Descubren que las plantas poseen una especie de sistema nervioso de luz (Video)

La interconexión de una planta, su comunicación interna, actúa de forma similar al sistema nervioso del ser humano y se expresa por medio de luz.

Las plantas jamás dejarán de fascinarnos. No importa si es desde una perspectiva sensorial, científica, poética o metafísica, a cambio de prestarles una mínima atención ellas garantizan el encantamiento.

Recientemente se comprobó que estos seres manejan una suerte de lenguaje lumínico entre ellos, es decir, se comunican por medio de la luz. Este recurso lo utilizan particularmente como señal de alarma frente a un peligro, de manera similar a lo que ocurre con nuestro sistema nervioso.

En una investigación realizada por un equipo de la Universidad de Wisconsin-Madison se documentó la existencia de destellos de luz que recorrían una planta. Estos destellos son detonados como respuesta a un estímulo determinado y viajan a una velocidad inconcebible –tal y como sucede todo el tiempo en el cerebro humano–.

Los investigadores lograron documentar cómo una señal lumínica recorría en forma de onda la planta luego de que un insecto, una catarina, comenzaba a devorar una de sus hojas. 

“Sabemos que existe este cuadro sistémico de señalización, y si lastimas en un punto el resto de la planta detona sus respuestas de defensa. Pero hasta ahora no sabíamos lo que había detrás de este sistema”, dice Simon Gilroy, quien encabezó el estudio. Al parecer, el glutamato, un neurotransmisor muy común en el reino animal, es el encargado de generar esta onda de luz. 

Lo que vemos en el video a continuación es apenas un atisbo de las sofisticadas redes de comunicación que entablan las plantas, consigo mismas y con otros ejemplares –por cierto, hasta hace no mucho, las plantas eran consideradas por la ciencia como seres cuasi inertes–. 



Una planta es sensible: puede morir si le hablas mal o no la respetas (Video)

Un interesante experimento echa luz sobre el poder de las palabras y cómo las plantas reaccionan a ellas.

Las plantas perciben el mundo. Sólo que lo hacen de una manera radicalmente diferente a nosotros . No tienen el cerebro arriba, sino abajo: en sus raíces, que funcionan de manera similar a nuestras neuronas. Ahí se concentra la energía que las estimula y que hace posible que perciban el exterior.

Biólogos de todo el mundo han comprobado que, a su manera, las plantas funcionan como cualquier otro ser vivo. Desde los años 60 del siglo XX se ha estudiado la sensibilidad de las plantas, de maneras quizá más “rupestres” si las comparamos con la tecnología con la que actualmente contamos. Pero esto ha llevado a descubrir que las plantas, como otros animales, buscan nuevos territorios, se camuflan, engañan a sus presas e incluso tienen dispositivos de supervivencia.

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Pero dichos estudios, como los expuestos en el ensayo La vida secreta de las plantas, han sido puntos de partida clave para ahondar en el fascinante e inédito mundo botánico, y comprender que muy probablemente los seres humanos no somos los únicos dotados de conciencia.

 

Las plantas sienten el bullying

Un experimento de la compañía sueca IKEA, que ha trabajado junto con una agencia con base en Dubái, muestra algo muy interesante: las plantas responden al estímulo de las palabras, o más concretamente, al bullying.

Se trata de una campaña contra el bullying que demuestra cómo esta nociva práctica puede afectar incluso a los seres del reino vegetal. Sin tomar en cuenta la veta publicitaria del experimento, lo cierto es pone sobre la mesa mediáticamente la sensibilidad de las plantas, que por tanto tiempo se ha negado o matizado.

En el citado libro La vida secreta de las plantas se documenta un caso similar: un par de científicos pusieron a prueba dos hojas arrancadas de un arbusto. A una se le enviaron pensamientos positivos para que se mantuviera con vida, mientras que la otra simplemente no era tomada en cuenta. A las pocas semanas, la hoja a la que se le mandaban pensamientos positivos se mantenía verde y sana, mientras que la otra ya estaba marchita.

Este experimento comprueba algo parecido. Quizá los niños que “bullean” a la planta no lo hacen con una verdadera intención de odio, pero es probable que, como nosotros, las plantas no soporten el odio, ni siquiera si es simulado. Sea como sea, este experimento abre interesantes preguntas que esperamos que la comunidad botánica y otros científicos de todo el mundo se esfuercen por responder, para que comencemos a tomarnos más en serio a las plantas (pues verdaderamente son algo más que ornamentación para el hogar).



Si escuchas a una planta, ¿qué crees que te platique?

Gracias a este efecto de la flora, como es el del peyote y la ayahuasca, el cuerpo “habla” sin necesidad de las palabras pero de las sensaciones.

A diferencia del ser humano que usa el lenguaje verbal para comunicar sus sensaciones, pensamientos y concientizaciones, otros seres vivos aprenden a transmitir información a su propia manera. Por ejemplo, los perros ladran como un método de comunicar sus instintos; un bebé, el llanto como única vía de transmitir sus necesidades y sentimientos; una planta, sigue a los rayos del sol como medida de supervivencia. No obstante, ¿qué pasa con el resto de las plantas: realmente tienen un mensaje que transmitir?

Si bien hay plantas que proveen alimento y medicamento, algunas de ellas están tratando de comunicar sobre su historia ancestral y terrenal al poseer propiedades con el efecto de concientización sobre nuestros cuerpos. Gracias a este efecto de la flora, como es el del peyote y la ayahuasca, el cuerpo “habla” sin necesidad de las palabras pero de las sensaciones.

Dicen que los artistas poseen una sensibilidad más aguda cuando se trata de la comunicación entre las plantas y los humanos. Un ejemplo es Alex Grey o Luis Tamani, quienes han inmortalizado en cuadros las palabras de ríos, cascadas, plantas y animales de bosques y selvas.

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Tamani, por un lado, se encarga de pintar visiones ceremoniales de la comunicación entre humanos, plantas y animales. Se trata de una relación profunda, única y valiosa capaz de no sólo amplificar la presencia en el aquí y en el ahora, también de proveer beneficios terapéuticos en casos de trauma y adicción.

Es decir que cuando una planta habla, como el tulsi o la espirulina, nuestro sistema nervioso se calma a través de una infusión o un superalimento. No se trata de una relación esencial para nuestra supervivencia, también para la salud y bienestar tanto físico como emocional.