La vertiginosa velocidad con la que el sistema social nos hace recorrer los días, nos ha llevado a pasar de largo el disfrute de ciertos aspectos de la vida. Las prisas del día a día han ocasionado que aprendamos a vivir bajo la cultura del desperdicio, no sólo en la comida sino en todo aquello que nos rodea. La realidad es que el consumo cada vez más veloz se ha extendido hasta áreas de las que no somos enteramente conscientes. Las plantas están sufriendo las consecuencias de las decisiones humanas y millones de ellas alrededor del mundo terminan en los vertederos. Para visibilizar este problema del que muy poco se habla, por fin ha nacido una Sociedad Protectora de Plantas.

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La cultura del desperdicio 

A menudo se relaciona la palabra desperdicio con la comida, cuántas veces no hemos visto alimentos en los vertederos de basura. No es un secreto que se desperdicia gran cantidad de toneladas de frutas y verduras, desde que se cosechan, hasta que pasan por sus distribuidores y finalmente llegan a nuestra mesa. De hecho, el despilfarro de alimentos es un problema grave, según la ONU, anualmente se desperdician mil millones de toneladas de comida.

Pero esto no sólo aplica para aquello que nos llevamos a la boca, sino también a las plantas, las productoras de la mayoría de nuestros alimentos. Y estas no son las únicas que experimentan un destino en la basura, las plantas que sirven de adorno para los paisajistas o bien, el simple mercado de los huertos que ofrecen una gran variedad de flores y plantas para el hogar, también destina muchos de sus ejemplares a los vertederos. Todo por la lógica del consumo de la innovación que hemos extendido hasta la naturaleza. Miles de plantas de temporada vienen a remplazar a aquellas que han pasado de moda y que no tienen una segunda oportunidad.

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La naciente Sociedad Protectora de las Plantas

Justo detrás de estas malas prácticas es que ha nacido la Sociedad Protectora de Plantas a imagen de la reconocida Sociedad Protectora de Animales. Su fundador, Nicolas Taillu, dice que el reciclaje, el contrataque del desperdicio, no sólo debe aplicarse a los muebles viejos o a los libros ya leídos, sino también a las plantas que merecen una segunda oportunidad para prosperar lejos de la lógica del consumismo. La Sociedad, se encarga de recolectar las plantas que serán desechadas de los viveros para darles resguardo y encontrarles un hogar donde se les cuide.

Las ventajas del modelo desarrollado por la Sociedad Protectora de Plantas que por ahora sólo opera en Francia, van más allá de la protección vegetal. Creen firmemente que la vegetalización local en masa podría ayudar a reducir las huellas de carbono. Es más sencillo conseguir la planta que se desea en la misma localidad, que esperar a que atraviese todo un océano a bordo de un barco o avión cuyas emisiones de carbono son contaminantes.

Su mensaje es contundente: Ayudar a entender que “el encaprichamiento por unas plantas” puede llevarnos hasta el desastre ecológico. Simplemente desean que el amor hacia las plantas sea más bien genuino y no por moda. De esta manera, se aprende a aceptar cualquier planta en nuestro hogar y dejarla prosperar, más allá de que tenga un aspecto exótico. Y aunque su sede está restringida a la ciudad de Lyon, el mensaje de esta organización nos ayuda a comprender y transformar nuestra relación con estos seres vegetales que igual que los animales, merecen vivir con dignidad. Quizá la próxima vez que visite su vivero favorito pose su mirada en aquellas plantas que requieren cuidados y no en aquellas más vistosas.