Warm Earth Music for Plants…

and the People Who Love Them.

“Cálida música terrenal para plantas… y para aquellos que las aman”. Así se anunciaba un álbum  en 1976, que terminaría por convertirse en una obra de culto botánico musical. Creado por Mort Garson, extraño amante del sintetizador Moog y de los desdoblamientos ocultistas propios de esa tribu, Mother Earth’s Plantasia es una rara gema de la electrónica setentera

La relación entre música y plantas es estrecha; a fin de cuentas, se trata de los dos más gratos acompañantes que un ser humano tiene a su disposición –quizá junto a los libros y los perros–. Y en esta historia compartida, compuesta por innumerables episodios y encuentros, Plantasia tiene un lugar especial. 

Inspirado en un exótico best seller de esa época, The Secret Life of Plants (1973), que postulaba, entre otras cosas, las propiedades telepáticas de las plantas, Garson decidió componer un álbum explícitamente para ellas: una serie de caricias sonoras que estimularan su prosperidad y satisfacción. El resultado, como imaginarás, es un experimento de alta sensorialidad, multicolorido y, en esencia, exuberante. 

¿Qué música disfrutan las plantas?

La respuesta de Garson sería: una pócima herbal sonorizada entre el ambient psicodélico, la astralidad vintage y una exploración trascendental a través de los sintetizadores. Pero hay otras respuestas también; por ejemplo, las que propone Dorothy Retallack en su libro The sound of music and plants. En todo caso, lo mejor sería preguntarle a las plantas.

Pero, además de probablemente regocijar a las plantas, Plantasia destaca por su capacidad de evocar, al menos entre su público secundario, los humanos, vibrantes emociones y paisajes. Imagina, por ejemplo, coquetear dentro de un elevador abandonado, tomado por una gran familia de helechos cuyas hojas cubren un sensual estampado de época en los muros, mientras suena de fondo “Baby’s Tears Blues”.

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Si bien Plantasia forjó ya su lugar en la memoria musical, ahora su eco se refresca con el reciente relanzamiento del vinilo por la disquera Sacred Bones Records –gesto que aplaudimos, pues lanzar este disco en la actualidad conlleva una dosis de contracultura medicinal–. 

Herman Hesse decía, para el caso de los árboles, que: “Quien sabe hablar con ellos, quien sabe escucharlos, aprende la verdad”. Si esto aplica también para la plantas, entonces Garson, al facilitar una conversación con ellas, estaría lubricando la evolución metafísica de nuestra especie. Y aun si no, lo menos que Plantasia merece es que lo riegues hoy a tus plantas y luego sigas con tu vida.