El mundo de la ficción está lleno de hermanos que compiten entre sí… lo que bien podría no ser sino la representación más exacta de la realidad, ¿no crees? Porque es poco común ver hermanos con personalidades parecidas: casi siempre son diametralmente opuestos. Y por eso, las más de las veces, existen ciertas rivalidades.

Nuestra posición en el núcleo familiar siempre nos ha producido fascinación (si no es que obsesión). Quizá no sea tu caso, pero seguro conoces a hermanos menores que viven “a la sombra” del hermano mayor: a su vez, el menor siempre tiene el privilegio de ser “el consentido”. ¿Y los hermanos de en medio? Suelen ser difíciles de ubicar en el mapa de la isla familiar. ¿Por qué?

¿Existe alguna determinación biológica para esto? Probablemente.
Pero en realidad tiene que ver con algo más obvio: la crianza.

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Según un conjunto de extensos estudios psicológicos, que se han realizado durante varios años consecutivos, el orden en el que nazcan los hijos dentro de un núcleo familiar sí afectará los rasgos psíquicos que cada uno tenga. Y existen patrones que se repiten, así que es una buena oportunidad para que te conozcas a ti mismo un poco más, y para que practiques la empatía poniéndote en los zapatos de tus hermanos.

 

El primogénito: líder potencial con autoestima ambivalente

Varios expertos han escrito sobre el efecto que produce ser el primogénito. A simple vista podría parecer la mejor posición, pues es el hijo que los padres esperan con más ansias, al cual se le presta mayor atención y con el que se es más indulgente, según Jeffrey Kluger, autor del libro The Sibling Effect: What the Bonds Among Brothers and Sisters Reveal About Us.

Es por esto que los hermanos mayores suelen ser personas empoderadas, seguras de sí mismas. Pero también son a veces un poco demandantes: porque cuando llegan los otros hermanos, ven desplazada la atención que se les prestaba. Esto hace su autoestima un poco ambivalente. Además, el momento en el que el primogénito se convierte en “el hermano mayor” es el momento en el que adquiere más responsabilidades: es cuando los padres se ponen más estrictos con él. Eso, de acuerdo con Sandra E. Black, quien en un estudio comprobó que esto hace de los hermanos mayores líderes en potencia.

 

El de en medio: el enigma carismático

Los hermanos de en medio siguen siendo el mayor enigma: su personalidad no está tan definida como la de los hermanos en los polos. Pero algunos investigadores han sugerido que su posición podría ocasionarles un sentimiento de encierro, y que al verse opacados tanto por el hermano mayor como por el menor, suelen desarrollar personalidades rebeldes. Aunque esto puede conducir, más bien, a que los hermanos de en medio se vuelvan un tanto introvertidos. Pero según la psicóloga Katrin Schumann, autora del libro The Secret Power of Middle Children: How Middleborns Can Harness Their Unexpected and Remarkable Abilitiesser el de en medio desarrolla mejor tus habilidades sociales, ya que no dependes de tu posición. Eso los hace muy extrovertidos, y pueden hacer amigos con facilidad, ya que como también menciona Klugger, los hermanos de en medio buscarán nuevas experiencias de afecto distintas a las del seno familiar.

 

El más pequeño: el consentido extrovertido

Siempre el más pequeño es el consentido. Sin duda es una posición de privilegio, en la cual rara vez cambia el patrón. Ser el más pequeño provee de estabilidad y seguridad al niño, lo que le permite desarrollarse de manera más libre, sin preocuparse tanto del rol que juega. Según Klugger, esto hace a los niños más intuitivos y muy extrovertidos. Los más pequeños no aspiran a superar a sus hermanos mayores; por eso se vuelven carismáticos y divertidos, para conquistar con su encanto.