El mundo vegetal es todo un abanico de sorpresas que esconde entre sus miembros a las más misteriosas especies. Entre las plantas más insólitas están aquellas capaces de curar el ébola, las que donan sangre e incluso hay hermosas flores que conspiran uno de los engaños más seductores del reino. Pero también están las que destacan por su hermosa figura, tan peculiares que generan las ilusiones ópticas más asombrosas. Entre estas últimas se encuentra la planta cuya flor presenta un intrincado entramado de pétalos que esculpen la forma de un colibrí.

La Crotalaria cunninghamii es nativa del norte de Australia y se le conoce comúnmente como flor verde o flor de ave real. Habita en las dunas de arena que se extienden al noreste del país, así que requiere de climas tropicales y subtropicales. Es una planta de la familia de las fabáceas (leguminosas), de hecho, es un pariente lejano de la soja, los garbanzos y la alfalfa. Crece en forma de arbusto perenne, lo que eleva la experiencia visual para aquellos que se topan de frente con ella.

flor verde en forma de colibrí

La ilusión óptica de un colibrí posado en una planta 

El escenario que nos dibuja es el de un tallo que alimenta a una gran cantidad de colibríes, pero cuando se le mira con detenimiento uno puede percatarse de que se trata, en realidad, de sus propias flores. Su peculiar forma se debe a un rasgo anatómico presente en las legumbres. Muchas de estas especies tienen papilionáceas, que se caracterizan por racimos irregulares de cinco pétalos y uno adicional superior de tamaño más grande que se conoce como pancarta.

Pero en el caso de Crotalaria cunninghamii, los pétalos se agrupan de tal manera que se forma la silueta de un ave, específicamente un colibrí. Cuando se le observa con detenimiento uno puede percatarse con más detalladamente de la textura de sus pétalos, que presentan rayas negras y tienen una figura ovalada que cuando se curvan entre sí, forman el colibrí.

planta en forma de colibrí

Admirar la belleza de la planta es una experiencia muy grata, su forma de colibrí nos recuerda que la naturaleza tiene sus propias maneras para sorprendernos. Y aunque se ha planteado la idea de que evolucionó de esta manera para garantizar su supervivencia, la realidad es que no existe evidencia que apoye este argumento. Parece más bien, que la forma es un capricho de la naturaleza que el humano interpreta como una hermosa ilusión óptica.