Personas que sobrevivieron a la descarga de un rayo muestran sus cicatrices

Por una parte, arborescencias eléctricas de notoria belleza… Por la otra, un aterrador encuentro con el lado inexorable de la naturaleza.

Parecen ramificaciones. Tatuajes impresos en la piel, algunos muy sutiles, otros extremosos y brutales. El camino que traza un rayo al recorrer el cuerpo humano es, para el asombro de muchos, un espejo de su forma real. 

La probabilidad de que un rayo caiga sobre una persona es bastante remota: de 1 por cada 300,000,000. No es fácil, pero tampoco se trata de una probabilidad mínima –por ejemplo, hay menos probabilidades de ganarte la lotería–.

probabilidad te caiga un rayo

Se estima que el 90% de los afectados por un rayo sobreviven. Sin embargo, la descarga eléctrica es tan fuerte que puede causar efectos de alta gravedad, que van desde convulsiones, parálisis y daño cerebral, hasta amnesia, quemaduras fuertes y paro cardíaco.

Un rayo puede calentar el aire circundante a 50,000°F (27,760), es decir, puede llegar a ser cinco veces más caliente que el sol, y puede contener hasta 1,000 millones de voltios de electricidad. En este sentido, tener la desdicha de encontrarse con un rayo, no es para nada un hecho fortuito con el que se lidie fácilmente. 

Quienes han tenido la fortuna de sobrevivir a uno han quedado con cicatrices, no sólo en la memoria sino, de manera aterradora, también en la piel. Estas cicatrices son las figuras de Lichtenberg o arborescencias eléctricas… Árboles de luz.

personas-sobrevieientes-descarga-rayo-cicatrices

Cualquiera que las vea diría que es un tatuaje diseñado en estudio. Pero lo cierto es que se trata de un preciosísimo (y a la vez espeluznante) patrón de fractales en la naturaleza del rayo. Sí, los patrones ramificados observados en las figuras de Lichtenberg tienen propiedades fractales, es decir, la misma figura se repite en diferentes escalas. Y cómo no recordar que la matemática natural está implícita en todo detalle.

Una manifestación bella y (sin duda) temible de la naturaleza.

personas-sobrevieientes-descarga-rayo-cicatrices

personas-sobrevieientes-descarga-rayo-cicatrices

personas-sobrevieientes-descarga-rayo-cicatrices

personas-sobrevieientes-descarga-rayo-cicatrices

personas-sobrevieientes-descarga-rayo-cicatrices

personas-sobrevieientes-descarga-rayo-cicatrices

personas-sobrevieientes-descarga-rayo-cicatrices

Jaen Madrid
Autor: Jaen Madrid
Editora en jefe de Ecoosfera. Ha participado de manera frecuente en medios como Más de México, Faena Aleph y Pijama Surf. Le interesa utilizar la información y la diversidad de formatos digitales para construir conciencias. Su tiempo libre lo dedica a crear música con sintetizadores.


Intuiciones: ¿por qué podemos saber cuando alguien nos mira?

Seguro has sentido una mirada, ya sea a tu espalda… o a la pantalla de tu celular.

La intuición es una de esas habilidades que todos tenemos, pero en la cual no todo mundo cree. Y es que se trata de un tipo de percepción sensible, más que racional. No obstante, y aunque parezca increíble, la intuición no es un instinto neuronal o un simple rezago de nuestra animalidad, sino de una habilidad clave para conducirnos por el mundo.

De hecho, la intuición es un mecanismo refinado.
Gracias a él podemos saber cuando alguien nos mira.

¿Alguna vez te habías preguntado por qué podemos sentir una mirada, aunque estemos de espaldas? Sucede por un mecanismo neuronal ligado a la intuición. El psicólogo Edward Titchener le llamó “escopaestesia,” habilidad que permite detectar si alguien nos está mirando de forma extrasensorial.

Lo curioso es que, aunque todos lo hemos sentido, los experimentos tanto de Titchner como los del biólogo Rupert Sheldrake –realizados un siglo después, en el año 2000– han negado la existencia de esta habilidad extrasensorial. Sheldrake realizó un experimento en el cual sólo la mitad de las personas estudiadas parecían saber cuando se les estaba mirando, lo que concluyó insuficiente. Y no obstante, este biólogo ha planteado que en la naturaleza existe un principio de memoria llamado la “resonancia mórfica”: un campo de información que tiene influencia sobre todas las formas de vida y sobre cada generación.

Si para Sheldrake todos estamos conectados más allá del espacio-tiempo gracias a los “campos mórficos”, ¿sería alocado pensar que ese mismo tipo de conexiones nos hacen poder presentir al otro de manera extrasensorial?

La neurociencia ha comprobado que la escopaestesia sí existe

A través de diversos estudios neurológicos, como uno publicado en NHBI, investigadores han encontrado que ese presentimiento de que “alguien nos mira” pone en funcionamiento una compleja red neuronal, y que las células del cerebro que se activan mediante esta intuición son muy precisas. Basta con que alguien deje de mirarnos y mire a unos centímetros de distancia para que la sensación desaparezca.

No obstante, aún no se sabe mucho de esta habilidad extrasensorial. ¿Cuáles son exactamente el grupo de neuronas relacionadas? Sucede como con las neuronas encargadas de procesar la música en el cerebro: apenas se ha descubierto que no pertenecen al mismo circuito encargado de procesar el lenguaje.

intuicion-sentir-que-alguien-mira-por-que-podemos-saber-neurociencia

Lo hasta ahora sabemos es que son neuronas conectadas a las regiones encargadas de la vista, incluida la corteza visual. Por otro lado, áreas que se activan cuando nos hallamos en peligro, como la amigdala, deben estar implicadas. Porque la actividad extrasensorial de presentir miradas tiene como función la de prevenir ataques por la espalda. Otra zona implicada podría ser el giro supramarginal, relacionado con la empatía.

Lo curioso ahora es que este fenómeno también ocurre cuando alguien se le queda mirando a la pantalla de nuestro celular. En este caso podría estar más ligada aún a la intuición, ya que ésta es también un producto de nuestras experiencias. Mediante recuerdos es que podemos predecir sucesos, gracias a que nuestro cerebro descarta algunas posibilidades e incluye otras de forma inconsciente. Este proceso reduce el margen de error en la especulación intuitiva.

Por eso, cuando creemos que nos están observando…
es muy probable que lo estén haciendo.

Normalmente asumimos que alguien nos puede estar viendo, y más aún que pueden estar mirando a nuestra pantalla, ya que ésta es tan llamativa. Quizá sea por ello que el presentimiento se siente todavía más fuerte.

Como puedes ver, la intuición es muy real, y así como otras habilidades –por ejemplo, la telepatía o la capacidad de prever el futuro– es parte de ese mecanismo orgánico que es nuestro cerebro.

Imágenes: Chris Marker