¿Se mueren tus plantas? Aquí 10 extremadamente resistentes y poco exigentes

Aún es posible que reverdezcas tu hogar con estas plantas resistentes a todo (incluso a ti).

Tener plantas en nuestros espacios vitales ya es casi un imperativo. No sólo para oxigenar los lugares que habitamos, sino incluso para reanimar la vida, ya que las plantas estimulan la creatividad y realzan nuestro animo de manera exponencial.

Además, crearnos el simple hábito de admirar y cuidar –aunque sea un poquito– a estos maravillosos seres es una excelente oportunidad para reflexionar, y sin duda es un ritual que puede ayudarte a sobrellevar la vida.

plantas-resistentes-pocos-cuidados

Lo malo es que, por las rutinas propias de la existencia, y por los miles de distractores que nos rodean a diario, tememos no poder cuidar de nuestras plantas. O peor aún: ya lo hemos intentado, pero sólo hemos logrado que mueran lentamente a causa de nuestra dispersión y falta de cuidados. Esto pasa, sobre todo, cuando no son plantas resistentes.

Por eso, si esto te ha ocurrido, quizá se debe a que no escogiste la especie de planta ideal. Existen las que son en extremo delicadas, mientras que otras son unas auténticas guerreras que te permitirán reverdecer tus espacios vitales sin temer a nada. Y además, ¡son de las más preciosas!

Estas son 10 plantas resistentes, poco exigentes y muy, pero muy bellas:

 

1. Zamioculca (Zamioculcas zamiifolia)

Zamioculca plantas resistentes pocos cuidados

Es una planta tropical originaria de África, que se ha vuelto famosa por su hermosura y resistencia. Crece perfectamente tanto en zonas iluminadas como a la sombra.

 

2. Poto (Potus)

Zamioculca plantas resistentes pocos cuidados-enredaderas

También conocida como “teléfono”. Esta es una enredadera muy común y bastante hermosa cuando empieza a trepar por paredes, ventanas y todo lo que se atraviese. Es una planta que busca la luz.

 

3. Lirio de paz (Spathiphyllum)

plantas resistentes pocos cuidados

No necesita luz directa, ni demasiada agua: dos veces a la semana bastarán, y si se te llega a olvidar no lo resentirá demasiado.

 

4. Cactus (Cactaceae)

plantas-resistentes-pocos-cuidados

No hace falta decir mucho de por qué esta planta es resistente, ¿cierto?

 

5. Planta o árbol de Jade (Crassula ovata)

plantas-resistentes-pocos-cuidados

Una suculenta de las preferidas. Estas plantas son parientes de los cactus, y pueden sobrevivir en cualquier lugarincluso la habitación del baño–, pues resisten los cambios de temperatura.

 

6. Cactus de navidad

plantas-resistentes-pocos-cuidados

Pese al nombre, esta planta en realidad no es familiar del cactus, como sí lo es el jade. Pero al igual que este último, el cactus de navidad es sumamente resistente y no necesita tener su suelo húmedo. Además, es precioso.

 

7. Helecho (Tracheophyta)

plantas-resistentes-pocos-cuidados-faciles

Es la planta más antigua del planeta: ¿aún dudarías de su resistencia? Si bien existen muchísimas variedades –algunas más frágiles que otras–, en general, el helecho sólo necesita tener la tierra de húmeda a mojada y estar expuesto al aire libre (no al sol). Su plus es que, cuando menos te lo esperas, se rehabilita con rapidez.

 

8. Cinta (Chlorophytum comosum)

plantas resistentes pocos cuidados faciles hogar-cinta

Esta belleza colgante sólo necesita agua dos veces por semana, pero sus fuertes hojas aguantan cualquier olvido y no requieren de ningún otro cuidado alternativo.

 

9. Sansevieria (Sansevieria)

plantas resistentes interiores hogar

La sansevieria no sólo aguanta faltas prolongadas de agua y luz, sino que es resistente al ataque de plagas y puede adaptarse a las altas temperaturas. De hecho, se aconseja que su tierra esté casi seca.

 

10. Palmera de salón

plantas-resistentes-pocos-cuidados

Su crecimiento es lento pero seguro, ya que resistirá a todo, por su adaptabilidad y resistencia. Aunque es un tipo de palmera, no necesita sustratos especiales y no resiente las bajas temperaturas.



Conoce y practica los 5 lenguajes del amor (¿cuál es el tuyo?)

