El periodismo debería ser uno de los pilares de la democracia. Sin embargo, los periódicos han permitido (y permiten) negociar, enmarcar y estabilizar agendas de realidad. En un contexto de censura y violencia histórica contra los periodistas, los medios independientes luchan por ofrecer mejores contenidos y “decirle la verdad al poder”. 

Todavía no queda claro por qué en México, más que en cualquier otro país de Latinoamérica, hay tanta violencia contra periodistas. Esto seguro se debe a falta de información de los contextos en lugares como El Salvador, Guatemala o Colombia, pero siendo todos países con violencia y problemas de narcotráfico y corrupción, la pregunta permanece: ¿qué hace tan particular a México? Según Artículo 19:

Entre los países sin guerra, México es el país más peligroso para ejercer periodismo. En el 2019 Artículo 19 documentó 609 casos de violencia contra periodistas, de los cuales 10 fueron asesinatos. La impunidad en crímenes contra comunicadores es superior al 99%.

Si este debate te interesa, te invitamos a ver el documental Mensaje Interrumpido, de Artículo 19 en coproducción con Isla.  

 

El precio del periodismo

Si miramos la historia de la prensa mexicana podemos detectar cambios relevantes, fracturas en el statu quo que derivaron en la generación de mejor contenido. Pero lo cierto es que los quiebres no han sido tan decisivos dentro del panorama general del periodismo. 

¿Qué fenómeno puede explicar esto? Sin duda hace falta mucha investigación en torno a los modelos de negocio de los medios de comunicación, porque son la base operativa que eventualmente se traduce en palabras que conforman notas, reportajes, crónicas y opiniones que enmarcan una ventana a través de la cual se puede observar el paisaje social, político y cultural del país. 

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Cuando preguntamos por la independencia del periodismo mexicano preguntamos algo similar a ¿qué vino primero, el huevo o la gallina? Es decir, ¿el modelo de negocios promueve un contenido decadente o el contenido decadente promueve modelos de negocio dependientes? Sea cual que sea la respuesta, la estructura de los modelos de negocio ha vuelto también rígidos a los contenidos: el orden en el que se plantean las notas, la jerarquía de información, los enfoques, etc. No hay nuevas narrativas para angular los trabajos de investigación periodística. 

Esa falta de evolución en el periodismo también ha afectado a las y los lectores, y hoy es un círculo vicioso (y aún más dentro de la dictadura de Internet, que puede ser rizomático pero con nodos más grandes que otros). La relación con los lectores también está viciada y, en esa falla, el periodismo tampoco encuentra una forma de transformarse. Las demandas contemporáneas del clic hacen que haya guerras sucias en Internet, incluso si no se paga por el contenido. Hay una competencia que no favorece la sustancia de los contenidos, sólo la forma. 

 

¿Periodismo independiente?

La falta de transparencia de los modelos de negocio de los medios de comunicación es evidente. El contenido pagado, ya sea por parte del gobierno o por alguna empresa privada, fomenta dinámicas de autocensura. Con eso en mente y más allá de la publicidad oficial, surgen las siguientes preguntas: ¿deberían implementarse reformas para garantizar una mejor calidad del contenido periodístico a través del ejercicio de la libertad?, ¿cómo regular la intervención privada en los medios?, ¿es responsabilidad del medio, de la empresa o de los dos (y en qué proporción)? Y, finalmente: ¿cómo diseñar modelos de periodismo independiente de forma sustentable y segura?

 

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