El mundo vegetal es ampliamente extenso y entre sus ejemplares encontramos las plantas más extrañas del mundo. Ya sea por su belleza fuera de este mundo, por su comportamiento o por su genoma, muchas de ellas poseen características capaces de sorprender a cualquiera. Pero incluso entre las rarezas también hay niveles y quizá la planta más rara del mundo por el conjunto de sus particularidades sea la Welwitschia que roza la inmortalidad.

Cuando esta extraña planta fue llevada por primera vez al Reino Unido, el entonces director del Real Jardín Botánico de Kew, Joseph Dalton, dijo de Welwitschia: “está fuera de discusión, la planta más maravillosa jamás traída a este país y una de las más feas”. Y no se equivocaba, hasta ahora no se ha descubierto una planta que sobrepase la singularidad de esta especie proveniente de África.

Welwitschia planta más longeva

Una maestra de la supervivencia 

La especie muestra una tenacidad notable para sobrevivir en el árido desierto costero entre Namibia y Angola. Pese a que la región se encuentre ubicada cerca del mar, en realidad el clima es extremadamente árido. No obstante, Welwitschia ha logrado mantenerse viva durante miles de años en condiciones muy duras, con precipitaciones muy ocasionales únicamente. Los datos sobre su promedio de vida han desvelado que se trata de la planta más longeva de todo el planeta.

Se le describió formalmente por primera vez en 1863 y desde entonces ha despertado las más grande controversias e incógnitas entre los estudiosos de la materia, por sus grandes peculiaridades. Como bien apuntó Dalton, Welwitschia es una planta que podría pasar por antiestética, pero que si se le mira con detenimiento justamente ahí es donde radica su extraña belleza. Cuenta únicamente con dos hojas a lo largo de toda su vida, mismas que van creciendo a razón de entre 10 y 13 centímetros anualmente.

Contrario al resto de especies vegetales, sus hojas no crecen de la punta, sino que lo hacen desde la base. Esta zona tiene una protección conformada por dos labios de leña, que se encargan de escudar el sistema basal que es la parte que genera el crecimiento de la planta. Y para agregarle todavía más extrañeza a su apariencia, conforme las hojas van alcanzando tamaños más grandes, a menudo se enroscan entre sí. Lo que en ocasiones hace que se vea similar a un pulpo.

Welwitschia planta inmortalidad

Un genoma duplicado que la vuelve casi inmortal 

Pero una nueva investigación publicada en la revista Nature, desvela nuevos secretos en la composición genética de Welwitschia. Según el estudio, el genoma de la especie vegetal no se asemeja a ningún otro, en realidad consta de un genoma completo duplicado que hace que algunos genes puedan destinar energía a tareas que no entran dentro de sus funciones. Esta característica peculiar es nombrada por los expertos como ‘redundancia genética’.

“Las copias duplicadas pueden asumir nuevas funciones y hacer cosas nuevas, que serían imposibles si solo hubiera una versión del gen. Tales adaptaciones han impulsado la evolución de las plantas”, explica Andrew Leitch, coautor de la investigación. Estas adaptaciones han desarrollado una habilidad muy interesante en las hojas de Welwitschia, ya que son capaces de absorber la humedad de la neblina producida por el rocío de la mañana.

Según los investigadores esta característica evolutiva se produjo 86 millones de años atrás y fue provocada por el estrés de vivir en constantes condiciones ambientales extremas. No sólo de temperatura, sino también de radiación ultravioleta, salinidad de la atmósfera y las duras condiciones climatológicas. Y en un intento de comprender más sobre esta rara especie, los científicos realizaron pruebas de carbono-14 para fechar la edad de algunos ejemplares. Se dieron cuenta que las más longevas ascendían hasta los mil 500 años de edad. Por esta razón, se ha denominado a Welwitschia como la planta que roza la inmortalidad.

Referencias: 
Wan, T. Liu, Z. Leitch, I. (2021) The Welwitschia genome reveals a unique biology underpinning extreme longevity in deserts. Nature Communications. 12. (4247). DOI