La trascendencia de nuestros actos: deshechos químicos de hace 40 años están matando a las orcas

Y lo peor es que podría conducirlas a su extinción si no hacemos algo…

La revolución tecnológica que impulsó la electricidad tuvo un precursor clave: un compuesto llamado policloruro de bifenilo (PCB), cuyas propiedades físicas –como su baja polaridad y su estabilidad térmica– eran ideales para construir todo tipo de aparatos eléctricos. Este compuesto se usó desde los años 30 del siglo pasado para producir motores, condensadores y hasta pinturas, sin que se supiera que los daños que ocasionaría trascenderían en el tiempo.

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Aunque la producción y uso de este compuesto fueron prohibidos hace más de 4 décadas (en 1977 en Estados Unidos y en 1983 en Alemania), el PCB sigue causando estragos en los ecosistemas. En el mar está matando a las orcas, quienes heredan y consumen altas concentraciones de este tóxico sigiloso.

La primera síntesis de PCB fue realizada en Alemania en 1881.

La empresa Monsanto comenzó su producción a nivel industrial en 1929.

Así es: Monsanto tiene casi 1 siglo propagando la muerte, debido a sus malas prácticas y a la negligencia con la cual utiliza y comercializa químicos cuyos efectos se desconocen. Y es que la toxicidad del PCB no quedó al descubierto sino cuando el daño ya estaba hecho.

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Ahora las orcas siguen padeciendo las consecuencias del cinismo de Monsanto y de la irresponsabilidad de las sociedades, ya que las concentraciones de PCB en los océanos se han mantenido relativamente constantes, alterando los ecosistemas y la genética de las orcas.

Según una reciente investigación, publicada en la revista Science y en la cual se estudió a 350 orcas de las 19 grandes poblaciones que quedan, muchos de estos mamíferos tienen altas concentraciones de PCB en sus cuerpos. Por lo menos nueve grupos de orcas tienen suficiente PCB en su organismo como para que esta sustancia dañe gravemente su sistema reproductor, su sistema endocrino y su sistema inmunitario.

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Las familias de orcas que habitan los mares más próximos a las ciudades industrializadas –como Japón y el Reino Unido– son las que presentan mayores concentraciones de PCB en su grasa. Y es que el PCB, aún presente en los desechos, entra a los tejidos de las orcas a través de la alimentación: aquellas que se alimentan no sólo de arenques sino de otros animales más grandes –como delfines, ballenas o tiburones– presentaron una concentración de hasta 20 veces más PCB.

9 de las 19 poblaciones de orcas estudiadas están en grave riesgo, y podrían sufrir un colapso en los próximos 50 años.

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Otro factor de riesgo para las orcas es la lactancia, pues las crías se envenenan con PCB a través de la grasa de la leche materna. Incluso pueden heredar el PCB en su organismo, también por vía materna.

Las orcas son seres altamente emocionales, que están sufriendo lo indecible por esta situación. Desde principios del año 2000 y hasta ahora, se han registrado muchos problemas entre las poblaciones de orcas. Entre ellos, una alta tasa de embarazos fallidos (70%, según un estudio reciente), así como depresiones y hasta suicidios.

Por eso será esencial que los países neutralicen el PCB definitivamente y que se hagan responsables, junto con Monsanto, de lo que han creado. Algo en lo que nosotros podemos contribuir es exigiéndolo, aprovechando las redes sociales –como algunas iniciativas ya lo hacen– y manteniéndonos al tanto de lo que hacen los gobiernos y las instancias internacionales respecto de este problema.



Contempla familias enteras de orcas en fotografías tomadas por drones (FOTOS)

Es la primera vez que científicos canadienses captan imágenes tan nítidas y a una altura que no moleste a las ballenas.

Las orcas son animales muy sensibles y por ello está prohibido por muchas legislaciones del mundo fotografiarlas o filmarlas de cerca. Lo anterior había sido un obstáculo para su estudio pero ahora los drones están acercando nuevas posibilidades de análisis para el mundo de la ciencia.

