Los zoológicos son uno de los lugares éticamente más misteriosos. Por un lado, existen muchos zoológicos que hacen un trabajo importante por la conservación de especies. Por el otro lado, está el negocio a expensas de la explotación animal y es exactamente este sistema el que causa daños severos en los animales. Uno de los casos más conocidos es el de Ina, una osa que vive en una jaula de zoológico imaginaria a pesar de estar en libertad.

Tras pasar 20 años encerrada en una pequeña jaula en el zoológico de Piatra Neamt, Rumanía, Ina no volvió a ser la misma. Un extenso bosque se despliega alrededor de esta osa, sin embargo, ella camina en círculos de forma ansiosa.

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Libearty Sanctuary

El santuario Libearty situado en Zarnesti es ahora su nuevo hogar. El objetivo es que la osa pueda recuperarse y vivir en tranquilidad, pero los efectos del encierro revelan un gran trauma y la única esperanza es que Ina olvide.

“Cuando vayas de visita a un zoológico con jaulas pequeñas o a un circo donde haya osos, recuerda esto”, agrega Libearty Sanctuary.

Ina, un ser encerrado en una jaula imaginaria (incluso en libertad)

En muchas ocasiones los animales en cautiverio necesitan mucho más que un espacio libre para sentirse nuevamente libres. Con frecuencia se olvida que los daños también son emocionales y que con dificultad la libertad física logra borrarlos.

La melancolía de los animales en cautiverio es dolorosa. Basta con observarlos detenidamente y ser empáticos. Su estadía en un espacio tan pequeño que no estimula su esencia es trágica y, si lo pensamos bien, al ser humano le tocó experimentar algo similar con la pandemia ¿ahora entendemos la desesperación?

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La Nación

Necesitamos urgentemente el avance de una conciencia que ponga por encima el bienestar de los animales por sobre las experiencias del ser humano. Dejemos ir los zoológicos, entendamos que nuestra forma de respetar la convivencia con estos seres es respetando su espacio y ecosistema.

Los seres ávidos de libertad como Ina pueden permanecer años tras una jaula de zoológico imaginaria y una vez que salen puede ser demasiado tarde. Esta osa es una muestra de que los daños del encierro no son momentáneos y todavía queda mucho por curar.

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