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ORBE CULTURAL

La historia detrás de “La Noche estrellada” de Van Gogh

Cuando se habla de Vincent Van Gogh a menudo se piensa casi instantáneamente en su prolífica obra ‘La Noche estrellada’, pero antes de que el pintor neerlandés encontrara su característico estilo, pasó por un recorrido hasta forjar su esencia como artista. Dentro de su obra se pueden apreciar pinturas que lo fueron encaminado al impresionista experimentado durante su estadía en Arles, Francia.

Vincent van Gogh nació en los Países Bajos en 1853 y aunque desde muy niño expresó su interés por el arte, antes pasó por otras profesiones antes de consolidarse como un pintor. Durante su estadía artística en su país natal, Van Gogh no observó ningún éxito por lo que en 1886 decidió unirse a su hermano Theo, quien era comerciante de arte en París.

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Lamentablemente tampoco encontró el éxito en la capital francesa e incluso escribió algunas líneas al respecto en una carta para Theo en 1888: “Me parece casi imposible poder trabajar en París, a menos que tengas un refugio en el que recuperarte y recobrar la tranquilidad y la compostura, sin eso, estarías obligado a quedar completamente adormecido”.

La peregrinación del pintor no culminó ahí, en busca de esta “paz mental”, Van Gogh se dirigió al sur y permaneció en la idílica comuna de Arles. Fue durante su estadía en Arles, que desarrolló su característico estilo, con un paleta llena de color vivos y sus pinceladas expresivas que uno casi puede jurar que titilan como estrellas.

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La antesala de la Noche estrellada

Una de las obras que marcó la antesala para la ‘Noche estrellada’ es una que lleva por título uno muy similar y que es casi desconocida. Se trata de la ‘Noche estrellada sobre el Ródano’ que Van Gogh pintó desde la orilla del importante río que atraviesa Europa.

El paisaje resultó ideal para el pintor que estaba experimentando con sus pinceladas audaces y con una paleta de colores más vivaz. La combinación perfecta sin duda fueron las luces reflejadas de las lámparas de gas en el agua del río, que le dieron a Van Gogh un gran paisaje para trabajar. Sus pinceladas enérgicas constituyen el preámbulo que más tarde utilizó en su obra más conocida, pero que se forjaron desde antes con esta obra del río Ródano, aunque todavía no se veía reflejada su agitación mental.

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Un punto de inflexión

Hacia el final de su estadía en Arles, el pintor alcanzó un punto de inflexión que lo llevaría al trágico incidente de la pérdida de su oreja. Durante este tiempo la estabilidad mental Van Gogh ya era muy cuestionable y por su propia decisión, se alejó del sitio para internarse en el centro de salud mental Saint-Rémy-de-Provence.

Justamente durante su permanencia en el instituto contradictoriamente el pintor encontró su esencia más pura como artista. Fue en este lugar en donde completó 150 pinturas dentro de las que se incluye su famosa ‘Noche estrellada’, el punto máximo de su consolidación.

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Finalmente el 27 de julio de 1890 Vincent van Gogh murió de un tiro en la cabeza en circunstancias que a día de hoy todavía no están claras.

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