Peter Gabriel ha innovado como pocos: pero no sólo en la música –donde fue pionero en el uso de la caja de ritmos–, sino también en cómo podemos involucrarnos como individuos en el activismo social.

Como promotor de derechos humanos a nivel mundial, este músico sabe que un derecho mínimo es la buena alimentación. Pero ésta no se logra sólo instando a la gente a “comer bien”, sino interviniendo como consumidores en cómo se producen nuestros alimentos.

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Por eso, el exvocalista de Genesis ha iniciado el proyecto Provenance, que ayudará a transparentar los procesos productivos y las cadenas de suministro de los alimentos. Así, los usuarios –por ahora sólo británicos– de Provenance podrán conocer precisamente la génesis de sus alimentos al hacer sus compras, monitoreándolos a través de su celular.

Esto será posible mediante el uso de tecnología blockchain, la misma de las criptomonedas como Bitcoin.

La tecnología blockchain ha probado servir más allá de las finanzas. Provenance será ejemplo de ello, al convertirse en la primera base de datos pública que dará acceso irrestricto al origen y distribución de lo que compramos.

La ventaja de esta tecnología virtual es que permite crear redes colectivas de gestión que, de otra forma, serían privadas y poco transparentes. En las finanzas, el ejemplo es redundante: en lugar de necesitar bancos para mediar las transacciones, los usuarios de las criptomonedas y el sistema blockchain realizan toda actividad bajo la vigilancia de la propia comunidad digital. Así, se hace innecesaria toda mediación que puede ser fácilmente corruptible.

Este proyecto de Peter Gabriel (y otros activistas e inversores) es, sin duda, la respuesta idónea a una inquietud social generalizada.

¿Cómo saber de dónde provienen nuestros alimentos?
¿Cómo saber que son buenos para nosotros y para el ambiente?

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En México, como en el Reino Unido y muchos otros países, los millennials están invirtiendo más en productos sustentables. Sin duda, esto es una tendencia generalizada que irá al alza en tanto se siga expandiendo la conciencia colectiva sobre la necesidad de ser más sustentables –algo que se está arraigando a profundidad en las nuevas generaciones, que seguramente podrían marcar una gran diferencia.

En México, 66% de los consumidores están dispuestos a pagar más por productos sustentables.

 Y 9 de cada 10 millennials dicen estar dispuestos a cambiar su consumo a productos de marcas con causa.

Esta será una nueva manera de comprar y vender que tendrá grandes impactos y que verdaderamente motivará cambios, no sólo en la industria alimentaria –y por ende, en nuestro propio organismo– sino en otras industrias, las cuales tendrán que comprometerse más con la humanidad y con el medioambiente si quieren seguir siendo competitivas.