Esta es la primera fotografía del nacimiento de un planeta

Observar el nacimiento de estos cuerpos celestes podría derivar en grandes avances en la astronomía.

Pensar en que los planetas nacen y mueren les da un aura de seres vivos, como si fuesen masivos seres cósmicos que rondan las galaxias. Y lo cierto es que sí lo son; pero sabemos tan poco de ellos que todavía podría sorprendernos lo que se descubra a partir de ser espectadores de su nacimiento.

Un grupo de científicos alemanes del Instituto Max Planck de Astronomía son los primeros que nos permitirán observar tal acontecimiento, pues han captado el preciso momento en que nacía un planeta de las entrañas del disco de una joven estrella llamada PDS 70.

Jamás en la historia de la astronomía se había podido tomar una imagen así, debido a que el resplandor de las estrellas no permite detectar estos nacimientos ni siquiera con los telescopios más potentes. Pero ahora, gracias a un instrumento denominado SPHERE y creado para buscar exoplanetas –nuevos mundos orbitando en estrellas–, estos científicos lograron captar la inédita imagen del nuevo vástago del cosmos:

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Previamente, SPHERE sólo había podido encontrar en sus cacerías a algunos jóvenes planetas. Pero ahora no sólo se pudo captar este inédito nacimiento cósmico, sino que ya se tienen datos sobre el nuevo planeta, llamado PDS 70b en honor a su madre astral.

El análisis de su espectro indicó que tiene una atmósfera nublada, que es mucho más caliente que cualquier planeta en nuestro sistema solar, que su masa es varias veces superior a la de Júpiter y que se trata de un planeta “joviano”, es decir, esencialmente gaseoso y de baja densidad.

Las posibilidades futuras de más avistamientos como este podrían ayudarnos a comprender mejor el cosmos y cómo se formó el universo, lo cual constituye uno de los misterios más grandes, que se intenta resolver incluso a partir de experimentos atómicos. Como están comprobando los científicos, es muy probable que el pequeño PDS 70b siga acumulando material, lo cual hace que observarlo en esta etapa sea como ver crecer a un niño, algo que sin duda le dará a a la astronomía contemporánea mucho material para investigar.



Caminar para estimular la creatividad: el secreto de estos escritores

La ciencia ha comprobado que este viejo método es infalible.

Desde el furtivo paso de nuestros ancestros nómadas hace milenios hasta el día de hoy, que cada individuo realizó una caminata para llegar hasta donde se encuentra en este preciso momento… No cabe duda que caminar es un acto más poderoso de lo que solemos imaginar. Caminar es arte.

Las mentes más lúcidas de la historia lo han sabido. La sabiduría antigua está repleta de registros sobre las veleidades de caminar, que algunas de las plumas más insólitas del siglo XX supieron recoger y adaptar. Más aún, caminar ha sido el habito favorito de escritores y filósofos por igual: una forma de explorar la mente y desatar la creatividad, sin leyes establecidas. Porque Ernest Hemingway podía relatar que, en un momento dado:

Era más fácil pensar si estaba caminando.

Simplemente porque caminar es una tarea sencilla, cotidiana y casi imperceptible que nos sumerge en una especie de trance –que la psicología llama flujo­–. Es como meditar en movimiento. Sin embargo, cada uno tiene su ritmo; por eso, alguna vez Charles Dickens dijo:

Si no pudiese caminar lejos y rápido, creo que sólo debería explotar y perecer.

A su vez, no podríamos olvidar lo que dijo Henry Thoreau:

Cada caminata es una suerte de cruzada.

Y es que uno se encuentra consigo mismo en esos momentos. Más si caminamos rodeados de naturaleza –sin duda un templo de bienestar–. Una actividad que, por cierto, baja el estrés: sobre todo si caminamos bajo los árboles. Aunque habrá a quien le funcione hacerlo en una ciudad.

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Ferdinand Hodler

Pero el escritor escocés, Kenneth Grahame, también intuía que lo mejor es hacerlo en parajes naturales. En su ensayo The Fellow that Goes Alone se encuentra quizá la prosa más bella dedicada al acto de caminar.

El regalo particular de la naturaleza para el caminante, a través del semi-mecánico acto de caminar ­–un regalo que, por cierto, ningún otro tipo de ejercicio puede transmitir al mismo nivel– es poner a la mente a correr, hacerla locuaz, exaltada, quizás un poco chiflada, ciertamente creativa y suprasensible.

¿Te suena familiar? Quizá tú también has experimentado al caminar lo que estos escritores mencionan. Pero si te queda duda…

La ciencia lo ha confirmado

Varios experimentos hechos por los investigadores Marily Oppezzo y Daniel Schwartz han concluido que caminar desata la creatividad. Luego de estudiar a 200 estudiantes mientras caminaban, pudieron observar que estos mostraban una marcada tendencia al aumento de habilidades creativas.

La investigación de Oppezzo y Schwartz comprendió cuatro experimentos con 176 estudiantes universitarios que completaron tareas utilizadas para evaluar el pensamiento creativo. Tres de los experimentos se basaron en una prueba de creatividad de “pensamiento divergente”.

El pensamiento divergente es un proceso de pensamiento o método utilizado para generar ideas creativas al explorar muchas soluciones posibles. En estos experimentos, los participantes tenían que pensar en usos alternativos para un objeto dado. Se les dieron varios conjuntos de tres objetos y tuvieron cuatro minutos para obtener la mayor cantidad de respuestas posible para cada conjunto. Una respuesta se consideró novedosa si ningún otro participante del grupo la usó.

El estudio encontró que la gran mayoría de los participantes en estos tres experimentos fueron más creativos al caminar que al sentarse. De acuerdo con el estudio, la producción creativa aumentó en un promedio del 60 por ciento cuando la persona caminaba.

Además, también se ha comprobado que caminar nos hace más inteligentes… Así que razones sobran para salir a dar un paseo ya.

*Imagen principal: Ernest Hemingway practicando su caminata “lambeth”, popularizada por el musical Me and My Girl