la música más triste del mundo. La tristeza, por supuesto, es subjetiva… ¿Cuál añadirías tú?

 

John Lennon – “Now and Then”

 

The Beach Boys – “All I Wanna Do”

 

Cryin Shames – “Please Stay”

 

Ramona Lisa – “The Orchids” (Psychic TV Cover)

 

Mercromina – “Vals de ballenas”

 

Ella Fitzgerald & Luis Armstrong – “Summertime”

 

Thievery Corporation – “No More Disguise”

 

Karen Dalton- “Reason to Believe”

 

Bob Dylan – “Don’t Think Twice, It’s All Right”

 

The Velvet Underground – “Pale Blue Eyes”

 

Johnny Cash – “Hurt”

 

Smashing Pumpkins – “Blank Page”

 

Blonde Redhead – “Fort The Damaged Coda”

 

Inti Illimani – “Run Run se fue pa’l norte” (original de Violeta Parra)

 

Los Panchos – “Historia de un amor”

 

Caifanes – “Aquí no es así”

 

The Cure – “The Same Deep Water As You”

 

Leonard Cohen – “If It Be Your Will”

 

Mazzy Star – “Cry Cry”

 

Slowdive – “Crazy for you”

 

David Lynch & Lykke Li – “I’m Waiting Here”

 

Kim Hiorthøy – “The Woods”

 

Amorphous Androgynous – “Divinity”



Tus neuronas tienen su propio gusto por la música: ¿qué dice esto de nuestra evolución?

La vida sin música no sólo sería un error: ni siquiera podría ser como la conocemos.

No sabemos qué fue primero: ¿la música nos hizo humanos, o la evolución nos hizo musicalizar la existencia?

Se cree que antes de hablar, cantábamos. Pero eso no nos diferenciaba demasiado de algunos animales, como las ballenas o los pájaros, quienes han usado siempre melodías para comunicarse. Sin embargo, a nosotros la música nos hizo bailar: el baile nos llevó al ritual, y el ritual nos permitió resonar con otros en coro, lo que nos llevó a construir los primeros instrumentos rupestres.

Somos, esencialmente, un animal musical.

Porque nada como los ritmos, los tonos y las melodías armoniosas ha hecho evolucionar tantas capacidades neuronales en el ser humano.

Ahora, gracias a la neurociencia sabemos que la música tiene un portentoso papel en nuestra evolución social. Porque tiene la capacidad de expandir la conciencia individual, mientras nos conecta con la conciencia colectiva (cualquiera que haya asistido a un concierto sabe sobre esto último). Y ha potenciado nuestras dos formas de inteligencia: la racional y la emocional.

Quizá por eso nuestras neuronas tienen su propio gusto musical

En experimentos con imágenes de resonancia magnética se ha comprobado que ningún otro sonido es capaz de hacer explotar a tantas neuronas simultáneamente como lo hace la música, convirtiendo al cerebro en un concierto de neuronas en movimiento. Aquellas que se ven estimuladas son las que forman parte de lo que un grupo de investigadores del Massachusetts Institute of Technology (MIT) han llamado “el circuito musical del cerebro”.

Yendo más a fondo, estos investigadores han estudiado ya no sólo las neuronas, sino también el comportamiento de las células cerebrales, para diferenciar mejor entre distintos procesos cognitivos. Así han concluido que la música se procesa en circuitos neuronales distintos a los del lenguaje. Pero aún no saben bien cuál es el papel del circuito musical: sólo que tiene más relación con la evolución de las emociones que el lenguaje.

Y sí: curiosamente, el lenguaje se vuelve a veces ininteligible: un hablante de español que oiga a alguien hablar marroquí difícilmente podrá entender lo que escucha. En cambio, la música es un lenguaje universal, que nos hace más empáticos y que, incluso, nos vincula más intensamente con la naturaleza y algunas especies animales.

