Según la ciencia, estas son las peores formas de morir. No aptas para estómagos sensibles. La muerte per se representa una idea llena de incertidumbre y lo desconocido casi siempre es sinónimo de temor. Es incierta la forma en la que dejaremos este plano, lo que sí es seguro es que existen algunas de ellas que definitivamente nadie quiere experimentar. Por ello, la ciencia se ha dedicado a la tarea de descifrar las peores formas de morir.

Morir es un proceso natural en la vida de cualquier ser vivo, no obstante, los seres humanos constantemente nos cuestionamos sobre cuáles serán las formas más dolorosas de dejar esta realidad. El científico Paul Doherty y el escritor Cody Cassidy se cuestionaron exactamente lo mismo. ¿Cuáles son las peores formas de morir con fundamentos en la ciencia?

Los detalles de este ejercicio de ciencia y ficción los puedes encontrar en su libro “And then you’re dead: What Really Happens If You Get Swallowed by a Whale, Are Shot from a Cannon, or Go Barreling over Niagara. Aunque te contamos que las respuestas que encontraron no son para nada aptas para estómagos sensibles, así que continúa solo si estás dispuesto a enfrentarte a escenarios un tanto aterradores.

Las peores formas de morir

Caída libre en ascensor

Un ascensor en caída libre ya es de por sí muy aterrador, ahora imagina que estás de pie al momento del impacto con el suelo. El combo de fuerzas implicadas en la caída libre tienen consecuencias espeluznantes. Los órganos internos del cuerpo experimentan la energía cinética del movimiento y debido a esto, al momento del impacto es posible que algunos de ellos intenten seguir su trayectoria.

El resultado es que los órganos podrían salir del cuerpo por la parte inferior y las extremidades podrían romperse por la fuerza del impacto. Si esto no ocasiona la muerte instantánea, es probable que el superviviente tenga el tiempo suficiente para observar aquella escena terrorífica.

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Flujo piroclástico

El término flujo piroclástico suena muy científico, pero no es otra cosa que una mezcla de gases volcánicos calientes, material sólidos a altas temperaturas y aire atrapado. Ya desde aquí suena impresionante. Pues una muerte por flujo piroclástico es todavía más ominosa, con una temperatura que supera los 500º C, suficiente para hervir el cerebro y vaporizar instantáneamente la carne de la víctima.

Privación del sueño

Aunque parezca un escenario salido de una creepypasta, la muerte por privación del sueño es posible. No dormir en un periodo extremadamente largo, desencadena el aumento de la presión sanguínea y por ende, alteraciones en el estado de ánimo. Delirios y alucinaciones vívidas son parte del proceso, la locura en persona.

Un periodo de once días continuos bastarán para someter al cuerpo a un estrés inexorable, los órganos sucumben, el sistema inmune se ve comprometido y finalmente la muerte llega lentamente.

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