Al parecer, el óvulo decide qué espermatozoide lo fecundará (hallazgos para una ciencia femenina)

El estereotipo de la pasividad femenina parece estar desmoronándose incluso en lo biológico.

Sin duda, es tan reduccionista como innecesario para las mujeres partir de que todo lo producido por el hombre es malo o inútil per se. El desarrollo del ser humano (y con él, el del conocimiento) es, obviamente, más complejo que eso.

Lo que sí puede decirse de las disciplinas del conocimiento es que han sido dominadas por hombres durante siglos, y que ideológicamente han estado sesgadas por ello. Así, todo relato científico corre el riesgo de perder de vista algunas posibilidades, sobre todo si implican que el sujeto femenino tenga cierto protagonismo.

Esto no sólo excluye a las mujeres de la narrativa universal, dejándolas en un segundo plano, sino que ha provocado el estancamiento del conocimiento en detrimento de toda la humanidad. Un paradigmático ejemplo es el último hallazgo de la biología: la no docilidad del óvulo durante la fertilización.

O en otras palabras: que el óvulo decide qué espermatozoide lo fecundará.

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La teoría biológica ha sostenido durante más de 1 siglo que en la fertilización el óvulo es un sujeto pasivo, mientras que los espermas son los que emprenden una carrera activa para fecundarlo. Pero un estudio reciente parece estar por desmentir esto.

Joe Nadeau, científico del Pacific Northwest Research Institute, es quien está desmontando los mitos de la pasividad femenina reproductiva, o por lo menos ha abierto la vía a una nueva y más profunda comprensión de los procesos de selección sexual.

Nadeau estudió ratones de laboratorio, para descubrir si las leyes de Mendel son todavía menos infalibles de lo que se había supuesto en algunas investigaciones recientes. Para ello, Nadeau juntó a un grupo de ratones macho con genes normales y a dos grupos de hembras, uno con genes normales y otro con genes proclives al cáncer testicular.

En las primeras camadas, las crías tuvieron genes aleatorios; en concordancia con las leyes de Mendel, algunas eran proclives a desarrollar cáncer y otras no.

Luego Nadeau invirtió la distribución, haciendo a que hembras sanas se cruzaran con machos portadores del gen cancerígeno.

Sólo el 27% de las crías presentaron el gen cancerígeno del padre, cuando la estimación, según las leyes de Mendel, debió superar el 70%.

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Esto apunta no sólo a que la fecundación no es un proceso azaroso sino a que la hembra tiene un papel muy importante en la conservación de la especie, que la ciencia androcéntrica desconocía. Podría ser que con esta actividad el óvulo evite la posibilidad de escoger espermas con daños congénitos y opte, más bien, por aquellos en buen estado.

Aún se desconoce qué podría implicar esto en términos evolutivos, así como qué procesos podrían activar el óvulo. Una hipótesis de Nadeau sugiere que el fenómeno podría deberse a la metabolización del ácido fólico, que forma importantes moléculas de señalización en el esperma y el ovario.

Quedan muchas investigaciones que hacer en el futuro a este respecto. Pero no cabe duda de que Nadeau, así como los biólogos y evolucionistas, están desmontando los mitos de la pasividad femenina mediante estos hallazgos, pues el relato androcéntrico sobre la “inherente” sumisión del género femenino se sustenta en todo lo que puede, incluida la biología.

A esto llamamos una ciencia del feminismo: aquella que no es androcéntrica, pero tampoco ginocéntrica. Sin duda, una ciencia para la evolución de la humanidad en su conjunto.

Sandra Vanina Greenham Celis
Autor: Sandra Vanina Greenham Celis
Colaboradora del proyecto político Colectivo Ratio. Le gusta potenciar la depresión en su psique consumiendo productos culturales de las postrimerías del siglo XX. Cree teleologicamente en el arribo de la humanidad al comunismo.


Pionero de la realidad virtual ofrece 10 argumentos para borrar tus redes sociales hoy mismo

Puede parecer extremo, pero desconectarte (al menos por un tiempo) de las redes sociales puede traerte importantes beneficios.

Jaron Lanier es conocido por ser uno de los padres de la realidad virtual: en 1985 fundó VPL, la primera compañía del mundo en vender gafas y guantes de RV para videojuegos Pero entre sus múltiples actividades también destacan las artes visuales, la composición musical y la filosofía informática. Ha escrito varios libros en una amplia variedad de temas, casi todos ellos enfocados en la tecnología desde puntos vista sociales, filosóficos y espirituales.

En su más reciente libro, Ten Arguments for Deleting Your Social Media Accounts Right Now (Diez argumentos para borrar tus redes sociales ahora mismo), Lanier sostiene que las redes sociales son tóxicas, nos están volviendo más tristes y nos están aislando de los demás.

Si bien las redes sociales pueden ser una buena fuente de información y conexión con personas interesantes, cada uno de nosotros debe valorar si participar de Facebook, Twitter, Instagram, Snapchat, etc., realmente le da valor a nuestra vida o solamente a las compañías que se benefician con nuestra información.

Estos son los 10 argumentos de Lanier para borrar tus redes sociales hoy mismo:

Nada sutil…

1. Estamos perdiendo nuestro libre albedrío. Los feeds y los anuncios son máquinas de modificación continua del comportamiento que nos afectan de maneras que no percibimos.

2. Dejar nuestras cuentas de redes sociales es la mejor forma de resistir esta tendencia. Esto lastima su modelo de negocios, la causa raíz del problema.

3. Las redes sociales nos están volviendo idiotas.

4. Las redes sociales están destruyendo la verdad. Las noticias falsas, las cuentas bot y los feeds algorítmicos están destruyendo la idea de que existe tal cosa como “la verdad”.

5. Las redes sociales le quitan sentido a lo que decimos, porque le quitan el contexto

También en Ecoosfera: Conoce estas redes sociales alternativas para seguir navegando sin riesgos

6. Las redes sociales destruyen nuestra capacidad de empatía. Debido a que vemos a las demás personas y lo que dicen fuera de su contexto, no es posible para nosotros entenderlas o empatizar con ellas.

7. Las redes sociales nos están haciendo infelices.

8. Las redes sociales no quieren que tengamos dignidad económica. No es económicamente sustentable que millones de personas regalen sus datos y su atención a cambio de ser manipulados al tiempo que las compañías proveedoras de estos servicios ganan miles de millones de dólares.

9. Las redes sociales están haciendo que la política sea imposible al normalizar las noticias falsas y los insultos (una consecuencia directa del argumento número tres).

10. Las redes sociales odian nuestras almas.

Lanier dedica un capítulo de su libro a desarrollar ampliamente cada uno de estos puntos. Por ejemplo, ¿qué tiene que ver el alma (un concepto que puede parecer antiguo para la mentalidad digital) con el acceso a redes sociales? ¿Cómo se mide la infelicidad que supuestamente nos provocan? 

Existe un creciente cuerpo de evidencia que indica que las redes sociales provocan y agudizan casos de ansiedad y depresión, y que a su vez, alejarse (al menos por un tiempo) puede disminuir los síntomas de la depresión.

Si aún necesitas un empujón, aquí te dejamos 5 hacks para revertir tu adicción a las redes sociales. 

 

 

*Ilustración principal: Carolina Cancanilla