Todos tus amantes han dejado huella en ti (y este video musical lo explora de manera hechizante y preciosa)

Oren Lavie es reconocido por la atmósfera genial de sus videos. El último no es la excepción, pues constituye una interesante retrospectiva sobre el amor.

Los amantes con los que hemos estado se quedan con nosotros para siempre. Nuestras relaciones se van acumulando en el tiempo, enraizándose en lo más hondo y proyectándose a veces en sutiles actos o pensamientos –positivos o negativos– que constituyen el rastro del pasado.

Eso es lo que el cantante, compositor y guionista de Israel, Oren Lavie, quiso explorar en su último video, realizado para promocionar su segundo single, “Second Hand Lovers”, que es sencillamente hipnótico y conmovedor.

Este video puede entenderse como las decenas de mujeres hermosas con las que un ficticio Lavie ha estado en su vida. O también, y más portentosamente, como un recordatorio de que vayamos a donde vayamos, o estemos con quien estemos, nuestros amantes pasados forman parte de nosotros. No se diluyen en el instante, ni dejan de estar ahí sólo porque físicamente ya no estén junto a nosotros. El mensaje implícito, así, humaniza las relaciones –así sean pasajeras– y nos hace recordar que no hay nada peor que trivializar el contacto humano.

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Abre tu percepción auditiva: aprende a escuchar música con estas clases de Yale en línea

En poco tiempo refinarás tu oído y entenderás todo lo que siempre quisiste entender sobre música.

La mayor virtud de la música no es sólo pertenecer al mundo del arte, sino ser un lenguaje universal que todos podemos entender y a través de cuyos ritmos nos fundimos con el cosmos. Por eso, bien dijo Víctor Hugo que la música expresa lo que no puede ser puesto en palabras, pero que tampoco puede permanecer en silencio.

Sin embargo, este lenguaje universal tiene su propia gramática, y es fascinante. Aunque para disfrutar de la música no tenemos, necesariamente, que “aprender a escuchar música”: de hecho, si algo hace mágica a la música es que nadie ha podido explicarse su trascendencia en la vida humana –aunque algunos creen que tiene funciones evolutivas–. Lo que es seguro es que parte de su encanto es, precisamente, que podamos entenderla pese a su complejidad, sin ningún tipo de teoría previa.

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Aun así, darnos un tiempo para estudiar las bases de la música –ritmo, melodía, armonía, tono– sin duda aporta a nuestra evolución. Intentar comprender este arte es un gran ejercicio para el cerebro, que indudablemente resulta estimulado. Y además, ello abrirá tus percepciones auditivas como quizá nunca pensaste que sería posible.

Así que te invitamos a que te des un tiempo para aprender a escuchar música y a ampliar tus conocimientos con estas clases de teoría musical que forman parte de los Open Yale Courses.

Te garantizamos que estas clases te transmitirán la pasión del genial profesor Craig Wright por la música. Wright, encargado del curso, insiste en que escuchar música no debe ser una actividad pasiva, sino activa y llena de recompensas.

¿Listo para escuchar música? Aquí hay algunas recomendaciones:

Música fresca: un poco de lo mejor del momento sonoro (I)

23 de los mejores discos en la historia de la música ambient (Playlist)

Beats para frenar el ritmo y relajarse al instante (Playlist)

 

* Imagen principal: Lusine – “Just A Cloud”



Esta es la música más inusual que jamás hayas escuchado (y que alimentará tu musicofilia)

Un grupo de investigadores analizó 8,200 grabaciones de 137 países para detectar cuáles son las composiciones más inusuales del planeta.

La sensibilidad musical del hombre era el más grande misterio evolutivo para Charles Darwin. Y es que crear una pieza musical, o escucharla, no parece tener razón adaptativa alguna, y sin embargo, se trata de una práctica universal esencial en todas las épocas; un lenguaje, con un mensaje armónico que va directo al inconsciente. 

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La definición más práctica de música, “el arte de organizar sensible y lógicamente una combinación de sonidos”, parece que implica una mímesis con la matemática de la naturaleza, como bien pudo explorar la cantante Björk en un precioso documental. Sin embargo, sólo el hombre compone piezas de manera consciente, aunque no por ello hemos descartado el papel que tienen, por ejemplo, los territorios, los paisajes y el clima, a la hora de crear música.

Podemos aventurarnos a mencionar el caso de la música étnica y la música tradicionalno existe una sola cultura en el planeta donde se haya prescindido de la música, ni algún sitio conocido donde los seres humanos no sean hechizados por ésta, ya sea para interpretarla, escucharla, bailarla o sentirla.

Al ser un fenómeno transcultural de tal magnitud, un grupo de investigadores se dio a la tarea de estudiar el corpus musical que se desdobla a lo largo del mundo para conocer más de sus similitudes y disimilitudes. Su hipótesis era que el mundo de la música es mucho más amplio de lo que puede pensarse, y que cientos de composiciones no tienen los valores de la “música mundial” a los que estamos acostumbrados.

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Mediante la tecnología denominada “recuperación de información musical” (MRI), estos investigadores analizaron 8,200 grabaciones de 137 países, a partir de pistas proveídas por el acervo del Smithsonian, Folkways Recordings, y la gran biblioteca musical de la British Library, para detectar cuáles son las composiciones más inusuales encontradas en el globo.

Encontraron que 1,706 grabaciones tienen valores atípicos:

muchas de ellas provienen del África subsahariana

 

En varios países de dicho continente, varían diversos elementos en las composiciones, tales como el ritmo, la melodía o el tono. Uno de los países cuya música es radicalmente distinta a la que acostumbramos oír es Botswana, donde se ocupa sobre todo la síncopa (ritmo irregular), cantos y coros:

 

Otro ejemplo exótico es la música de Ivory Coast, también en África:

 

Por su parte, en América Latina, una de las piezas más inusuales es de México. Corresponde a una composición de la comunidad yaqui, llamda “Paloma”:

 

El etnomusicólogo Alan Lomax había antes sugerido que la evolución de la música podía rastrearse hasta sus raíces asiáticas y africanas. Pero más allá de que la música sea un fenómeno transcultural con un origen dado, muchas de las variaciones de ritmo, armonía, timbre y tono siguen siendo tesoros ocultos que no forman parte del corpus musical universal y que permanecen ocultas, esperando a ser escuchadas.

La cartografía musical que estos pioneros investigadores realizaron ayudará en un futuro a seguir rastreando estas diferencias y ampliar los conocimientos sobre el universo de la creación musical. Por el momento, estos investigadores nos comparten en el siguiente link demos de música exótica, diferente, y sin embargo exquisita, que han rastreado hasta hoy; se trata de un mapa en el que es posible localizar, además, música totalmente inusual a la que has escuchado y que puedes distinguir por el color rojo. 

 

* Referencias: Musicofilia