El amor se expresa de muchas formas, ¿estás seguro que tu pareja y tú hablan el mismo lenguaje amoroso?

¿Cómo te gusta expresar afecto? ¿Preparando una cena romántica a la luz de las velas? ¿Ayudándole al otro con un examen difícil? ¿Mediante regalos? ¿Con un sencillo roce de manos? ¿Con besos? ¿Mediante palabras?

lenguajes-del-amor-comunicacion-contacto
Laura Makabresku

El amor es el conector universal: todos deseamos sentirnos amados y expresar amor. El problema es que no todos lo hacemos de la misma manera. Es posible que alguien intente hacernos sentir amados a través de regalos, cuando lo que necesitamos son palabras de aliento en momentos de estrés. O bien, nos gustaría que nuestra pareja nos tocara más a menudo, pero él o ella expresa su afecto regalándonos cosas o llevándonos a cenar.

El filósofo y autor Gary Chapman saltó a la fama hace unos años con el libro Los cinco lenguajes del amor. En él, Chapman analiza el amor como una práctica, no como un concepto o una idea, sino como algo que hacemos naturalmente para relacionarnos con otros: un proceso que se fortalece conociéndonos a nosotros mismos y a nuestros seres queridos.

Además, hablar de “lenguajes” indica que existe más de una manera de expresar y recibir amor, y también que las distintas formas de ser amorosos pueden traducirse unas a otras. Identificar cómo deseamos ser amados es una parte importante del proceso, y hacernos una idea de cómo desean otros que los amemos también es importante.

Cuando hablamos de “amor” no sólo nos referimos a relaciones sexoafectivas o amor romántico, sino también al afecto que demostramos a nuestros familiares y/o amigos. Al hablar de los cinco lenguajes del amor tampoco se trata de reducir todas las formas de amor a una tipología estrecha. Más bien, se trata de mostrar los rasgos característicos de algunos tipos de afecto, y partir de ahí para generar vínculos más estrechos con nosotros mismos y con nuestros seres amados.

Sin más preámbulos, aquí van los cinco lenguajes del amor:

1. Palabras de afirmación

Una carta puede abrir puertas –y es una buena forma de despedirse también–. Las palabras, ya sea por escrito o dichas en un momento importante, pueden hacer sentir bien tanto a quien las dice como a quien las recibe. Un cumplido honesto o el reconocimiento de una cualidad que aprecias en ellos es el mejor regalo que puedes hacerle a este tipo de personas.

Si estás con alguien cuya fuente principal de afirmación son las palabras, debes saber que se toman la crítica muy a pecho y jamás olvidarán nada de lo que les digas. Aprecian sentirse escuchados, y esperan que sus parejas verbalicen sus deseos y necesidades.

 

2. Tiempo de calidad

El ritmo de vida actual y la proliferación de aplicaciones para teléfonos móviles nos hacen creer que un mensaje de texto o una llamada son capaces de comunicar nuestro afecto. A pesar de que todos tengamos vidas ocupadas y muchas actividades, es importante hacer tiempo en la agenda para dedicárselo de lleno a los que amamos.

A veces no basta con “estar” en la misma habitación. Este tipo de personas se sienten amadas cuando la otra persona comparte una actividad en común con ellas, cuando se involucran en sus pasatiempos, cuando les ayudan en algo que se les dificulta, o simplemente cuando sienten que la otra persona es considerada al dedicarles tiempo.

lenguajes-del-amor-comunicacion-contacto
Laura Makabresku

3. Contacto físico

Puede parecer obvio, pero el lenguaje no verbal es la primera forma de afecto que aprendemos al nacer. El calor del cuerpo del otro nos hace sentir seguros y contenidos. Las manos, los labios, incluso las miradas, dicen cosas que las palabras muchas veces no pueden expresar.

Este tipo de personas tienen una gran necesidad de contacto físico. Puede que sea difícil para ellos verbalizar lo que sienten, pero la manera en que te abrazan y se acercan a ti también es una forma de comunicación poderosa. Lo peor que puedes hacerles es rechazar su contacto, pues para ellos el cuerpo es una prioridad.

 

4. Regalos

Dar y recibir pequeños detalles materiales puede ser una buena forma de generar cercanía con otros. No se trata de “comprar” el afecto de nuestra pareja o amigos (aunque algunos padres pueden caer fácilmente en esa trampa), sino que para algunos es más sencillo asociar sus emociones con objetos y ofrecerlos como símbolos de ello.

