Tradición y futuro: los peinados de las mujeres nigerianas contemporáneas (Fotos)

El trenzado del cabello en Nigeria es un estilo donde la identidad se afirma.

En Nigeria, el peinado es cultura: una tradición estética única que va más allá del estilo. Porque, para las mujeres, trenzarse el cabello es una manera de tender puentes con su pasado tribal. Pero también, y más importante aún, es una forma de afirmar la identidad colectiva en un presente multidimensional.

En palabras de la fotógrafa californiana Medina Dugger, en los peinados de Nigeria hay un vínculo entre estilo e historia. Un vinculo fascinante, que Dugger encontró en las fotografías del nigeriano J. D. ‘Okhai Ojeikere, quien documentó cientos de peinados nigerianos durante 40 años.

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J.D. ‘Okhai Ojeikere

Medina Dugger decidió seguir contando la historia de este pueblo africano a través de sus artísticos trenzados.

Así fue como realizó una serie fotográfica que conjuga tradición y futuro: una ventana a las nuevas tendencias en las mujeres nigerianas que, no obstante, son más profundas que cualquier moda de escaparate.

En las fotografías de Dugger se puede ver cómo se han conservado varios elementos del peinado en Nigeria; por un lado, destaca lo intrincado del trenzado nigeriano tradicional, y por el otro resalta la adhesión de nuevos elementos y colores que las mujeres contemporáneas están adoptando. Como la artista dijo a Dazed:

La serie recontextualiza algunos de los peinados de Ojeikere, realzando tanto los peinados actuales como los diseños imaginarios.

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Lo que esta fotógrafa ha captado son los nuevos estilos que las mujeres de Lagos, la antigua capital nigeriana, están haciendo suyos. Como se refleja en sus fotografías, el color es un elemento que apenas se está incorporando al cabello, lo que resulta curioso en una cultura donde el color está presente en todos lados, desde la ropa hasta los instrumentos musicales.

Sin embargo, de lo que se trata es de preservar la tradición y un culto al pasado mientras se mira al futuro. Por eso, esta serie fotográfica es una especie de tributo colorido a ambos tiempos.

En nuestro mundo cada vez más conectado, las culturas y tradiciones pueden diluirse y perderse. Amaría que estas imágenes logren honrar las prácticas del pasado mientras realzan los cambios que están sucediendo.

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Organizar tu día según la jornada de 8 horas te hace improductivo (y lo contrario te llena de energía)

Está demostrado que debemos tener muchos breaks durante la jornada.

La jornada de ocho horas de trabajo, por increíble que parezca, es el esquema en el que descansa el sentido que le damos al tiempo cada día. Pero, ¿por qué? Básicamente porque durante la Revolución Industrial, el galés Robert Owen concluyó que la fórmula “ocho horas de trabajo, ocho horas de recreo, ocho horas de descanso” era la mejor para fomentar tanto la calidad en el trabajo como la calidad de vida de los trabajadores.

Pero, ¿es esta división en tres todavía funcional? Algunas empresas contemporáneas creen que no…

En un estudio conducido por la compañía tech, Draugeim Group, un grupo de investigadores rastrearon los hábitos de trabajo de empleados de la oficina mediante una aplicación. Ésta midió cuánto tiempo pasaron las personas en varias tareas y lo comparó con sus niveles de productividad.

Descubrieron algo que servirá en el futuro para desmontar la idea anacrónica de que la jornada debe durar estrictamente ocho horas, y que ésta debe llevarse de a cabo de manera consecutiva. Y es que los investigadores pudieron observar que la duración de la jornada no importaba tanto como la manera como los empleados estructuraban su día.

Al parecer, lo mejor es trabajar 1 hora y descansar 15 minutos.

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Esta estructuración del tiempo dio mayor energía y enfoque a los empleados. Y ella implicaba que estuvieran totalmente concentrados en su tarea durante la hora de trabajo, así como totalmente desconectados durante los 15 minutos de descanso. Siguiendo este ciclo, cada hora de trabajo fue mucho más eficaz.

Así que las nuevas dinámicas de trabajo requerirán que esto se tome en cuenta, dejando de ser tan rígidas si lo que quieren las empresas es una mayor productividad, una mayor calidad y cuidar la psique de sus empleados. Se trata de no condenar la procrastinación, pues otros estudios han demostrado que cuando “perdemos el tiempo” en internet –buscando información sobre productos, leyendo o viendo videos– es porque nuestra mente lo necesita. Y es que, en promedio, nuestra concentración no puede durar más de 20 minutos a su máxima potencia.

Eso sí: no podemos disolvernos en el internet y en las nocivas formas que tiene para acaparar nuestra atención. Se trata de estructurar nuestro tiempo y de hacer las cosas cuando debemos hacerlas –y no hacerlas cuando no debemos hacerlas, es decir: saber tomar verdaderos descansos–.

¿Qué hacer en los breaks?

Lo más importante es que te relajes. Si tu trabajo no te permite navegar mucho en internet, y crees que ahí encontraras sosiego, ¡adelante! Pero recuerda no todo son las redes sociales, y que éstas te pueden ocasionar ansiedad. ¿Y si mejor observas la foto del universo del día, cortesía de la NASA? ¿O qué tal si escuchas sonidos naturales de todo el mundo en este mapa interactivo. O descubre más música de los artistas que más te gustan. El punto es que pierdas el tiempo con sentido.

Pero si quieres estar offline, puedes simplemente salir al parque más cercano y sentarte a observar lo que pasa a tu alrededor. O aprovechar para respirar profundo por cinco minutos y oxigenar tu cerebro. Incluso puedes ponerte metas: como aprender origami, o aprender a tejer, pues las manualidades tienen la capacidad de relajar la mente. Verás que esos 15 minutos son mucho más tiempo del que parece.

*Imágenes: Max Löffler