Ciertamente, muchos animales necesitan de nuestra ayuda para su conservación: ballenas, gorilas, tiburones, aves, jaguares, etc. La lista se extiende inmensamente, pero olvidamos que hay otro grupo muy particular de organismos que también requiere nuestra ayuda: los parásitos.

El principal problema de estos organismos es que son malinterpretados: no son sólo “demonios” libres, también desempeñan funciones ecológicas increíbles. Por ejemplo, forman vínculos esenciales en las cadenas alimentarias. O bien, pueden influir de manera importante en la reproducción y supervivencia de distintas especies (hablando un poco sobre la manipulación de los parásitos).

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Si el mundo animal goza de un equilibrio constante es gracias al trabajo que estos pequeños seres tienen en la cadena de vida. Desafortunadamente, muchas de sus actividades son desconocidas, debido a que la ciencia no se ha detenido del todo a profundizar en su estudio. “Los parásitos son un grupo increíblemente diverso de especies, pero como sociedad, no reconocemos esta diversidad biológica como valiosa”, comenta la ecologista Chelsea Wood.

Nuestro objetivo es ayudarte a entender que estamos perdiendo parásitos y con ello es posible que el desequilibrio natural empeore. Lo que se debe hacer es evaluar el estado de conservación de los parásitos para después crear un plan global de conservación.

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¿Cómo poner en marcha un plan de conservación de parásitos?

Se puede iniciar con la reactivación de esfuerzos para proteger a las especies huésped parásitas. Es necesario tomar en cuenta que una de las principales acciones que amenazan la vida de los parásitos es el cautiverio.

“Encontrados en todo el árbol de la vida y en cada ecosistema, los parásitos son de los animales más diversos y ecológicamente importantes en la Tierra, pero en casi todos los casos, los menos protegidos por la vida silvestre o los esfuerzos de conservación”, se explica en un estudio.

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El propósito de dicha investigación es que durante la próxima década se lleve a cabo una ambiciosa combinación entre investigación, defensa y gestión de la biodiversidad de parásitos en relación con cuatro aspectos: recopilación y síntesis de datos, evaluación y priorización de riesgos, prácticas de conservación y divulgación y educación.

 

Canales para la conservación:

  1. Agregar parásitos a los archivos de biodiversidad.
  2. Digitalizar y modernizar la ‘colección’ de parásitos.
  3. Usar y reutilizar datos genómicos.
  4. Documentar y explicar la disminución y extinción de parásitos.
  5. Crear una base de datos regional y global sobre la población de estos organismos.
  6. Proteger legalmente a las poblaciones en peligro de extinción.
  7. Compartir protocolos de conservación.
  8. Crear redes de organizaciones sobre el tema.
  9. Desarrollar carreras de investigación sobre esta área.
  10. Entrenar e integrar investigadores a los estudios sobre conservación.
  11. Aumentar la difusión del tema de la conservación de parásitos en los medios de comunicación.
  12. Describir al menos a la mitad de todas las especies de parásitos.

Los objetivos de este equipo de investigación son ambiciosos. Desde la educación sobre los parásitos hasta la protección formal y legal de estos seres en peligro de extinción. Algunos de estos puntos serán difíciles de alcanzar, pero las estimaciones iniciales cuentan con intervalos de confianza que permitirán exponer poco a poco el mundo parasitario y su relevancia.

 

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