Aún hay mucho que saber sobre la música y la evolución humana. Lo que es seguro es que la sentencia nietzscheana de que “la vida sin música sería un error” no sólo es certera en el ámbito del goce estético, sino también en el ámbito de la evolución cerebral: la vida sería un error porque, en primer lugar, sin música ni siquiera podría ser como la conocemos.



¿Qué sucede en tu cerebro al tocar música?

Expertos o amateurs: para cualquiera es bueno crear algunas melodías (y de hecho, es muy bueno).

Música y psique están compenetradas de maneras que todavía maravillan a la ciencia. Por ejemplo, se sabe que el procesamiento de la música en nuestro cerebro da pistas sobre nuestro actuar: al saber cómo la procesamos, podemos saber qué tan empáticos somos.

También es conocido el papel de la música como agente sanador. Su uso se ha extendido en originales terapias para tratar diversos trastornos como la depresión, la ansiedad e incluso el Parkinson.

Pero todos estos beneficios ocurren no sólo al escuchar música, sino también –y de manera portentosa– al tocarla o interpretarla. Así, los instrumentos musicales pueden convertirse en la manera ideal de enriquecer el espíritu y estabilizar nuestras emociones mientras fortalecemos la psique.

Estas son 5 cosas extraordinarias que suceden en tu cerebro al tocar música:

1. Potencia conexiones entre los hemisferios cerebrales

beneficios-tocar-musica-cerebro-estudio

Existe una materia blanca en el cerebro, que cubre el cuerpo calloso y es una fibra encargada de que nuestros hemisferios estén interconectados. En diversos estudios se ha demostrado que los músicos tienen una mayor cantidad de esta materia, la cual permite una mejor comunicación entre los hemisferios.

Siempre es bueno que estas zonas trabajen juntas de manera más eficiente, pues así el cerebro funciona más rápido y también se incrementan las habilidades creativas. Además, si se toca música desde una edad temprana, las conexiones se fortalecen permanentemente.

 

2. Mejora dramáticamente la memoria

beneficios-tocar-musica-cerebro-estudio

Si te cuesta retener lo que te dijo alguien el día de ayer, tocar música sin duda te ayudará. Resulta que el entrenamiento con instrumentos contribuye a mejorar la llamada memoria verbal. Tan sólo 45 minutos a la semana tocando un instrumento hace que las personas recuerden más fácilmente las palabras que hayan escuchado en un discurso o una clase.

 

3. Ralentiza el envejecimiento cerebral

beneficios-tocar-musica-cerebro-estudio

El hecho de mantener ejercitado el cerebro –y las zonas clave de éste, como el hipocampo, donde está la función de la memoria– conduce inevitablemente a tener una mayor salud general e, incluso, se ralentiza el envejecimiento de nuestro querido órgano psíquico.

Por eso, según se ha descubierto, las personas de 60 a 83 años que estudiaron música durante al menos 10 años tienen un cerebro más joven y con mejor memoria –incluida memoria auditiva, visual y táctil– que quienes no tocan música.

 

4. Promueve mejores respuestas motrices

beneficios-tocar-musica-cerebro-estudio

Tocar cualquier instrumento requiere de coordinación, proceso en el cual están involucradas muchas partes del cerebro. Esto promueve mejores respuestas motrices en general. Se ha comprobado, además, que tocar música fortalece las conexiones neuronales en las regiones del cerebro relacionadas a la motricidad, lo que siempre es un plus.

 

5. Nos hace más enfocados

beneficios-tocar-musica-cerebro-estudio

Entre las muchas áreas que el acto de tocar música estimula en el cerebro está la del cerebelo, el cual se encarga de la atención y el aprendizaje. Tocar música de manera recurrente nos ayudará a concentrarnos y a aprender mejor, siempre y cuando pongamos en práctica algunos hacks para potenciar cualquier sesión de estudio que tengamos.

 

Alimenta tu espíritu y tu mente con un poco de música… creada por ti. Y de paso, deleita a alguien más con tus melodías.