Científicos del NOAA Fisheries de Canadá han estado empleando por primera vez drones para estudiar a las orcas al norte de la Columbia Británica; su población ha sido catalogada en este país como en riesgo. Los científicos también están preocupados por la disminución del salmón chinook, el principal alimento de estas ballenas.

Así, con el uso de drones van monitoreando la complexión y cantidad de ballenas para cuidarlas en caso de que su comida escaseé. Recientemente publicaron algunas de las fotografías, no con una motivación estética; sin embargo, para nosotros los comunes, encontrar estas familias de ballenas tanto en actividades lúdicas (como en su clásico juego de cabezas), como en recorridos diarios, y desde una perspectiva como esta, no deja de ser un delicatessen para los sentidos.

 



Ni una orca más en cautiverio

Un recorrido por las condiciones de espacio que atraviesan las orcas en cautiverio y la afortunada disminución de su presencia en este tipo de escenarios.

He podido rastrear en mi memoria mi interés por la biología y la conservación hasta un momento particular en mi infancia. Recuerdo estar sentado en el piso, en primera fila, viendo la película Liberen a Willy. Era el año 1994 y yo iba en segundo año de primaria. Recuerdo con toda claridad el momento en el que Keiko regresa al mar, seguido por escenas de orcas nadando en libertad al ritmo de “Will you be there” (video).  Esa no sólo fue la primera vez que lloré viendo una película, sino que definitivamente definió muchas de las decisiones de mi vida.

Para mí, hay pocas cosas más hermosas que contemplar animales marinos en libertad. Sin embargo, nuestra necesidad de dominarlo y poseerlo todo, nos ha llevado a cometer uno de los peores crímenes contra la vida silvestre: los mamíferos marinos en cautiverio.

Por ejemplo, Lolita fue capturada a los cuatro años de edad y es la orca que vive en el tanque más pequeño del mundo. Ella mide 6.4 metros y pesa 3.2 toneladas; el tanque en donde sobrevive mide 24 metros de largo y 10 metros de ancho (video). En la siguiente figura podemos comparar el tamaño del tanque con la distancia que recorre diariamente una orca en el mar (160 kilómetros). Además, este pequeño tanque tiene una profundidad de 6 metros, mientras que las orcas en libertad se sumergen hasta 150 metros. Este año, Lolita cumplirá 45 años de condena. A pesar de los esfuerzos de activistas, los dueños de Miami Seaquarium insisten en mantenerla cautiva para el entretenimiento de sus visitantes.

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 En México, después de la impactante historia de Keiko (video), ninguna otra orca ha sido exhibida. Esto nos da una excelente ventana de oportunidad para que desde la sociedad civil impulsemos una ley que prohíba definitivamente el cautiverio de orcas en el país. Esta misma ley podría ampliarse a otras especies que son utilizadas comúnmente en otros  parques acuáticos del mundo y que actualmente no están en cautiverio en México: belugas, ballenas piloto, falsas orcas, morsas, y otras especies que ojalá ni se nos ocurra encerrar. Esto podría ser el gran precedente para ir tras la prohibición de cualquier mamífero marino en cautiverio, incluidos, por supuesto, los más de 320 delfines que mantenemos encerrados en México.

Todos tenemos la responsabilidad de asegurarnos que nunca más haya mamíferos marinos “en estanques en donde no existe el sonido del mar, ni de animal alguno, ni ruido que no sea el de las bombas de agua. No hay vida, no hay movimiento, no hay espacio y tampoco salida” (1).

 

El tanque de Lolita en Miami Seaquarium

Alaniz Y. y Rojas L. 2007. Delfinarios. AGT Editor, 342 p.

Publicado también en Animal Político

Twitter del autor: @FerCordovaTapia

* Fernando Córdova Tapia (@FerCordovaTapia) es Candidato a Doctor en Ciencias por la UNAM, coordinador del Grupo de Análisis de Manifestaciones de Impacto Ambiental de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (GAMIA/UCCS) y coordinador académico del Laboratorio de Restauración Ecológica del IBUNAM.

Autor: Fernando Córdova Tapia