El amor tiene una y mil formas de manifestación, pero esta pareja boliviana parece tener una conexión muy especial y demuestran su amor salvando a las abejas de la deforestación. Eric Paredes, un veterinario, y su esposa Cinthya Callisaya, apicultora, unen sus conocimientos para salvaguardar a las abejas del peligro por la tala excesiva de árboles en la región de los Yungas en Bolivia.

mujer con abejas en la mano bolivia
Reuters

Aquella región del país sudamericano se encuentra actualmente amenazada por la tala excesiva para la extracción de madera. Además, se utiliza como una forma de limpiar el terreno para luego dar paso a las plantaciones de hojas de coca. El 60% de las casi 20 hectáreas de cinturón de bosques lluviosos se ha vuelto vulnerable ante esta práctica, ocasionando la reducción de la población de abejas a la mitad.

Eric y Cinthya dedican sus días para salvar a miles de abejas. Desde hace diez años, recorren los Yungas en busca de colmenas que luego recolectan para trasladarlas a Las Orquídeas, nombre que recibe el santuario que ellos mismos crearon. Dentro de Las Orquídeas, la pareja ha construido decenas de colmenas de madera que fungen como hogar para las abejas que prosperan lejos de los peligros de pesticidas y la tala de árboles.

santuario las orquídeas de abejas

La pareja dedica sus esfuerzos para salvar a las abejas de la deforestación 

Además, trabajan en esparcir chispas de conciencia verde entre los agricultores de plantaciones de coca de la zona. Es común que estos miren a las abejas como una obstrucción para cumplir con sus deberes, pero Eric y Cinthya trabajan de cerca con ellos para evitar que hagan daño a las melíferas.

Estos insectos vestidos de bicolor negro y amarillo son sumamente importantes para la vida en general del planeta. Cargan en sus patas la gran responsabilidad de polinizar el 75% de los alimentos humanos. Es justo que se les dediquen esfuerzos de este tamaño para salvaguardar su integridad que cada día se ve más amenazada.

Las abejas son insectos sumamente intrigantes y el simple hecho de tener vida, debería bastar para respetarlas. Los esfuerzos que Eric y Cinthya les dedican día con día, son de admirarse y una lección de respeto a la vida.

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