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ORBE CULTURAL

¿Qué esconde la Piedra del Sol? El gran legado azteca

Llamada por muchos como Calendario Azteca, la Piedra del Sol es un monolito que esconde más que un simple sistema de calendarización de los días. Dentro de sus surcos recobra vida la intrincada cosmovisión del pueblo azteca y entre mayor atención se le preste, poco a poco descubrimos que es un objeto realmente sofisticado. Y pese a que se le ocultó bajó tierra durante 270 años, hoy en día ha resurgido y se corona como el emblema más importante de la cultura azteca.

¿Dónde se encontró la Piedra del Sol?

Se cree que la Piedra del Sol se erigió en medio de la Gran Tenochtitlán hasta que finalmente se consumó la conquista española durante el reinado de Moctezuma. Uno de los mandatos de Hernán Cortés luego de esto, fue ocultar a los ídolos supuestamente ‘paganos’ en los que creía la gente de Tenochtitlán. Así inició el proceso de evangelización, que implicaba invisibilizar las creencias del pueblo azteca. Sin embargo, la Piedra del Sol permaneció en la Playa Mayor (actual Zócalo) durante los próximos 40 años, hasta que en 1599 se le enterró bajo tierra con la finalidad de mantenerla oculta.

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Allí permaneció hasta que, en 1790 durante la remodelación y la nivelación del suelo de la Plaza Mayor, se encontró el gran monolito enterrado cara abajo y a unos 40 metros de profundidad. Las autoridades de aquel entonces llamaron a Antonio de León y Gama, un astrónomo y escritor novohispano, para descubrir de qué se trataba. León acuñó por primera vez el término de Calendario Azteca para referirse a la gran piedra y también se encargó de convencer a las autoridades de no esconderla de nuevo.

Desde entonces la Piedra del Sol ha pasado por un largo recorrido, hasta el lugar donde la podemos encontrar actualmente. Durante sus traslados y su exhibición a la intemperie el monolito perdió por completo sus colores, pues se sabe que antes la recubrían distintas tonalidades. Luego de su redescubrimiento se le colocó a un costado de la Catedral Metropolitana y en 1885 se le trasladó a la Galería de Monolitos del Museo Nacional (Antigua Casa de Moneda). Finalmente, en 1964 llegó al sitio donde se le puede observar hoy en día, el Museo Nacional de Antropología e Historia donde preside la Sala Mexica.

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¿Qué significado tiene la Piedra del Sol?

La Piedra del Sol es un monolito tallado en basalto de olivino que tiene un diámetro de 3.6 metros y es más que una simple escultura antigua. De hecho, lo que se registra dentro de todos sus surcos es la cosmovisión del pueblo azteca, es decir, cómo visualizaban el origen del cosmos. La piedra se refiere a uno de los principales mitos de los aztecas, sino es que el más importante, que hace referencia a la creación de las distintas épocas del tiempo o como ellos le llamaron, los Soles.

*Signo de Olin.

En el centro se encuentra un rostro que se cree, pertenece al dios Tonatiuh (dios del Sol) y que junto con las otras cuatro figuras en forma de rectángulos que lo rodean, componen un símbolo llamado el Signo de Olin, que en náhuatl significa movimiento. Dentro de los rectángulos podemos observar el nombre de los cuatro Soles anteriores. Siguiendo la imagen de arriba, partiendo del lado superior derecho y yendo en sentido antihorario tenemos:

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  • Primer Sol: Nahui Ocelotl – Cuatro Jaguar
  • Segundo Sol: Nahui Ehécatl – Cuatro Viento
  • Tercer Sol: Nahui Quiáhuitl – Cuatro Lluvia
  • Cuarto Sol: Nahui Atl – Cuatro Agua

Además, entre los cuatro Soles se pueden apreciar cuatro puntos que nos dan a entender que se trata de la era del Nahui Olin que se traduce como Cuatro Movimiento y es el nombre que recibe la era del Quinto Sol. Esta es según el calendario, por la que estamos atravesando actualmente.

El final de los Soles

La cosmovisión de los aztecas profetiza que cada era culminó de una forma específica y también hace referencia a la era que atravesamos hoy en día. Así tenemos que el primer Sol, culminó cuando todo fue devorado por los jaguares. La segunda era culminó con fuertes vientos que destrozaron todo a su paso. El Tercer Sol llegó a su fin cuando lluvias de fuego cayeron del cielo y finalmente el Nahui Atl se terminó cuando se hicieron presentes inundaciones de agua.

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En este momento nos encontramos en la era del Quinto Sol que como recordamos, recibe el nombre de Cuatro Movimiento, por lo que el monolito profetiza que esta era culminará cuando grandes terremotos se presenten.

El calendario

Pero este es tan sólo una parte de toda la información que nos brinda la Piedra del Sol. El siguiente círculo concéntrico nos muestra 20 glifos que representan los 20 días del calendario azteca, los cuales al combinarse con 13 numerales, formaban un ciclo de 260 días llamado Tonalpohualli.

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Fuera de la franja de glifos, se puede observar una seria de triángulos que representan los destellos del Sol que apuntan hacia afuera. Sin embargo, si ponemos más atención nos daremos cuenta de que cuatro de estos triángulos tienen un mayor tamaño, esto es porque apuntan hacia los cuatro puntos cardinales: Norte, Sur, Este y Oeste.

*Los 20 días aztecas con sus glifos y nombres.

Los cuatro puntos cardinales tenían gran importancia en la cultura azteca, pues según su cosmovisión, el universo se dividía en cuatro cuadrantes asociados a estos cuatro puntos. Y de hecho, se puede ver reflejado en la organización de su ciudad, la Gran Tenochtitlán estaba también dividida en cuatro, replicando el diagrama cosmológico azteca.

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Finalmente en el último círculo se pueden apreciar un par de serpientes cuyas cabezas se juntan en la base de la Piedra del Sol. No se trata de cualquier criatura convencional, sino que según los antropólogos representan a criaturas mitológicas aztecas que reciben el nombre de Xihuacoatl o serpiente de fuego y están intrínsecamente asociadas con el tiempo y el calendario solar, en algunos escritos incluso aparecen como portadoras del sol a través del cielo. En otras palabras, son ellas las encargadas de que el tiempo transcurra.

La Piedra del Sol se ha convertido en un emblema nacional mexicano y es muy común observarlo labrado en distintas obras o incluso en accesorios, sin embargo, pocas veces se le presta la debida atención. Se trata de un gran rompecabezas en donde cada símbolo aporta un significado que en conjunto representan el sentido de la estructura y el orden del universo de los aztecas.

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