Tampoco quiere decir que estos individuos sean materialistas o consumistas en un sentido negativo. Los regalos no se tasan de acuerdo a su precio, sino a la intención. Las ocasiones especiales suelen ser importantes para ellos, y no se toman bien cuando sus regalos no son suficientemente apreciados por quienes los reciben.

 

5. Actos de servicio

Preparar una cena (o desayuno), cuidar el espacio del otro como si fuera nuestro, acompañar a los amigos a una cita médica cuando tienen miedo de ir solos, son formas comunicar amor mediante actos serviciales.

Este tipo de personas se sienten amadas cuando el otro realiza tareas que les facilitan la vida, lo cual no quiere decir que se vuelvan dependientes. Pueden sentirse heridas si sienten que estás dándole prioridad a las necesidades de otras personas, o que no haces tu parte en las tareas compartidas.

 

Este pequeño test puede ayudarte a definir qué tipo de lenguaje del amor hablas.



Hackea tu memoria con esta sencilla técnica para recordar cualquier cosa

El “palacio de la memoria” te permite asociar listas de objetos a lugares mentales para recordarlos ordenadamente (es más sencillo de lo que suena).

La memoria es parte de nuestro cuerpo. Al menos esa es la premisa de Nelson Dellis, cuatro veces campeón del USA Memory Championship y entusiasta de la memoria.

mejorar memoria consejos como-
Angelica Alzona

Dellis  considera que su memoria no tiene nada de particular. Pero la memoria y las técnicas para mejorarla entraron en su vida trágicamente, luego de que su abuela fuera diagnosticada con la enfermedad de Alzheimer y comenzara a perder poco a poco los recuerdos. Entonces, Dellis decidió dedicar su vida a mejorar su memoria y educar a otros. En sus propias palabras:

Todos entendemos lo que significa estar sanos físicamente. Nos ejercitamos, comemos bien, dormimos bien, etc., para mejorar nuestra salud física. Pero nunca consideramos la salud de nuestro cerebro. Utilizar tu memoria y tu cerebro hace que tu cerebro esté… bueno, más agudo y en forma.

Nelson Dellis, memorizador extraordinario

La técnica que ha hecho que Dellis realice proezas como memorizar nueve mazos de cartas (en orden aleatorio) en 30 minutos, en realidad es una práctica tan vieja como el tiempo. Como él dice: no se requiere tener una memoria extraordinaria, simplemente un poco de disciplina e imaginación.

 

Recorriendo el palacio de la memoria

1.

Haz una lista de 10 o 20 palabras. Las palabras pueden ser aleatorias, o bien pueden ser nombres de presidentes, autores, una lista de objetos comunes, la lista de compras, etcétera.

2.

Ahora trata de memorizar las palabras, asociando cada objeto o nombre de tu lista con una imagen. Aquí es donde entra la imaginación: si el elemento que quieres memorizar es, digamos, una manzana, puedes asociarla a algo con lo que relaciones las manzanas en general. La imagen que puedes visualizar es la de Isaac Newton sosteniendo una manzana para probar su ley de gravitación universal, o la bruja de Blancanieves envenenando la manzana antes de ofrecérsela a la princesa, o incluso la serpiente del Paraíso bíblico ofreciéndosela a Eva. El punto es particularizar el objeto y vincularlo con algo vívido, y mientras más fantasioso, mejor.

3.

Cuando hayas relacionado cada objeto de tu lista con una imagen fantasiosa y estrafalaria, imagina que vas mentalmente a un lugar que conozcas bien, como tu casa. Dellis le llama a esto “el palacio de la memoria”, y para cada uno es diferente. Ahora viene lo más divertido: imagina que el primer objeto de tu lista se encuentra en tu sala de estar, el segundo en la cocina, el tercero en el baño, etcétera.

4.

Una vez que hayas asociado cada objeto con una imagen, y cada imagen con un lugar en tu palacio de la memoria, prueba a recorrer mentalmente tu lista un par de veces. Siguiendo con nuestro ejemplo, tal vez te encuentres a Newton sosteniendo una manzana en tu jardín, luego al dentista al que temías en tu infancia sosteniendo una pasta de dientes radioactiva en tu baño, y posteriormente al Hombre Araña en tu ventana, con unas cortinas nuevas en la mano.

Según Dellis, con la práctica aprenderás a utilizar tu palacio de la memoria con mucha más fluidez y destreza.

 

* Imagen principal: Eric Edelman